Sobre el autor

Si los mercados funcionasen como se suponen que funcionan, muchos nos tendríamos que dedicar a otra cosa. Desde 1998, una sucesión de burbujas, crisis, burbujas y crisis ha alimentado mi escepticismo natural. Lealtad, 1 es mi visión, personal y muchas veces equivocada, de la actualidad de los mercados y la economía.

Categorías

noviembre 2017

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30      

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« marzo 2013 | Inicio | mayo 2013 »

29 abril, 2013 | 15:36

Cuesta abajo y sin frenos

Estamos en el buen camino, y los frutos de la austeridad y las presuntas reformas darán resultado en el futuro. Ese es, más o menos, el mensaje oficial, si es que lo capto bien. Es decir, los 6,2 millones de parados pueden ser, bien un mal necesario para salir de la crisis, bien una fatalidad (como la propia crisis). Nunca son una consecuencia de las decisiones de política económica asumidas, con mayor o menor entusiasmo, por los últimos dos gobiernos pero adoptadas en latitudes más al Norte.

¿Cuándo empezó todo? ¿Cuándo empezó la glaciación de la austeridad? Por una vez, tenemos una fecha. Mayo de 2010, aquel fin de semana en el que Europa acordó crear un fondo de rescate para los países en crisis a cambio de que todo el mundo equilibrase sus cuentas. En España, el mismo Gobierno que había repartido 400 euros a cada español por el hecho de serlo o había puesto en marcha el Plan E para parar la sangría del empleo, se comprometía a dejar el déficit en el 3% en 2013. El efecto sobre la economía fue rápido. La demanda nacional había pasado de caer a ritmos cercanos al 10% a empezar a repuntar. Pero a partir del tercer trimestre de ese 2010 la economía empezó a caer, y a un ritmo acelerado.

 

PIB

¿Tiene la austeridad la culpa de todo? No, como no la tenía Zapatero, ni la tiene Rajoy. Tampoco el paro es culpa de la reforma laboral ni, antes de ésta, había parados porque no se hacía una reforma laboral. Varitas mágicas no hay, pero lo mínimo que se puede exigir a una política económica es que no empeore las cosas. Hoy, tres años después, el único mensaje sigue siendo la promesa de un paraíso en otra vida para el parado español.

En términos de empleo, tras el desastre de 2009, en el tercer trimestre de 2010 apenas se destruía empleo (caía a un ritmo del 0,18% trimestral). Hasta mediado 2011 el empleo no volvió a hundirse, pero a partir del cuarto trimestre de 2001 marca caídas superiores al 1% trimestral. No solo se destruyen 100.000 puestos de trabajo al mes, sino que hoy sigue siendo mucho más probable que un trabajador pierda su empleo (le pasó al 7% de los ocupados en el primer trimestre de este año) a que un parado encontrar trabajo (4,7%). Casi el 10% de los parados llevan más de dos años sin cobrar una nómina, es decir, están prácticamente excluidos del mercado laboral, lo que complica seriamente su reincorporación.

En términos empresariales, más de lo mismo. La actividad comercial lleva 33 trimestres a la baja, y el consumo minorista cae a ritmos del 10%. La producción industrial, en torno al 7%. En ambos casos se trata de caídas sostenidas, no puntuales.

Desde el citado mayo de 2010, todas y cada una de las medidas adoptadas han ido enfocadas o bien a ajustar déficit público o bien a estimular la oferta para una eventual mejora de la competitividad. Nada más. Ni una sola decisión ha intentado estimular la demanda, en un país donde el consumo supone la mayor parte del PIB. El resultado ha sido la muerte lenta de la economía, con el sector privado y el público recortando a la par y la sequía de crédito estrangulando a las empresas, exportadoras o no, competitivas o no.

Esta receta ha agudizado la destrucción de tejido económico en una espiral terrible: a más paro, menor consumo, y así sucesivamente, sin una sector público que pueda paliar (o al menos no agravar) la deriva depresiva. Un  proceso que deja  fuera del mercado esos parados de larga duración o esas empresas a quienes la severidad de la crisis y el cierre del grifo del crédito les ha podido, aunque fuesen competitivas. Hechos que no sientan las bases de la recuperación, al contrario, las erosionan.

¿Tienen que estar saneadas las cuentas públicas? Sí, nadie defiende déficits eternos y creciente. Pero en economía no suele haber verdades absolutas (ni varitas mágicas, recordemos); todo tiene un precio, y debería tener también una razón de ser. Coste y beneficio. El déficit es problema cuando es tan alto que cierra el acceso a los mercados y/o cuando supone una carga de deuda inasumible a largo plazo. Las medidas aplicadas en España no han solucionado estos dos problemas: el acceso al mercado lo ha dado el BCE, no los recortes, y la deuda española no habría sido menos sostenible a largo plazo con un objetivo de déficit menos exigente, porque no hay en el mundo nada menos solvente que una economía en depresión.

Ya sabemos todos que la política económica viene dictada por el BCE, y que la principal función de los recortes ha sido esa: conseguir que Fráncfort no cerrase el grifo. Un planteamiento menos dogmático en Europa habría ahorrado varios cientos de miles de puestos de trabajo en España. Pero eso  no debería liberar de responsabilidad a nuestros sucesivos gobernantes sobre otras cuestiones que podían estar en sus manos.

¿Por qué un país que tiene un tipo nominal del IRPF similar a Suecia, pero una recaudación tributaria similar a Rumanía, no cambia su modelo  fiscal? ¿Por qué el rescate bancario ha generado más deuda de la que se ha recortado sumando todos los ajustes? Si el problema del empleo es la precariedad, ¿por qué se han mantenido los contratos temporales? ¿Es realmente necesario que el contribuyente rescate autopistas quebradas? 

Música contra la crisis. Nick Cave. Bring it on


 Sígueme en Twitter @Nuno_Rodrigo5 o pinchando aquí

18 abril, 2013 | 15:59

Lo que pasa cuando se hace política con Power Point

El estudio de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff sobre la relación entre crecimiento y deuda no solo dio lugar a un libro superventas, sino que sus tesis también alimentaron, y mucho, los argumentos a favor del control del déficit y la deuda como prioridad en materia de política económica.

[Antes de nada, comentar que aunque soy economista tengo un tanto olvidadas las lecciones de econometría, y que mi lectura de los informes es por tanto superficial]

Por resumir un poco, los autores planteaban (entre otras cosas) que, cuando un país supera un nivel de deuda pública del 90%, el crecimiento se ralentiza de forma muy brusca. Tomando datos a partir de la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento medio pasa del 3% para los países con deuda entre el 60% y el 90% al general a un -0,1% si se toman los países cuya deuda pública superaba el 90%.

Reinhart y Rogoff concluyeron que, posiblemente (y admiten que esta cuestión necesita ser comprobada y que correlación no implica causalidad), a partir de este umbral entra en juego la “intolerancia a la deuda”. Suben las primas de riesgo y los países, aunque se comprometan a pagar su deuda a cualquier precio, están forzados a aplicar ajustes fiscales “dramáticos”. 

El problema es que el estudio no estaba bien hecho. En un informe hecho por tres economistas de Massachussetts (Herndon, Ash y Pollin) que intentaban replicar los datos del original, descubrieron que estaba mal hecho, y han publicado su propio contra-informe. Además, la ponderación de los datos no era muy ortodoxa: como explica Mike Konczal, al hacerse la media por países, tenía el mismo peso una serie de datos de 19 años del Reino Unido (con deuda por encima del 90% y crecimiento medio del 2,4%) que un dato aislado de Nueva Zelanda (recesión del 7,6%).

Según el segundo estudio, el informe de Reinhart y Rogoff sobreestimaba el impacto sobre el crecimiento de los niveles de deuda por encima del 90%: en vez de un -0,1% quedaba un 2,2%. Aun así, la correlación negativa entre deuda y crecimiento sigue apareciendo. Pero con los nuevos datos la relación es lineal, no se dispara a partir de umbral de deuda del 90%.

RR estudio

Sigue leyendo

15 abril, 2013 | 13:50

10 ideas sobre las quiebras bancarias

No se puede esperar mucho de un grupo de varias decenas de políticos y funcionarios que, pese a reunirse prácticamente cada 15 días, solo toman decisiones a altas horas de la madrugada, si el fin del mundo está cerca y pensando generalmente en las elecciones locales de alguna remota parte de su país. 

Hasta hace tres o cuatro años, estos señores solían dedicarse a asuntos como intercambiar cuotas pesqueras por modificaciones en la normativa sobre fondos, o negociar ayudas al sector lechero y las normas de seguridad aérea en el mismo paquete.

Quizá, por tanto, el  proceso de decisión de la UE no sea últimamente tan disfuncional como parece; las cosas se han hecho siempre así, de mala manera y donde debería haber criterios lógicos hay cambios de cromos según intereses nacionales. Pero no es lo mismo negociar las cuotas lecheras que rescates de países o normas bancarias. 

Así, tras la penosa experiencia de Chipre, Europa ha salido con la idea de que si un banco quiebra, paguen los accionistas, acreedores y depositantes de ese banco, lo que ha provocado una pequeña tormenta políticofinanciera más, que de momento tiene efectos reales limitados.

En 10 ideas:

Sigue leyendo

09 abril, 2013 | 15:40

¿Hay que olvidarse de la prima de riesgo?

Antes  de mayo de 2010, pocos españoles sabían lo que era la prima de riesgo. Pero probablemente eran más de los que, hoy, no saben lo que es. Un compañero de la redacción, uruguayo, se confesaba alucinado de que se hablase de ese concepto, el riesgo país, que hasta entonces se asociaba a mercados emergentes, como su país de origen.

La prima de riesgo ha sido termómetro perfecto de la crisis del euro, pues ningún otro indicador ha reflejado mejor los movimientos del dinero: del Sur al Norte de la zona euro. Vender deuda española y comprar alemana. No tanto por una inminente ruptura del euro (aunque sí ha habido episodios en los que ha sido una posibilidad) sino por la convicción de que la fragmentación del mercado (ligada a dicho riesgo de ruptura) iría para largo. Y convenía más tener el dinero a buen recaudo que sufrir por la rentabilidad extra que daban España e Italia.

Sigue leyendo

05 abril, 2013 | 13:34

Bitcoin: el tulipán que quería ser dinero

Esta máquina cuesta 29.000 dólares. Como un coche de gama media/alta (al menos para mis estándares).

Bitcoin Miner

No es un ordenador personal, aunque se parece. Su cometido es mucho más concreto: es un aparato de minería de bitcoins. Está programado para realizar complejas operaciones matemáticas planteadas por el sistema que, una vez solucionadas,  crean bitcoins, la moneda virtual que tan de moda está las últimas semanas.

Bitcoin es, pues, una moneda virtual. No es la única. Hay cada vez más divisas virtuales, unas ligadas a videojuegos tipo World of Warcraft, otras a dinero real (Facebook credits). Lo que diferencia a Bitcoin del resto es que sus monedas ni tienen utilidad en algún mundo virtual ni tienen el soporte de dinero "de verdad" ni una liquidación central del balance de los usuarios. Además, Bitcoin nace con el propósito aparente de convertirse en una suerte de moneda de referencia en la Red.

Sigue leyendo

Categorías

Los mercados, en CincoDías.com

Suscríbete a RSS

RSS Añadir este sitio a RSS

¿Qué es RSS?
Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.