Pancartas en Broadway
Eran unos 150. Subían el sábado por la mañana por las aceras de Broadway desde Union Square. Algunos con carteles oficiales, otros con pancartas caseras. La mayoría eran muy jóvenes aunque había algunas parejas mayores y otras en la treintena con niños pequeños y bebés. No dejaban de gritar con entusiasmo: "Obama, Obama” y “estamos preparados".
A su
paso aplaudían algunos transeúntes y dependientes de las tiendas. Una de las
participantes en esta marcha de campaña me dio un papel en el que se me
explicaban con detalle las ideas del candidato con respecto a los derechos de
la mujer y siguió con su fiesta. Por que, la verdad, parecía se lo estaba
pasando muy bien calentando el ambiente electorar para el super Tuesday (5 de
febrero, fecha en la que votan 22 estados).
Horas
después se supo que Carolina del Sur había dado con un amplio margen la
nominación a Obama. Mientras la CNN daba cuenta del resultado, me imaginaba a estos chicos pegados a la televisión viendo
con alegría cómo se consolidaban la ventaja de su candidato y empataba en
victorias por estados con Clinton. También era fácil imaginarse contentos a algunos de mis vecinos. Hay varios que han colgado grandes carteles en las puertas
de entrada de sus pisos apoyando al senador por Illinois. Y a la peluquera de la calle Bond, en
Brooklyn, que tiene el mismo cartel en la puerta de su establecimiento.
El voto
de Nueva York se decidirá el día 5 de febrero y Obama tiene complicado ganar en
el estado del que es senadora Clinton pero sus seguidores no se achican y son
notablemente más visibles que el resto. Eso no quiere decir mucho en términos
de votos porque son las urnas las que tienen que hablar pero si es interesante
ver cómo, en general, se ha recuperado la ilusión en muchos votantes, cómo
se esta se está haciendo pública en las calles y en las urnas, donde se están
rompiendo las estadísticas de votos de los últimos años tanto en las primarias
demócratas como en las republicanas.
Es algo
que no pasa ni a menudo ni en todos los países. Probablemente tenga mucho que
ver con todo ello los ocho años de George Bush, ocho años que han hecho posible
ver en los mercadillos camisetas en las que se lee: “Nunca pensé que echaría de
menos a Nixon”. En cualquier caso, lo notable es que en vez de desilusionarse,
los votantes parece que están decididos a retomar su voz.

Muy buena pieza. Se abre concurso de ideas para contagiar este entusiasmo en la campaña electoral que enfrenta a Zapatero y Rajoy...
Publicado por: Federico | 28/01/08 a las 17:57