Usted es Bernanke Superstar
Dos de los atributos que debe tener la persona que representa a
la autoridad monetaria es una cierta flema y capacidad de estar en su justo sitio para
mantener la independencia. En su testimonio ante el Comité Económico Conjunto
del Congreso el miércoles, Ben Bernanke demostró poseer ambas cualidades.
Cuando el presidente de la Fed testifica ante los comités del
Congreso, los legisladores no solo quieren conocer su vision sobre la economía
y la política monetaria sino que además, se le trata como si fuera un oráculo. Lo
que también suele ocurrir es que, a veces, llega un punto en el que los
senadores y representantes de cada partido tratan de vindicar sus puntos de
vista políticos con el aval de la autoridad monetaria. Alan Greenspan cedió en
ocasiones a esa presión y, por ejemplo, dio sus bendiciones a los recortes de
impuestos de George Bush en 2001 para desmayo de los demócratas y los
defensores de la ortodoxia presupuestaria (pues no vinieron acompañados de recortes
del gasto).
Ben Bernanke dijo, cuando tomó posesión de su cargo, que se mantendría al margen de otro campo que no fuera el suyo. Una honorable declaración de intenciones sobre la independencia que se le presume en el cargo (aunque es republicano) y que está logrando mantener.
Para eso le vale la flema. El miércoles día 2, el cordial testimonio en el Comité se vio algo alterado por el empuje de uno de los senadores
más veteranos, Edward Kennedy, que no dejó de preguntar al presidente si y cómo
debía el gobierno federal ayudar a los estados en la actual crisis (se aconseja
ir directamente al minuto 3:49). La primera vez que se lo preguntó, Bernanke
dijo que la Fed estaría siempre presta a cumplir con su mandato de velar por la estabilidad de los precios y el crecimiento económico. A Kennedy no le cuadró la respuesta y subió la
voz para repetir la pregunta. A lo que Bernanke, manteniendo la calma, le
respondió que decidir ayudar o no a los estados era competencia del Congreso. En
esos términos se mantuvo la diatriba durante un par de preguntas más. Kennedy,
cada vez más agitado y Bernanke cada vez más monosilábico y tranquilo.
-
Kennedy: Dice que usted no está preparado para decirnos, como tratar de proveer
ayuda y asistencia a los estados… ayuda y asistencia a familias, familias
trabajadoras?
-
Bernanke: No sir.
Ahí se acabó esa parte del
diálogo que luego retomó otro democrata, Elijah Cummings, que le volvió a pedir
consejo en un tono algo más calmado: "usted es el experto. Usted es de
quien dependemos. Usted es la superestrella". Bernanke dejó los
monosílabos pero en su respuesta apenas hizo más que repasar generalidades que
ya había aludido en otros discursos y en su testimonio del día.
Greenspan dijo, cuatro años mas tarde, que lamentaba haber dado su
aprobación a los recortes de impuestos sin matizar su preocupación por el déficit. De momento, el catedrático
de Princeton, uno de los mayores expertos internacionales en la economía
Americana de los años treinta, parece preferir hacer uso de su flema para no
tener que lamentar nada luego.
Y le vale para muchas cosas, por ejemplo para no despeinarse cuando el mismo miércoles el senador republicano John Sununu, le dijo que quería saber su opinión
sobre las diferencias entre la crisis actual y la Gran Depresión "aunque
es posible que no esté preparado para responder preguntas sobre la Depresion. No
estoy seguro de su conocimiento en este area, puede que sea sustancial", presumió el legislador.
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