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27 febrero , 2008 | 17 : 22

The Debate

 

Puede que sea el último. En estas primarias, Hillary Clinton y Barack Obama se han medido en debates 20 veces, contando con el que el martes por la noche mantuvieron en Cleveland (Ohio), aunque solo en los tres últimos lo han hecho con un mano a mano. Sin mas papel que el que utilizaron para hacer rápidos apuntes y sin intervenciones preparadas, ambos contendientes hicieron lo que en otras ocasiones: se atacaron con dureza pero elegancia, expusieron sus programas, denunciaron las tegiversaciones que mutuamente se han hecho, dijeron por qué el de cada uno era mejor y contestaron a preguntas, a veces afiladas, del siempre documentado Tim Russert.

 

El debate fue ágil, duro pero civilizado. No hubo momento para la relajación y los noventa minutos se hicieron amenos.

La duda sobre el tono del mismo venía marcada por la imposibilidad de saber qué Clinton iba a prevalecer en la mesa. La diplomática que cerró el anterior debate diciendo lo honrada que estaba de disputar esta carrera con Obama. La que al día siguiente montó en cólera por la publicidad de su oponente y le reclamó más vergüenza y menos tácticas de Karl Rove (el arquitecto de la campaña de George Bush). O la que el domingo en un discurso le ridiculizó con un sarcasmo que es imposible de reproducir en estas líneas de forma breve y fidedigna.

Al final hubo un poco de todo en un debate en el que cada candidato atacó al contrario por tergiversar su mensaje. “Debemos tener un buen debate que use información contrastada, no falsa, engañosa o desacreditada, especialmente en algo tan importante como si podremos alcanzar una sanidad buena y al alcance de todos los bolsillos”, decía Clinton. Obama respondía con el mismo tono: “La senadora Clinton, durante su campaña, ha estado atacándonos con e mails, robo-calls (llamadas pregrabadas), panfletos y anuncios y no hemos lloriqueado porque entendemos que esta es la naturaleza de la campaña”. A partir de estas frases de introducción, cada candidato atacó pero esta vez, esgrimiendo y detallando hasta el mínimo detalle su programa y futura política.

Hubo puños pero no desdén y no miradas de sarcástica incredulidad. Clinton, cuya situación actual en estas primarias la colocan en estas lides a la defensiva, se mantuvo en este papel, algo más crispada, y a diferencia de otras ocasiones no se le escapó ni media sonrisa a su oponente. Más bien, agitaba la cabeza cuando no le convencía lo que Obama respondía y trataba de poner puntos sobre las “ies” cuando los periodistas, Russert y Brian Williams, se lo permitían. Lo hicieron en más de una ocasión.

Obama sonrió más de una vez. Cuando tuvo oportunidad, dijo estar de acuerdo con Clinton en esto o aquello para deshacer su complicidad una vez que entraba en los matices. Para recibir los ataques adoptó una postura que recordaba a un estudiante defendiendo una tesis doctoral. Mano en la barbilla y mirada atenta a Clinton cuando esta criticaba su inexperiencia en política exterior (y de hecho volvía a compararle con George Bush en este sentido). Hay que decir que Clinton se lo dejó fácil… fue ella la que se alineó con Bush cuando se fraguó la guerra contra Irak mientras que Obama, que en ese momento postulándose para el Senado, criticaba esta acción tan desacreditada de costa a costa en EE UU a estas alturas.

El debate acabó de forma menos contenciosa de lo que había empezado. En parte porque los periodistas buscaron la confrontación al principio y aunque eso sentó parte de la conversación no la secuestró. Al final, Obama reprodujo la despedida con la que Clinton había cerrado el mano a mano anterior, diciendo lo honrado que estaba de competir con ella.

Por su puesto, ambos militan en el mismo partido y las diferencias de sus programas no son abismales pero a diferencia de lo que se puede ver en algunos discursos, el debate fue constructivo y quienes quisieron enterarse de, por ejemplo, qué puede pasar con la sanidad si uno de los dos es elegido, tuvo oportunidad de hacerlo

 


Comentarios

Pues me interesa tu opinion acerca de lo que puede pasar con la sanidad en USA.

Por favor, Podrías explicarnos las diferencias en tema de sanidad entre Obama y Clinton.

Me preguntan dos lectores por el sistema sanitario. Primero dos disculpas, la primera a Fer por hacerle esperar y la segunda al resto por que me temo que no seré de capaz de contarlo brevemente.

La sanidad en EE UU es privada y no es universal. Hay unos 45 millones de personas que no tienen cobertura médica por lo que si tienen alguna urgencia tiene que pagarse astronómicos gastos de su bolsillo. Los seguros no son baratos ni progresivos pues su precio no depende de los ingresos. Normalmente forman parte de las prestaciones sociales de los contratos pero debido a su elevado coste, la tendencia que se observa es que bien las empresas no los ofrecen más o si lo hacen son mucho más baratos y peores. En caso de enfermedad.

Así las cosas, estas son las propuestas de los candidatos, todas ellas basadas en el seguro privado. Nadie habla de una cobertura por parte del Estado y menos como principal pagador como en Europa y Canadá

- John McCain: el republicano tiene un programa muy similar al que ha tenido George Bush. Si sale elegido necesitará más suerte que su predecesor porque el plan no se ha podido ni echar a rodar legislativamente durante su doble legislatura. McCain no tiene como objetivo la cobertura universal. Lo que quiere es que haya una contención de costes y que se pase de un sistema en el que la empresa provee el seguro a otro en el que los individuos se lo gestionen (Bush le llamaba la ownership society, quienes se oponen a él le llaman con bastante sarcasmo y creo que mucha razón “you are on your own”).Para rebajar los precios y que sean más accesibles habrá créditos fiscales (2.500 dólares por individuo y 5.000 por familia). De todas maneras esto no es uno de los grandes temas de la campaña de McCain y hay muchos cabos sueltos como por ejemplo cómo asegurar a quienes tienen enfermedades graves o los más mayores.

- Barack Obama: partiendo del sistema de seguro privado, el candidato demócrata no habla de cobertura universal obligatoria aunque la universalidad sería el objetivo al que su política tendría que conducir. Su premisa es que no se puede obligar a nadie a tener un seguro cuando es tan caro. Solo los niños tienen que estar asegurados obligatoriamente (las ayudas para que esto ocurran vendrán de suprimir los recortes fiscales de Bush a las rentas más altas). Obama se ha comprometido a rebajar los costes de los seguros privados controlando los precios de las aseguradoras, las políticas de las farmacéuticas y subsidiando a las personas de bajos ingresos. Él quiere que las empresas lo provean o ayuden a costearlo a sus empleados. En el caso de las pequeñas empresas no será obligatorio. Para evitar los enormes gastos de las enfermedades largas o graves (gastos catastróficos), se ayudará a los empresarios por parte del Gobierno. Además, Obama se compromete a expandir el Medicare (medicina para los mayores subsidiada por el Estado) Medicaid (sanidad para los pobres pagada por el gobierno federal y los locales) y el State Chidren’s Health Insurance Program, SCHIP (programa federal para cubrir a niños de familias que están por encima del límite de la pobreza y no pueden usar el Medicaid pero siguen teniendo ingresos bajos)

- Hillary Clinton: la senadora quiere imponer la cobertura médica privada de forma universal subsidiada por las empresas, en el caso de que sean grandes, y el Gobierno. Si las empresas no quieren/pueden, en ese caso deben contribuir a los costes que tenga su empleado. Las pequeñas compañías están exentas de la obligatoriedad pero se les ofrecerán créditos fiscales para que lo hagan. En general, y sin concretar mucho, Clinton dice que habrá créditos fiscales para todos los que necesiten poder costearse el seguro. El dinero necesario llegará al anular los recortes fiscales de Bush a las clases más altas. Para hacerlo más barato obligará a que se creen pools de planes privados y uno similar al Medicare. Para asegurar que los costes están bajo control y no subiendo más del 10% anualmente como en la actual década, quiere asegurar una mejor atención preventiva, modernizar los historiales (la burocracia médica es una pesadilla), mejorar el cuidado de los enfermos crónicos, controlar las prescripciones , reordenar el sistema de malas prácticas y la creación de los pools de planes. Como Obama, expandiría el Medicare, el Medicaid y el SCHIP.

Ahora bien, pregunta Fer mi opinión de lo que puede pasar. Para ser honesta, no lo se. No solo depende de quien gane sino también de cómo cuadren las cuentas en este momento de crisis y déficits presupuestarios.
Creo que rebajar el coste del sistema, algo que es clave, exigirá más que lo que Clinton propone y que tomará muchos años. Será interesante ver cómo Obama y/o Clinton se imponen al sector sanitario (aseguradoras, hospitales, farmacéuticas….).
Hoy por hoy, los costes están disparados. Cada vez hay más intermediarios, hay mucha burocracia y como Paul Krugman dice, cada vez que se mueve un papel se suma un dólar a la cuenta.
En Massachussets se puso en marcha un sistema que se parece mucho al de Clinton y se penaliza a quienes no tienen seguro con una multa. Lo que está pasando es que mucha gente prefiere pagar la multa porque es más barata que el seguro pese a todos los esfuerzos que se han hecho para rebajar costes. El estado tiene además una fuerte presión a la hora de ayudar fiscalmente a los no asegurados porque el coste de hacerlo se ha disparado y hay muchos más de los que se pensaba. En California no han podido poner en marcha nada similar por miedo a no tener dinero para financiarlo.
El programa de Obama resulta insuficiente. Con él, EE UU seguirá siendo el único país desarrollado en el que la gente se piense dos, o infinitas, veces antes de vigilar su próstata o hacerse una mamografía ya que cuando no hay seguro la medicina preventiva es un lujo. Obama dice que rebajando el precio la gente se hará el seguro. No es algo que esté muy comprobado estadísticamente. Más bien al contrario. Además habría que decidir cuál es el precio que todo el mundo estaría dispuesto a pagar, y eso es difícil.

O sea, que ninguno de los dos parece aportar una solucion para que el coste sanitario no siga disparado. Aunque, por sus repercusiones a largo plazo, me parece significativa la puntualizacion de que, en el caso de Obama, la medicina preventiva puede seguir siendo un lujo.

Ferran. La medicina preventiva es ya un lujo si no se tiene seguro y si Obama no obliga a que todos lo tengan lo seguirá siendo para los que se queden sin esta cobertura.

Te voy a dar una idea de precios. El seguro médico más barato que he econtrando vale 380 dólares al mes (por persona)si uno no está metido en un plan de empresa, que suele ser algo más barato. Las empresas tienen precios especiales. Además y pese a tener cobertura, hay que pagar unos 20 dólares al médico cada vez que se le va a ver y las medicinas son mucho más caras que en España.

El seguro es caro y la batalla, que no creo que se gane facilmente, es la de abaratarlo. Pero sin seguro, todo se dispara. Un ejemplo es el caso de un amigo que sufrió un infarto no tenía seguro, y ahora debe 30.000 dólares. En suma, tener un seguro es caro, pero no tenerlo y estar enfermo lo es mucho, y enfatizo, mucho más. No tenerlo y quererse hacer un chequeo son palabras mayores, por eso digo que prevenir es un lujo si el acceso a la medicina no es universal.

Quizas deberia haber comentado que yo tambien vivo en USA, de aqui mi interes en como nos afecta el hecho de que el coste del seguro medico este disparado.
Desde mi punto de vista (y puede que este equivocado) en un estado puramente capitalista podriamos justificar la deficiencia de la Sanidad Publica a cambio de impuestos mas bajos que hicieran que el capital estuviera en manos del contribuyente y, por tanto, se moviera y generara negocio. Con la situacion actual, las empresas y particulares soportan un coste muy grande, que acaba repercutiendo en los resultados de las empresas, como si de un impuesto estatal muy alto se tratara (seguro que te vienen ejemplos a la cabeza, GM??).
Pero todo esto ya es otro tema y tampoco quiero romperte el hilo.

Ferran,
Ese pensamiento de bajar los impuestos se me viene a la cabeza a veces, pero yo le veo varios problemas. Uno de ellos es que no soluciona la cuestión de los crecientes y desproporcionados costes. Además, a las rentas medias puede que les ayude pero a las bajas, seguro que no mucho.

Por otro lado, y aunque no hay sanidad pública universal si hay programas que financia el Estado con dinero de los contribuyentes: Sanidad para veteranos (la única sanidad pública), Medicare (para mayores de 65 años y que es privada pero financiada por el Estado), Medicaid, (para gente que vive por el umbral de la pobreza y se cofinancia por los Estados además de la ayuda federal) y el Schip, para los niños.

Con el déficit que hay, al Gobierno le viene bien todo el dinero que ingrese el Tío Sam para pagar estos programas cuyos costes suben como lo hacen los demás. De hecho, el Medicaid está cada vez más limitado en servicios por los problemas presupuestarios a nivel local y federal, el Medicare necesita una nueva reforma y los veteranos son cada vez más numerosos.

Si, GM, Ford... muchas empresas están agobiados por costes médicos desproporcionados y que fueron prometidos a sus trabajadores hace muchos años, cuando no era el peso financiero que es ahora. Ahora con los nuevos convenios que han firmado las automovilísticas con sus sindicatos estos gastos se van a reducir porque el seguro ya no va a ser lo que era...

Este es un tema apasionante... y muy problemático para los que tienen que lidiar con ello. A mi me parece muy difícil arreglarlo. Thomas Friedman, el columnista de THe New York Times dice que no se explica como los directivos de las automovilísticas no han hecho manifestaciones en Washington demandando una sanidad pública. Ojo... lo ha dicho él, yo no... aunque si me piden opinión la suscribiría.

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