30 enero, 2012 | 11:28
Mensaje a Atenas con destino Madrid
Hace pocos meses, el Gobierno alemán defendía la necesidad de que los acreedores de Grecia compartiesen los costes del rescate, a través de una quita parcial de la deuda. Hoy propone que funcionarios extranjeros fiscalicen las cuentas griegas para que cada euro recaudado vaya a parar a los acreedores de Atenas.
Más allá de la estupidez de la idea, que parece sacada de alguna película de capa, espada y malvado señor feudal que roba gallinas, ésta tiene un destinatario distinto del aparente. Nosotros. Y no es la primera vez que sucede. La propuesta de la participación privada en el rescate griego cerró por completo la financiación a los países de la periferia. Y los test de capital de la banca de octubre hicieron lo propio con el sector financiero periférico.
Asfixiar a Irlanda para asustar a España. En mayo del año pasado contábamos, citando un espectacular artículo del Irish Times, que las negociaciones para el "rescate" irlandés tenían dos motivos: evitar problemas en bancos alemanes o estadounidenses (vía impagos o activacion de CDS) y asustar a otros países con problemas: que nadie piense que puede pedir un rescate sin sufrir severas consecuencias por ello.
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