El Dow Jones caía 370 puntos el 5 de febrero y
los americanos de 24 estados estaban votando cuando en una de las rondas
informativas sobre el Super Martes, organizadas por el Centro para Prensa
Extranjera de Nueva York, se habló de “Wall Street y los candidatos presidenciales”…
que no siempre es lo mismo que hablar de la economía de EE UU y de los
candidatos presidenciales.
Alec Young, estratega de mercados de
Standard & Poor’s estuvo a cargo del briefing para la prensa extranjera.
Los periodistas, buscando una respuesta rápida, preguntábamos: “¿quién es el
favorito de Wall Street?”.
La pregunta llegaba poco después de que
este economista explicara que en la actual crisis hay una convergencia entre el
sentimiento de Wall Street y el de Main Street (los ciudadanos) y que los
problemas económicos y financieros han elevado la preocupación de los votantes.
“Eso es lo que da alas al mensaje del cambio”, dijo, “si las cosas fueran bien
no habría nadie pidiendo cambios”.
Este mensaje no parece, sin embargo, que
haya llegado a los intereses en Wall Street. Young contestó a la pregunta
diciendo que “históricamente se ha considerado que el partido republicano es
mejor administrador de la economía”. “La mayoría de los votantes ven eso pero
no siempre se puede generalizar”. Young concedió que Bill Clinton hizo cambiar
la percepción de algunos miembros de la comunidad inversora y también admitió que individualmente, muchos de ellos apoyaban a los demócratas, como se ha visto en las listas de contribuciones de fondos a las campañas.
Minutos antes había dicho lo que todos los analistas saben, que no hay
grandes diferencias entre Clinton y Obama. Ambos quieren subir las
contribuciones a la seguridad social (pensiones) y los republicanos lo que quieren es posponer la edad de jubilación. Pero la gran preocupación de los
estrategas de los mercados es el destino de los recortes fiscales de Bush de
2001. Realmente, no todos preocupan por igual. El interés de Wall Street se
centra en el de plusvalías (que se rebajó del 29% al 15%) y el de los
dividendos que también se redujo. Ambas rebajas caducan en 2010.
Con respecto a estos dos impuestos este
economista dijo que no está claro que harían los demócratas porque aún no han
entrado en detalles. El republicano Mitt Romney, por el contrario, los
mantendría sin precondiciones y John McCain probablemente también aunque está
preocupado por el déficit.
Más allá de los recortes fiscales, ¿No le
preocupa a Wall Street que el déficit sea cada vez más difícil encarrilar, los
salarios estén estancados, los gastos sanitarios sigan creciendo, la inflación
no esté controlada, etc? Según este estratega, el déficit es algo con lo que
EE UU ha vivido desde hace tiempo, con el paréntesis de la legislatura de Bill Clinton,
y se está acostumbrado a ello.
Otra consideración. Las rebajas fiscales
en dividendos y plusvalías formaron parte de un paquete de estímulo para
dinamizar la economía y los estímulos son, normalmente, temporales. De
hecho, el presidente Bush ha definido el paquete que ahora se debate como un shot in the arm, algo así como una
inyección de adrenalina. De mantenerse los recortes de 2001, perdería su carácter
de estímulo temporal. Más que una inyección de adrenalina sería una transfusión. Young no estaba en
absoluto de acuerdo con la metáfora y consideraba que debían mantenerse porque cumplieron con su misión de estímular la economía y funcionan. Larry Kudlow, un presentador de
la cadena financiera CNBC, acérrimo defensor de las teorías de la supply side y
acostumbrado a ver la economía desde la perspectiva de Wall Street, remachaba
el miércoles por la mañana: “alta productividad, y mantener bajos los impuestos
a los inversores, eso es lo que hace grande a este país”.
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