18 diciembre, 2012 | 15:15
¿Se puede ser optimista este diciembre de 2012?
Tan pronto España está en práctica quiebra, y el rescate puede no solucionar nada, como resulta que el rescate no es, aparentemente, necesario en el corto plazo. ¿Está justificado el trastorno bipolar al que el ciudadano asiste alucinado? Pues, dejando aparte el tan español pim-pam-pum político y periodístico aplicado a la economía, quizá sí, porque las perspectivas económicas se han vuelto tan predecibles y estables como el ánimo de los operadores o los resultados futbolísticos.
Como cuentan aquí Luca Fantacci y Nicolò Cavalli, hoy las deudas ya no las contrae una parte con otra y se pagan a lo largo de un plazo de tiempo determinado. Las deudas son mayoritariamente activos que se compran y venden en el mercado, la capacidad de los actores económicos para refinanciar sus deudas no depende tanto de su solvencia fundamental como de la disposición del mercado para comprar estas deudas. La solvencia de España es la liquidez que tengan sus bonos.
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