James Benedetto lo recuerda con nitidez. Noviembre de 1989. Ese fue el mes
y el año en el que se hizo cargo de un negocio que claramente adora. Se trata
de Scotto’s Wine Cellar en Carroll Gardens, uno de los barrios más pintorescos
de Brooklyn. Scotto's es una de las 2.700 tiendas de vinos que hay en el estado
de Nueva York, los únicos lugares que tienen licencia para comprar vinos y
licores. Por ahora.
La crisis fiscal del Estado ha hecho que el Gobernador, David Paterson,
considere ampliar las licencias de alcohol a supermercados, y en general
tiendas de comida que ya puedan vender cerveza. ¿La razón?, Intentar aumentar
los ingresos para hacer frente al déficit presupuestario. Forma parte de una vía
fiscal imaginativa que tiene dos pasos:
- Legalizar o dar más licencias de servicios a negocios
- Cobrar los impuestos o las tasas que se deriven de la actividad
recientemente bendecida.
Ni Benedetto ni el resto de los vendedores de vino se están cruzando de
brazos ante esta iniciativa.
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