¿Alguien recordó a FDR?
Hace
ya varios meses el senador Edward Kennedy sumó su apoyo y entusiasmo a la
candidatura de Barack Obama y dijo que el candidato le recordaba a su hermano.
Sin embargo, ahora que la crisis aprieta, si hay que ponerse nostálgico y
buscar héroes del pasado, las siglas que más suenan no son JFK sino FDR.
La
última persona a la que he oído nombrar la memoria del presidente que encaró
con decisión la Gran Depresión ha sido Nell Painter. Esta elocuente catedrática
de historia de la Universidad de Princeton, relanza estos días un libro
(Standing at Armageddon) sobre el movimiento populista Americano de finales del
S.XIX y su influencia. En una reciente entrevista en la televisión pública,
reflexionaba sobre la necesidad de crear trabajos para acabar con la disparidad
del patrimonio entre las familias negras e hispanas y el resto. “Si tuviera
poder para ello haría que Franklin Delano Roosevelt volviera”, dijo.
No es la única. La crisis subprime que se transformó en
crisis de crédito que ahora se complica por la mayor depresión de la vivienda y
que cristaliza en una soberana falta de confianza (es decir del aceite que
engrasa el motor de al economía), ha sido la causa de que más de un alto
ejecutivo de Wall Street haya pedido lo impensable, una acción decidida por
parte del Gobierno. Uno de ellos fue Thomas Russo, vicepresidente de Lehman
Brothers, que a principio de febrero argumentaba que la dirección “en la que
estamos yendo no es buena”. “Necesitamos”, dijo, “una intervención
significativa fiscal y monetaria”. No es algo que se oiga muy a menudo en Wall
Street, un lugar donde se adora la desregulación y el libre mercado.
Y la intervención llegó. La Reserva Federal y, en menor
medida, el Tesoro han movido más hilos de los que les corresponde en la operación
de compra, rescate, de Bear Stearns. Y es muy llamativo porque es la SEC y no
la Fed, el regulador de la banca de inversión. Es decir, que se ha improvisado
para evitar un efecto dominó en el mercado que empeorara la situación.
La nostalgia por Roosevelt es doble porque esta crisis
trae ecos inevitables de la Gran Depresión, aunque no se está en esa tesitura
(ni mucho menos), sobre todo por la caída del precio de la vivienda y el tenso
momento en el que viven los bancos. Entonces,
el pragmático Roosevelt, puso en marcha el New Deal, algo que cambió el Estado
y que en parte estaba pensado para calmar la ansiedad y la desconfianza de
los consumidores y las instituciones. Además de dedicar recursos del Estado en
engrasar una maquinaria que el único líquido que parecía tener era el de los
frenos, durante la época de Roosevelt se creó la SEC, la FDIC (Corporación de
Seguros de Depósitos), la FHA (oficina federal de la vivienda), la seguridad
social (pensiones)… Durante sus primeros 100 días en la Casa Blanca se mandaron,
sin descanso, propuestas para “reconfortar, recobrar y reformar”.
No se está en una situación similar a la Gran Depresión en
parte porque la red de seguridad de Roosevelt permite mantener un cierto grado
de estabilidad. Desde mediados del siglo XIX, cuando nació el movimiento
populista que describe Painter, hasta la II Guerra Mundial hubo 19 recesiones
que duraron más de 20 meses. Desde 1945 hasta nuestros días ha habido 10 y al
duración media ha sido de 10 meses.
El problema ahora es que durante años y en muy buena medida en estos últimos en el
que ha triunfado el discurso de la desregulación de Wall Street, se ha
desatendido la red creada por Roosevelt. No solo no se ha hecho crecer sino que
se ha torpedeado. La política del Laissez-Faire (propuesta por los libertarios
o los neocons de la economía) se instaló en la Casa Blanca y en la Fed de Alan
Greenspan. Las novedades de los mercados como los derivados se han quedado
fuera del radar de la mayoría de las instituciones y ello incluso considerando
que una minoría muy selecta sabe qué tiene en las manos cuando está delante de
un producto complejo como estos. Una persona con reconocido sentido común y prestigio, Warren Buffet, les llama “armas de destrucción masiva”.
No obstante, nadie le puso la lupa encima.
Ahora toca lidiar con el problema que para muchos
americanos es una sopa de letras de la que nunca habían oído hablar CDOs, MBS…
El Gobierno ha propuesto varios planes, muchos de ellos voluntarios
para la banca, para ayudar a los dueños de casas a rebajar su hipoteca, y la
Fed de Ben Bernanke ha propuesto nuevas medidas para garantizar un mínimo de
cordura en el mercado hipotecario después de años de mirar para otro lado. Pero las medidas de más calado son excepcionales
como la operación de Bear Stearns, movidas por quien no es su regulador.
Lo lógico, y justo, es que cuando hay dinero de los
contribuyentes de por medio se pongan reglas para su utilización y que quien es
ayudado sea objeto de supervisión. De esta crisis, una de las cosas que se
puede deducir es que no hay que debilitar el legado de Roosevelt sino
actualizarlo.
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/2270374/27472036
Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian ¿Alguien recordó a FDR? :
Últimos comentarios