Moore arremete contra Clinton
Hillary Clinton tiene un problema. Su estilo combativo, la táctica de ataque continuo a Barack Obama está disuadiendo a muchos de los votantes indecisos y levantando una ola de críticas. El último sumarse a estas, ayer, en la víspera de las primarias en Pensilvania, fue el director de cine Michael Moore.
Moore dice en una acalorada y larga carta, publicada en su página web el día 21, que hasta ahora no había dicho nada sobre las primarias porque en realidad no importaba quien estuviera al frente del partido demócrata. ¿La razón? Independientemente de quien lidere la candidatura había que votar al partido de JFK y Franklin D. Roosevelt. A quien sea con tal de echar al partido de George Bush del poder. Ese era su argumento.
Pero eso ya no basta para el director de Sicko y Bowling for Columbine. Moore dice que en los últimos dos meses "las acciones y palabras de Hillary Clinton han pasado de ser meramente decepcionantes a ser directamente repugnantes. Creo que el debate de la semana pasada fue la puntilla". Moore dice que si pudiera, votaría a Obama.
El debate al que se refiere Moore es el que se celebró por la cadena ABC el pasado día 16.
Sus moderadores, Charles Gibson y George Stephanopoulos, dedicaron 45 minutos del debate a arrinconar a los candidatos, pero notablemente a Obama, con cuestiones políticamente irrelevantes y ya zanjadas como los comentarios del reverendo Jeremiah Wright. Stephanopoulos, consejero político y director de comunicaciones de Bill Clinton, ha sido fuertemente criticado por su papel. De hecho, 40 periodistas han escrito a la cadena ABC para "deplorar la conducta de George Stephanopoulos y Charles Gibson". Aseguran que el debate fue una horrible degradación hasta el tipo de periodismo de tabloide y un mal servicio a los americanos preocupados por las cuestiones importantes que afectan al país y al mundo".
Obama se quejó de lo insustancial del debate y Clinton respondió diciendo que la vida en la Casa Blanca era más dura que ese rifirrafe televisivo. Desde luego, este tipo de debates es a lo que puede reducirse la campaña presidencial, pero de momento, el tono no es algo que beneficie a la candidata.
Todo esto se concreta en votos hoy martes 22 de abril. Después de seis semanas sin primarias, la cita es Pensilvania y Clinton quiere demostrar, ganando, que solo ella puede sacar adelante los estados decisivos por mucho que Obama siga liderando con amplio margen el voto popular. Si lo consigue, puede ganar fuerza y parar el éxodo de superdelegados que en estos últimos días han decidido que votarán al senador por Illinois.
Clinton llega al día 22 con unas encuestas que apuntar a una victoria que puede que no sea tan épica como para apuntalar su argumento. Ha pasado de tener entre 15 y 20 puntos de diferencia con Obama, a apenas cinco en las últimas encuestas. Ayer, el Drudge Report, uno de los blogs más populares del país, publicaba que el equipo de Clinton maneja encuestas que apuntan a 11 puntos de ventaja. Obama, asume que no va a ganar pero cree que perderá por poco.
Y va confiado porque después del pinchazo de Ohio, que le hizo retroceder en las encuestas, la mayoría de ellas, a nivel nacional le da 10 puntos de ventaja sobre Clinton. Pero hoy eso no es lo prioritario. Hoy queda saber qué dice Pensilvania.
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