La nacionalización del riesgo
En una época en la que triunfa lo que en EE UU llaman el “infotainment” (el resultado de la union de la información y el entretanimiento), los que tenemos poco aprecio por este género agradecimos que una cadena de cable, la CNBC, emitiera hace unos días los testimonios ante el Senado del caso de Bear Stearns en crudo. Tal y como se producían y sin adornos. Allí estaban los reguladores (Fed y SEC), un alto cargo del Tesoro y los presidentes de JPMorgan y el propio Bear Stearns. Además de conocer con todo el detalle posible esta operación nacida de la crisis en la que la Fed y el dinero público han salvado a un banco de inversión, el senador Christopher Dodd dejó en el aire una reflexión de peso
En la sesión se oyeron algunas frases interesantes.
“Creo que las autoridades regulatorias necesitan moverse más deprisa en este nuevo mundo”
“Creo que a largo plazo tenemos que revisar la forma en la que se suscriben las hipotecas porque tiene que atribuirse una cierta responsabilidad a la gente que las hace y tenemos que estar seguros de que se aplican estándares apropiados”
La primera frase la pronunció Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, la segunda es de Alan Schwartz, el responsable de Bear Stears. Y no se oyen este tipo de comentarios muy a menudo en Wall Street.
Con todo, me quedo con la frase del senador democrata Dodd quien preside el comité de banca del Senado y cerró la sesión resumiendo.
“Lo que parece, si tuviera que resumir esto a la gente, es que hemos nacionalizado el riesgo y privatizado el beneficio”.
La frase no es del todo original. Se ha oído en otras crisis y era algo que los teóricos políticos más progresistas objetaron al desregulado mundo que propuso, con éxito, Ronald Reagan. El tiempo y la práctica ha dado la razón a esta maxima porque se ha dejado al libre y desregulado mercado actuar hasta que las autoridades han considerado que había problemas que podían arrastrar a toda la economía. A la vista de la actual situación, en la que se barajan propuestas de ayuda que incluyen dinero de los contribuyentes para salir adelante, y hasta el FMI da su bendición a la intervención, está bien que Dodd saque esta frase del baúl de los recuerdos.
En este mundo globalizado, lleno de conexiones entre Wall Street y Main Street, esta y otras crisis ha dejado claro que el sistema financiero es un asunto demasiado complejo, interconectado y grande como para dejárselo solo a los mercados y ya circulan propuestas e ideas sobre nuevos marcos reguladores nacionales y globales. Ahora queda el paso más complicado, ponerse de acuerdo en ellas.
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