Liberalismo social

Alexandre Muns Rubiol

Fomentar ideas para superar la crisis mediante un liberalismo ético, social y sostenible que genere riqueza en España mediante el desarrollo de los sectores de la nueva economía, la eliminación de trabas a los emprendedores y la aplicación de reformas estructurales. Y que con nuestros socios europeos nos permita combinar austeridad con crecimiento y mantener unos estándares laborales y medioambientales altos que eviten el dumping social y la degradación de nuestro planeta.

17 septiembre, 2017 | 04:56

La empresa encabezada por Jeff Bezos sigue generando titulares. Compró WholeFoods, una cadena de supermercados con comida orgánica, para aumentar su cuota de mercado en el sector de ventas no electrónicas al pormenor. Ahora Amazon ha anunciado que construirá una segunda sede (la actual está en Seattle, estado de Washington). Invertirá 5.000 millones de dólares y dará empleo a 50.000 trabajadores de alta cualificación. Amazon mantiene el suspense sobre la ciudad ganadora, que debe estar en América del Norte, tener un aeropuerto internacional, mano de obra cualificada, buenas infraestructuras de transporte y servicios variados y sofisticados para sus empleados.

Algunos cree que Amazon ya ha elegido la ciudad y mantiene el suspense para negociar desgravaciones fiscales y otras ventajas de la ciudad ganadora. Quizás sea así. En cualquier caso, mi pronóstico es que será Boston, una ciudad de California (Los Angeles, San Francisco), Atlanta o Chicago. Amazon también podría decantarse por una ciudad más pequeña, como Cleveland (Ohio), Pittsburgh (Pennsylvania) o Minneapolis (Minnesota)  

 

 

 

 

31 agosto, 2017 | 15:14

El gobierno británico pensó que, como en anteriores ocasiones, podría obtener concesiones en la negociaciones del brexit a base de practicar una política de dividir y vencer. Pero se ha equivocado rotundamente. Desde que los 27 otorgaron en primavera al comisario encargado de las negociaciones del Brexit, Michel Barnier, las directrices para las negociaciones, los 27 se han mantenido unidos. No habrá negociación de la futura relación comercial entre la UE y el Reino Unido (como pretendía Londres) hasta que el gobierno británico explique cómo va a garantizar los derechos de los 3,2 millones de ciudadanos de la UE que viven en el Reino Unido, cumpla con su obligación legal de pagar los 100.000 millones de euros fruto de su aportación al presupuesto de la UE en el periodo 2014-2020 y explique cómo se evitará una frontera con controles entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Londres exige flexibilidad e imaginación al equipo de Barnier. Pero esto es un divorcio, y en el tratado de Lisboa y su artículo 50 se establecen los mecanismos. Utilizando una metáfora, Londres pretende que se negocie sobre la gran relación de colaboración que un marido que se divorcia de su mujer va a mantener después del divorcio antes de concretar quién va a quedarse con qué propiedades, quién pagará los estudios y gastos de los hijos, quién gana más y pagará o no una pensión, etc..

Theresa May puede pasearse por todo el mundo prometiendo acuerdos de libro comercio entre el Reino Unido y otros países. Pero hasta que el Reino Unido no salga de la UE no puede legalmente negociar dichos acuerdos y su comercio se sigue produciendo según los acuerdos de la UE con dichos países. May está debilitada tras el varapalo de las elecciones de junio y los negociadores británicos mal preparados. La economía británica ya da muestras de debilidad en el gasto de las familias y la inversión. Estudios apuntan a que la City puede perder hasta 17.000 empleos.

Es evidente que una salida en marzo de 2019 del Reino Unido de la UE sin acuerdo perjudicaría a la UE. Pero sería mucho peor para el Reino Unido, que exporta el 50% de sus bienes a la UE y tendría que pagar los aranceles propios de la OMC para continuar exportando, además de perder sus entidades financieras el derecho de ofrecer sus servicios en la UE.

Se ha planteado en los últimos días la posibilidad de que durante un periodo transitorio el Reino Unido estuviera vinculado a la UE mediante una unión aduanera. El plazo de negociaciones del brexit es de dos años, y solamente puede ser alargado por unanimidad por los 27. Para dar más tiempo a las negociaciones, se establecería dicha unión aduanera para evitar un Brexit duro. La solución ideal sería que el Reino Unido perteneceria como Noruega, Islandia y Liechtenstein al Espacio Económico Europeo, que permite a dichos tres países beneficiarse del mercado común sin ser miembros de la UE. Esto supone que no tienen ni voz ni voto en la elaboración de las directivas y legislación comunitarias, además de no estar representadas en las instituciones europeas. Noruega además paga una contribución al presupuesto de la UE. Para Londres dicha fórmula es inaceptable porque ha prometido a los ingleses que no pagarán más a las arcas de la UE, rechazan la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia y May está obsesionada con reducir la inmigración neta al Reino Unido por debajo de 100.000 personas al año. La patronal británica advierte que no tendrá suficiente mano de obra en sectores como la hostelería, la agricultura o de más valor añadido como el tecnológico o las finanzas. Pero May y sus seguidores representan una corriente nativista que quiere aislar parcialmente al Reino Unido del mundo para así convencerse de que han recuperado soberanía.  

Noruega participa de las libertades del mercado común pero puede ejercer límites al número de ciudadanos de la UE que entran en Noruega por motivos laborales. Esta modalidad podría funcionar para el Reino Unido, y es la máxima flexibilidad que dará la Comisión. Participar en el mercado común a la carta (con libertad de movimiento de bienes, servicios y capitales pero controlando el acceso de comunitarios al mercado laboral británico) es inadmisible.

Londres haría bien en pagar la factura del divorcio y pensar en una solución como la de Noruega. De lo contrario, las negociaciones del Brexit serán largas y duras. 

15 agosto, 2017 | 15:44

Afortunadamente los 27 cerraron filas cuando el gobierno de Theresa May empezó las negociaciones del brexit. Una cumbre duró sólo 4 minutos. Los 27 le dijeron a May que si Londres no prometía pagar la factura del divorcio (Bruselas pide aproximadamente 80.000 millones de euros, Londres recientemente ha ofrecido 40.000 millones de euros), garantizar los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido y no levantar una frontera entre Irlanda del Norte e Irlanda, no tenían nada que hablar. La resolución de dichos tres temas es una condición previa a la discusión de otros que interesan a Londres, como un acuerdo transitorio. La incompetencia del gobierno de May, las rivalidades entre sus ministros y un calendario nada realista (separarse de la UE antes de 2019 después de pertenecer a la CEE desde 1973) provocan más cambios de postura por parte de Londres. La presión de las empresas británicas es fuerte en el sentido de no querer quedarse excluidas del mercado único de la UE, que garantiza la libertad de movimiento de bienes, servicios, capitales y trabajadores. Si los partidarios del brexit no fueran tan obstinados en querer regular el movimiento de trabajadores de la UE, sería fácil encontrar la fórmula para el encaje del Reino Unido: el Espacio Económico Europeo, mecanismo que permite a Noruega, Islandia e Lichtenstein participar en el mercado único sin ser miembros de la UE. Ahora Londres ha planteado la idea de mantener una unión aduanera de manera provisional con la UE hasta que se puedan concluir las negociaciones del brexit más adelante, seguramente en 2021. Turquía, por ejemplo, tiene una unión aduanera con la UE en productos industriales. Esto significa que los productos industriales turcos acceden a los mercados de los estados miembros de la UE sin pagar aranceles y vice-versa. Asimismo, tanto la UE como Turquía cobran el mismo arancel a importaciones de terceros países. 

Ante la firmeza del comisario Michel Barnier -- que negocia por parte de la Comisión -- y la poca preparación del equipo de Theresa May es previsible que Londres siga mandando globos sonda en las negociaciones del brexit.

14 agosto, 2017 | 10:07

Desde hace años el primer ministro nacionalista de Hungría Viktor Orban intenta minar la democracia de su país. Ha conseguido que la mayoría parlamentaria de su partido FIDESZ apruebe leyes que eliminan o reducen la independencia de los tribunales, del banco central y de los medios de comunicación. La Comisión Europea responde con advertencias pero no se concretan las medidas punitivas, que según el Tratado de Lisboa permiten suspender los derechos de voto de un estado miembro cuyo gobierno vulnera derechos y libertades fundamentales. Desde 2016 Orban cuenta con un gran aliado en el gobierno nacionalista de derechas de Polonia. El partido gobernante de Polonia, PiS, también ha utilizado su rodillo parlamentario para aprobar leyes que socavan la independencia del Tribunal Supremo, otras instancias judiciales y la libertad de prensa. Ya es hora que la Comisión y los otros 26 estados miembros suspendan los derechos de voto de Hungría y Polonia. Su población no es euroescéptica. Simplemente tienen la mala suerte de contar con gobiernos autoritarios, xenófobos y anti-liberales. Pero no sucederá nada. Los líderes de Alemania y Francia están preocupados con otros asuntos y no quieren crearse problemas.  

Emmanuel Macron ganó las elecciones presidenciales y su partido consiguió una mayoría absoluta en el Parlamento francés para dinamizar y liberalizar la economía francesa, que desde hace años apenas crece y registra una tasa de paro del 10% y del 25% entre los jóvenes. Sabemos que la izquierda radical y los sindicatos se opondrán a algunas medidas. Pero Macron obtuvo del Parlamento el poder de aprobar medidas por decreto. El nuevo presidente francés se jacta de su valentía. En lugar de aplicar las medidas para liberalizar el mercado laboral que prometió (reducir las compensaciones por despidos, permitir que sindicatos y empresarios negocien a nivel de empresa y no sectorial), Macron ha dedicado sus primeras semanas para convocar (sin consultar a Italia) una cumbre sobre Libia cuyo resultado no traerá ni la reconciliación ni mucho menos la paz a la ex colonia italiana. También ha provocado la ira de Roma al bloquear la compra del astillero de Saint-Nazaire por parte de la empresa italiana Fincantieri. Y por si fuera poco Macron no ayuda a Italia a gestionar la presencia de 200.000 inmigrantes en su territorio. El estado francés posee participaciones por valor de más de un billón de euros en 1800 empresas, magnitudes que superan a las de todos los países occidentales. La propia Cour de Comptes critica duramente la gestión ineficaz del estado en empresas que controla como EDF, Areba, SNCF, ADP (aeropuertos), Thales y Safran. Macron tiene que aplicar las reformas que prometió para la economía francesa antes de querer encabezar la integración europea. 

03 agosto, 2017 | 07:26

El desastre económico de Venezuela se acentúa. La inflación alcanzará el 1.000% este año. Más del 90% de los venezolanos no se pueden permitir comprar los alimentos que necesitan. El 75% de la población perdió peso en 2016, y la mortalidad materna aumento un 66% el año pasado. Las estadísticas macroeconómicas son igualmente escalofriantes. Según The Economist, la renta per cápita de Venezuela ha descendido al nivel que tenía en los años cincuenta. Venezuela está protagonizando el hundimiento económico más severo en la historia moderna de América Latina. Maduro continúa imprimiendo billetes, desplegando a la policía contra los manifestantes (100 muertos en cuatro meses) y ahora pretende con su asamblea constituyente elaborar una Constitución que permita al chavismo gobernar indefinidamente y eliminar de un plumazo al Parlamento y cualquier institución que no esté ya completamente controlada. Aunque el gobierno de EEUU había apuntado la posibilidad de aplicar sanciones duras a raíz de la elección a la asamblea constituyente, finalmente Washington ha optado por una alternativa más inteligente. Haber limitado la importación de petróleo venezolano perjudicaría más a los ciudadanos que a los corruptos líderes chavistas, y daría argumentos reales a Maduro. En su lugar, el gobierno ha prohibido a instituciones financieras prestar servicios a 13 cargos venezolanos acusados de corrupción y de violar los derechos humanos. Los fiscales de EEUU ya hace años han imputado a numerosos altos cargos del chavismo en el tráfico de drogas. La Unión Europea y otras potencias democráticas deberían seguir el ejemplo de Washington, e impedir a los narcotraficantes que gobiernan Venezuela acceder a cuentas bancarias y viajar a sus países. Las sanciones inteligentes acabaron con el régimen de apartheid en Sudáfrica. También podría suceder en Venezuela. De lo contrario, su población seguirá sufriendo

20 julio, 2017 | 08:04

A pesar de las pesadas quejas de algunos catalanes, El Prat ya es el séptimo mayor aeropuerto de Europa, con 44 millones de pasajeros en 2016, un récord y cifra que creció en un 11% respecto a 2015. La tradicional queja de muchos catalanes es que Barajas es un hub internacional. Pero El Prat ya es el hub o aeropuerto de referencia de Vueling, EasyJet, Ryanair, Air Nostrum, Level (filial low-cost de British Airways) y Norwegian. Se perdieron la mitad de los pasajeros del puente aéreo con la inauguración del AVE en 2008. Hasta 2007 el puente áereo era la ruta aérea con más vuelos del mundo, 971 por semana. A pesar de dicha disminución en el puente aéreo, en 2016 El Prat tuvo 14 millones de pasajeros más que en 2007.

Además de tener vuelos directos a Asia, América del Norte, América del Sur y Asia, es hub o aeropuerto de referencia de las mayores dos líneas de bajo coste de Europa -- Ryanair y EasyJet. A pesar de muchos fracasos, las low-cost quieren competir en rutas transatlánticas. Las dificultades de Norwegian pueden animar a IAG (propietario de British Airways, Iberia, y Level) a comprar Norwegian. Si así fuera, además de United, Delta y American contaríamos con más vuelos directos a ciudades de EEUU.

 

 

 

13 julio, 2017 | 03:34

La administración de George W. Bush negoció un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, que finalmente se acabó aprobando y ratificando durante la presidencia de Barack Obama. Durante su campaña, Donald Trump anunció que es un acuerdo injusto y que sería renegociado o anulado. El representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, ya ha convocado a su homólogo surcoreano a una reunión en agosto para presentarle las demandas del gobierno de EEUU. Lighthizer ha señalado que, desde la entrada en vigor de dicho acuerdo, el déficit comercial de EEUU con Corea del Sur se ha doblado. 

Es indudable que las calles, carreteras y autopistas de EEUU están repletas de automóviles fabricados por Hyundai y Kia, y que Samsung y LG baten récords de ventas en el mercado de la primera potencia mundial. 

La administración Trump argumenta que el mercado surcoreano presenta barreras inaccesibles para las empresas estadounidenses. El nuevo gobierno surcoreano ha aceptado participar en las reuniones de agosto, pero no acepta la premisa de Washington. Argumenta que el déficit puede deberse a la falta de calidad de las exportaciones de EEUU. 

Parece poco oportuno que la administración Trump pueda endurecer su postura con un aliado tan esencial cuando Pyongyang acelera su programa nuclear. Pero Donald Trump continúa demostrando que tiene intención de cumplir las promesas electorales que dependen de él y su ejecutivo.

 

 

11 julio, 2017 | 09:07

Según los datos de S&P Capital IQ, en 2016 empresas chinas invirtieron más de 114.000 millones de euros en adquisiciones de o fusiones con empresas en el extranjero. En los últimos años las empresas chinas con más éxito y capital se han ido de compras. Pero este año las autoridades chinas han frenado dicha expansión. Recientemente el gobierno chino desveló que ordenó a los bancos examinar sus préstamis y recortar el crédito a cuatro empresas concretas: HNA (aerolínea), Anbang (aseguradora), Dalian Wanda (inmobiliaria) y Fosun (salud y ocio). En los seis meses hasta finales de junio, las inversiones chinas en el extranjero no han alcanzado los 50.000 millones de dólares.

Dichas cuatro empresas desde 2016 han protagonizado 60.000 millones de dólares en inversiones en el extranjero, de un total de 230.000 millones efectuadas por todas las empresas chinas. Las mencionadas empresas han desbordado su sector inicial y forjado imperios. Pero Beijing está preocupada por dicha expansión. Presiona a la baja la cotización del yuan, obliga al Banco Central a vender divisas, y las inversiones están financiadas con deuda contraída en China. Algunos especulan que el presidente Xi Jingpin, a pocos meses del Congreso del Partido Comunista, quiere cortar las alas a los famosos presidentes de dichas empresas, de la misma manera que intenta silenciar cualquier crítica en las redes, ha utilizado la lucha contra la corrupción para purgar al partido y la administración y encarcelado sin piedad a los opositores políticos.

China tampoco está de acuerdo con las calificaciones que recibe de las tres grandes del sector, S&P, Moodys y Fitch, y junto a los otros integrantes del grupo de los BRICS impulsará la creación de una agencia de calificación de crédito para los países emergentes. Al igual que la propuesta nunca concretada para crear una en Europa, es improbable que amenace a las tres grandes  

10 junio, 2017 | 04:53

Los Cuentos de Canterbury es una de las obras cumbre de la literatura inglesa y la más destacada de la Edad Media. Escrita a finales del siglo XIV por Geoffrey Chaucer, el conjunto de 24 historias en 17000 líneas describe de manera irónica y crítica la Inglaterra de finales del siglo XIV mediante las experiencias de distintos personajes. Chaucer ejerció de controlador de aduanas, juez de paz y escribano del trabajo del Rey. Los cuentos se presentan como parte de un concurso de lectura de cuentos realizado por un grupo de pelegrinos en viaje de Londres a Canterbury para visitar el santuario de Santo Tomás Becket en la catedral de dicha población. El premio del concurso es un ágape en un hostal de Southward en el camino de regreso.

La circunscripción de Canterbury había sido representada desde hace 176 años por un miembro del Partido Conservador hasta el día de ayer, cuando una madre de familia laborista se alzó con el triunfo. Theresa May, la oportunista y arrogante primera ministra británica, convocó unas elecciones innecesarias y ha conseguido resucitar a un Partido Laborista profundamente dividido y liderado por un neomarxista. Los laboristas han alcanzado 40% del voto, incrementado su voto en un 10% y sus escaños en 29. La implosión del SNP en algunas partes de Escocia ha evitado un posible gobierno entre laboristas, liberaldemócratas y el SNP. Los Tories han perdido su mayoría absoluta y solamente podrán gobernar -- con dificultades -- con el apoyo del Partido Democrático del Ulster. 

Theresa May debería acudir a Canterbury. Pero no tiene demasiado tiempo. En doce días debe iniciar las negociaciones del brexit. Ella representa la circunscripción de Maidenhead, población en la cual EEUU situó al brillante pero arrogante General Patton con un ejército ficticio repleto de tanques y artillería de plástico para despistar a los Nazis. Rommel estaba convencido que Patton encabezaría las fuerzas que desembarcarían en Francia, y el paso de Calais era el punto más próximo y lógico por la estrechez del Canal de la Mancha. El plan funcionó a la perfección. Mientras los aliados desembarcaron a cientos de miles de soldados en las playas de Normandía el 6 de junio de 1944, Hitler insistió en mantener numerosas divisiones en la zona del paso de Calais. Aunque Patton fuera brillante y valiente, abofeteó a dos soldados traumatizados. Situarle como un señuelo con un ejército ficticio en Maidenhead fue una jugada maestra de Eisenhower y Churchill. Los generales nazis nunca creyeron los informes según los cuales los Aliados sacrificarían a su mejor comandante de tanques por dos bofetadas. Esperaron en vano a Patton en Calais.

Theresa May no entiende que las grandes victorias se consiguen en equipo. Arrastra al Reino Unido a unas complicadas negociaciones. Sigue viviendo en la ficción. Negociar la factura del divorcio, un acuerdo post-Brexit de comercio con la UE y sustituir la legislación comunitaria que se continúa aplicando en el Reino Unido puede tardar mucho más de dos años. Cada estado miembro reclamará algo a Londres, desde sedes de agencias europeas a concesiones en pesca. Y cada estado miembro podrá restrasar las negociaciones. Juncker y Tusk aseguran querer completar cuanto antes las negociaciones. Temen una reacción de los mercados ante una incertidumbre excesiva. El camino más corto de Londres a Bruselas pasaba por Maidenhead. Pero Theresa May y sus asesores más estrechos ni tan siquiera viven en los cuentos de Canterbury. Chaucer describió mediante sus personajes las variadas costumbres de su época. May ni tan siquiera parece entender la complejidad de su electorado.  

Imagen de  Alexandre Muns Rubiol

Alexandre Muns Rubiol: Profesor de la de EAE Business School. Colaborador de Cinco Días, La Vanguardia, La Razón y RNE. Ex encargado de redacción de discursos y asesor (Speechwriter) para el Presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y para el presidente del Banco Mundial. Ex Director de Estudios de la Cámara de Comercio Americana en España. Autor de tres libros en castellano: "De la perestroika a la CEI", "USA, Quo Vadis?", "Conversaciones con Marx: Diálogos en torno a un liberalismo ético") y tres en inglés: "The End of the Cold War: German Reunification", "Ethical Capitalism: What it can do for you") y "Of bureaucrats, politicians and statesmen: How to Right-Size the American Dream". Autor de más de 300 artículos en prensa.

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