Sobre el autor

Si los mercados funcionasen como se suponen que funcionan, muchos nos tendríamos que dedicar a otra cosa. Desde 1998, una sucesión de burbujas, crisis, burbujas y crisis ha alimentado mi escepticismo natural. Lealtad, 1 es mi visión, personal y muchas veces equivocada, de la actualidad de los mercados y la economía.

Categorías

noviembre 2016

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« noviembre 2014 | Inicio | febrero 2015 »

29 enero, 2015 | 12:40

¿Crujimos a los griegos o no?

1.- Tiene sentido tanta la rapidez de Syriza al formar Gobierno como el pacto con un aliado antinatural: Solo debería haber un asunto en la agenda de Tsipras, la renegociación del rescate. Si fracasa, Tsipras no tiene nada que hacer, más que gestionar el desastre y, posiblemente, convocar elecciones.Si sale con no demasiados pelos en la gatera, podrá gobernar.

2.- No debería fracasar: que no haya contagio a España o Italia hoy no quiere decir que no lo vaya a haber si Grecia sale del euro. Para el núcleo de la eurozona la caída de Grecia sería mucho menos dolorosa que para los griegos, claro. Pero los riesgos de ruptura y el capital que tocará invertir en establecer un cortafuegos no compensan. Los tecnócratas de Europa están dispuestos a negociar, y en teoría deberían estar más cómodos de hacerlo con un interlocutor sólido que con Samaras, a quien sus propios socios del PPE han hecho el vacío (con la extraña excepción de nuestro presidente del Gobierno).

3.- Dicho esto, Tsipras debería tener cuidado de no tirarse faroles. No tiene capacidad de negociación, sino una granada pegada a su mano: la puede hacer estallar, pero solo suicidándose.  

4.- Quizá haya sobreestimado su poder de negociación (que es la forma pedante de decir tirarse un farol) al iniciar su programa económico antes de sentarse con la troika (es decir, antes de saber el dinero que tiene). Así se entiende que su victoria fuese recibida con relativa calma por los mercados, pero no la formación de Gobierno.

5.- Sobre todo, porque la troika puede que no negocie solo sobre Grecia. De las consecuencias de esta negociación dependerán muchas cosas; en cierto modo, “sienta jurisprudencia” sobre otros rescatados (Irlanda o Portugal, sobre todo)  y sus programas. Y define las posiciones de cara a las elecciones españolas.

Sigue leyendo

20 enero, 2015 | 09:08

Cinco apuntes sobre la deflación

1.-No hay una definición precisa de qué es la deflación, más allá de “un periodo prolongado de caídas de precios generalizadas”. La recesión son dos trimestres de crecimiento del PIB negativo, pero la deflación no está tan clara. Pero, por resumir, una caída puntual no es deflación, ni una caída prolongada pero muy condicionada por una partida concreta, tampoco. España suma seis meses  de caídas de precios (más otros seis cercanos al cero) y con más de la mitad de las partidas en rojo, pero no sabemos si es deflación.

2.- ¿Buena o mala? Depende para quién, lógicamente. Que bajen los precios puede parecer bueno, y puede ser bueno para los que hacemos la compra, llenamos el depósito, etcétera. Pero además de esto, tenemos que pagar las deudas, deudas que no se ajustan por la inflación. Es decir, la deflación eleva el valor relativo de los salarios, pero también de las deudas.  Si, con el tiempo, la deflación se traslada a los ingresos (como sucede con la inflación), la capacidad para pagar deudas es menor.

3.- España debe más o menos el 100% de su PIB y ha crecido alrededor del 1,5% este año ajustando la inflación; en euros el PIB solo habría crecido el 0,5% (en números aproximados). En otras palabras, la capacidad del país para pagar deudas apenas ha mejorado. Y sucede lo mismo al contrario; tradicionalmente la alta inflación ha sido un mecanismo usado en países muy endeudados para reducir de forma natural el peso de la deuda. Para un país como España, endeudado al 100% del PIB, una variación en la inflación del -1% al +3% reduciría la carga de la deuda pública en un 4%, reducción equivalente a un recorte de 40.000 millones de gasto público.

4.- Más allá de una hoja Excel de macroeconomía, la deflación sí puede tener efectos en el “mundo real”. Aunque, en este caso, lo relevante son las expectativas. Si los consumidores y las empresas prevén que los precios bajen en el próximo año, gastarán              menos e invertirán menos. Optarán por ahorrar o, en el caso de países muy endeudados como España, por reducir deudas… Un flaco favor al crecimiento económico y a la propia evolución de la inflación/deflación que puede generar un círculo vicioso, que se agrava cuando empresas o particulares, ante la caída de ingresos y el aumento de valor relativo de las deudas, tienen que vender activos de forma forzosa.

5.- El círculo vicioso deflacionista fue apuntado por Irving Fisher en los años 30. Fue uno de los más grandes economistas de todos los tiempos, si bien su reputación en aquella época se vio minada por decir, justo antes del crash de 1929, que los precios de la bolsa habían alcanzado una “meseta permanentemente alta”. La deflación de deudas ha sido el campo principal en el que ha trabajado el ex presidente de la Fed Ben Bernanke, lo que ayuda a explicar el diferente enfoque de la Fed y el BCE tras la crisis. 

6.- En resumen, la deflación es buena para los acreedores y mala para los deudores. Y España es deudora. La diferencia entre una deflación mala pero relativamente benigna y una deflación destructiva es la medida en que la bajada de precios se traslade a las expectativas de empresas y consumidores. 

15 enero, 2015 | 15:59

¿Tiene ideología la economía?

Les voy ahorrando tiempo. Sí, pero no siempre la misma.

La semana pasada, mientras se celebraba  en Boston el encuentro anual de la American Economics Association (principal encuentro anual de los estudiosos del ramo), grupos de activistas protestaban contra el sesgo ideológico de la ortodoxia y su desconexión de la realidad. Prácticamente a la vez, el economista Thomas Piketty se daba un baño de popularidad en Madrid dentro de la promoción de su best-seller “El Capital en el siglo XXI”, que ha irrumpido en la ciencia económica con la fuerza de un tsunami.

En los años 70  (estos cambios siempre llegan con las crisis) cambió el paradigma económico que dominaba el mundo occidental en la posguerra. Milton Friedman representó mejor que nadie el desarrollo de una ciencia económica en la que el desarrollo de los mercados, la desregulación, la disminución del tamaño del Estado y los impuestos bajos se asociaban con la prosperidad. Ha sido el pensamiento dominante en los últimos 30 años, pero la crisis ha dejado al descubierto algunas de sus costuras.

En Boston, la palabra “desigualdad” aparece hasta en 38 estudios distintos que se presentarán en estas conferencias. El trabajo de Piketty y sus colaboradores no ha llegado solo a las listas de ventas o a los medios de comunicación, sino a la academia económica. Como explica Justin Wolfers, quizá no tanto porque los departamentos de economía compren las ideas o los análisis de Piketty sino porque no hay una alternativa teórica que explique por qué la desigualdad crece o por qué la recesión se ha cebado en las rentas bajas y medias.

Sigue leyendo

08 enero, 2015 | 13:24

¿Sirven de algo los sueldos multimillonarios?

Dejemos de cuestiones de equidad. Dejemos aparte el hecho de que los supersalarios de los ejecutivos son fijados por éstos mismos. O, por precisar, por comités de retribuciones formados por, o nombrados por, estos mismos ejecutivos. Centrémonos en lo práctico. ¿Sirven de algo estos megasalarios?  Y me refiero a algo más que para pagar caprichos divorcios o propiedades inmobiliarias sacadas de una pesadilla futurista a medio camino entre American Psycho y Black Mirror, como la enlazada más abajo. Me refiero al aporte para la economía.

 

 

Podemos empezar con un experimento. Bastante alejado en el espacio, el tiempo y el contexto del tema que nos ocupa, pero pertinente. En 2005, a un grupo de campesinos de la India rural, pobres de solemnidad, se les ofreció una serie de recompensas si completaban con éxito determinadas tareas. Se fijaron tres grupos, con recompensas de 4, 40 y 400 rupias (400 rupias es lo que gana un campesino en medio año). En las recompensas de 4 y 40 se completaron correctamente un 35% y un 37%. Para las 400, menos del 20%. Los incentivos mayores no generan mejores resultados, sino peores; distraen más que motivan.

Contaba Thomas Piketty en esta entrevista (sí, es mía) que se ha esforzado mucho en buscar evidencia que demuestre esta ligazón entre grandes salarios y productividad. Pero ha sido incapaz de encontrar la ligazón. De hecho, según Piketty, que los salarios de los ejecutivos sean más y más elevados genera incentivos tóxicos: los propios ejecutivos blindan cada vez más su posición, cuando no aprovechan para subir sus propios salarios antes de ser descabalgados.

Sigue leyendo

Categorías

Los mercados, en CincoDías.com

Suscríbete a RSS

RSS Añadir este sitio a RSS

¿Qué es RSS?
Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.