Sobre el autor

Julián Díez lleva veinte años compaginando su labor como periodista con trabajos relacionados con sus aficiones, como la literatura y el cine de género, los videojuegos o la música. Además de en ‘Cinco Días’, escribe regularmente en ‘El País’ y ‘XLSemanal’

febrero 2010

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

« El menosprecio de la SGAE a los poetas | Inicio | iPad, el ungüento amarillo:
para todo valgo, para nada sirvo »

08 enero , 2010 | 09 : 30

La ciencia como excusa para la superstición

En internet, parece que triunfan las tesis racionalistas, y que las supersticiones son cosa anticuada. Sin embargo, lo cierto es que la ciencia se ha convertido ya en numerosas ocasiones en el germen  o la débil excusa para la creación de unos cuantos de cultos bastante extraños.

El escritor y científico Arthur C. Clarke aseguró en una ocasión que la ciencia lo suficientemente avanzada parece magia para los legos. En esa confusión entre lo científico difícil de entender y lo mágico se mueven muchas de las creencias de nuevo cuño, que se aprovechan de un lenguaje pseudocientífico para dotarse de una verosimilitud a la altura de los tiempos.


Aunque sea una tendencia moderna, el uso de la ciencia como “dignificador” de las religiones heterodoxas dio comienzo ya en el siglo XIX, con la aparición de la Ciencia Cristiana. Un grupo que consiguió cierta extensión en Estados Unidos desde que fuera fundado en 1879, y que sobre todo gozó de prestigio por sus obras sociales y la extensión de algunos de sus medios de comunicación, como el Christian Science Monitor -luego adquirido por los Moon-.

El culto de este tipo que más espacio ha ocupado en los medios en los últimos tiempos es  el Movimiento Raeliano. Fundado en 1975 por el francés Claude Vorilhon, que adoptó el sobrenombre de Rael, considera que la humanidad procede de una raza extraterrestre, los Elohim, para cuya próxima venida es conveniente irse preparando. Con el fin de estar preparados para entonces, los raelianos supuestamente han invertido en ciencias biológicas, con las cuales preparar sus cuerpos para el viaje extraterrestre que les espera rumbo a un paraíso donde los Elohim proporcionarán placeres sexuales sin cuento.

Todo esto ha cristalizado, entre otras cosas, en la defensa de los raelianos de la clonación humana. Han fundado la única empresa del mundo dedicada a este fin, Clonaid, y aseguran haber duplicado a trece niños hasta el momento, uno de ellos tomando las células de un cadáver fallecido cuatro meses atrás en lo que proclaman un primer avance científico hacia la inmortalidad. El laboratorio de los raelianos ha pasado por lugares como Costa de Marfil y las Bahamas.

Las tesis de la iglesia de la Cienciología apuntan a un territorio más relacionado con la psicología. Fue fundada en 1950 por L. Ron Hubbard, un ex escritor de ciencia ficción que combinó conceptos de la literatura popular de la época, para crear primero una especie de psicología alternativa llamada dianética y luego convertirla en una iglesia.

La idea básica de la dianética es que el hombre no puede alcanzar sus potenciales debido a su carga de “engramas”, traumas tanto del comienzo de la propia vida como arrastrados de existencias anteriores. A través de una serie de sesiones de auditación -con un coste económico-, por medio de un aparato conocido como e-metro, el adepto se va limpiando para, en teoría, llegar a un estado superior, con el objetivo final de vivir más armónicamente con el cosmos. El cómo todo esto se convierte en un culto es algo confuso, por cuanto pese a anunciarse como “iglesia”, la cienciología niega ser una religión y asegura ser compatible con las restantes religiones; por tanto, su deseo de ser inscrita como religión parece ser de carácter más bien fiscal.

La cienciología parece más respetable que la mayor parte de este tipo de cultos por su organización, a la manera de una empresa multinacional estadounidense, y por el gran número de actividades paralelas que desarrolla, así como por la militancia en sus filas de celebridades como Tom Cruise o John Travolta. Sin embargo, ha sido repetidas veces perseguida en diferentes países como Francia, Alemania y Grecia, y una rápida consulta a las asociaciones que luchan contra los cultos destructivos muestra numerosas denuncias de manipulación y estafa en su contra.

Antes que las creencias científicas “reales”, por supuesto, las que generan más interés para la creación de sectas son las paracientíficas. En un batiburrillo de casi todas ellas -visitas extraterrestres en el pasado, saberes arcanos, hermandades secretas, poderes paranormales- basa su atractivo el grupo Nueva Acrópolis, muy presente en todas las ciudades españolas a través de la cartelería de sus periódicas conferencias. Fundado en Argentina en 1957 por Ángel Livraga, detrás de su apariencia de grupo interesado por la filosofía, la mitología y los misticismos orientales hay parafernalia paramilitar, una ideología poco amiga de la democracia -su saludo interno es el clásico fascista- y una estructura piramidal de las de toda la vida.

Quienes disputan el título de reyes de la cartelería urbana psicotrónica a Nueva Acrópolis son en estos momentos los seguidores de Hercólubus, el planeta que destruirá próximamente la Tierra según las visiones del colombiano V.M. Rabolú. Por el momento, las visiones en torno a Hercólubus -cuyo paso se ha retrasado ya al menos tres veces- han dado lugar a un pequeño negocio editorial y a grupos dispersos.

En general, los creyentes en la ufología parecen tener el peligro de terminar por deslizarse por la pendiente del sectarismo si tenemos en cuenta la cantidad de “gurús” que se muestran dispuestos a garantizar una plaza hacia un civilización superior, a través de grupos como Humanidad Solar, el Instituto Cosmo-biofísico de Investigaciones o el tristemente famoso Centro Esotérico de Investigaciones de Vicente Lapiedra Cerdá, varias veces desarticulado por la policía tras encausar a su fundador por inducción a la prostitución, perversión de menores, intrusismo profesional etc. Lapiedra prometió llevar a los suyos al planeta Delhais, pero terminó en la cárcel.

Comentarios

Kevin Rudd, Primer Ministro de Australia

A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islámica Sharia se les dijo el Miércoles que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido una campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

También Rudd despertó la furia de algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él ha dado todo su apoyo a las agencias de contrainteligencia australianas para que espíen las mezquitas que hay en la nación.


Citamos: "SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un incremento del patriotismo en la mayoria de los Australianos."

"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad"

"Hablamos principalmente INGLÉS, no, Libanés, Árabe, Chino, Español Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si Usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."

"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."

"Aceptamos sus creencias y sin preguntar por qué. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."

"Éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA PATRIA y ESTAS SON NUESTRAS COSTUMBRES Y ESTILO DE VIDA y PERMITIREMOS QUE DISFRUTEN DE LO NUESTRO pero cuando dejen de quejarse, de lloriquear y de protestar contra nuestra Bandera, Nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro modo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."

"Si Usted no está contento aquí, entonces VÁYASE. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió emigrar aquí. Así que ya es hora de que acepten el país que les acogió.

Quizás si enviamos esto entre nosotros mismos, encontraremos la valentia para empezar a decir las misma verdades.


Si Usted está de acuerdo, re-envie esto a tantas personas como le sea posible.

Para su información, que considero escasa, le diré que el saludo que Vd. llama "fascista" fue usado desde siempre, entre otros por la civilización romana, por los egipcios, por las culturas precolombinas y por los pieles rojas de norteamérica, incluso por la iglesia católica romana, etc. Es lo mismo que si Vd. dice que el águila imperial la inventó Franco, o que Hitler inventó la svastika, símbolo ancestral de origen desconocido, aunque su más antiguo uso se localiza en la India. También está presente en... ¡los símbolos del PNV!
No, Don Julián, simplemente usaron estos antiguos símbolos mágicos para sus intereses, casi siempre nefastos y de triste y cruel recuerdo.

Así que, si no sabe Vd. de qué habla, lo mejor es que se calle.
Un saludo.

Es preocupante la subida de la superstición en la sociedad occidental, por lo que no puedo estar más de acuerdo con este texto. Y me parece muy interesante cómo supersticiones religiosas intentan ahora justificarse con la ciencia, a pesar de que la mayor parte de este tipo de discusiones suelen terminar con un: "No puedes enternder lo que yo siento". Está por ver aún que alguna religión o superstición como la astrología (que presupone que el ser humano es el centro del universo) o la quiromancia consigan alguna validación científica seria. Too al final se resume en: "Yo siento que es así y tú eres intolerante porque no puedes demostrar que me equivoco en mis sentimientos".
Si mañana viniera alguien diciéndome que cree en unicornios y yo le dijera: "No existen" y él me dijera: "Sí, pero yo siento que existen y tú no puedes estar seguro; ¿cómo puedes estar seguro de que no hay unicornios si no has supervisado cada parte del planeta? Como mucho, podrías dudar de su existencia", cualquier científico podría responder: "Sí, estoy seguro de que no existen los unicornios. Sé de dónde sale la idea, a qué responde el principio que sustenta esa creencia y que dicha creencia -la existencia de los unicornios- no soluciona ninguno de los problemas que tenemos en este momento con el conocimiento del Universo. Que tú creas en ellos no introduce ninguna variante en mi percepción de la existencia. Si lo introdujera, debería dudar de cada creencia peregrina que soltara cualquier poeta flipado".
¿Qué se hace cuando esto se hace evidente? Lo que explica Julián: buscar argumentos pseudo-científicos.
Pero es preocupante que tanta gente se lo tome en serio.

La verdad es que no tengo nada que objetar al artículo. Sí, en cambio, a los comentarios.

1. No entiendo a qué viene el primer comentario. A lo mejor hay un código secreto dentro del artículo que sirve para comprender el motivo del primer comentario. Que alguien me lo sople, por favor.

2. Al del segundo comentario. Primero he de loar la gran sabiduría de simbología varia de la que has hecho gala en tu intervención. Felicidades. Y ahora que creo que tu necesidad de autoconfirmación está cubierta, he de decir que coincido con Julián. Los saludos y símbolos vendrán de donde quieran venir (o de donde tú nos quieras ilustrar, comentarista). Pero, como tú has dicho, han sido utilizados nefastamente por ciertas personas a lo largo de la historia de manera que esos valores nefastos han quedado ligados indisolublemente a esos símbolos. Por lo tanto, si alguien me levanta la mano para saludarme, no puedo hacer más que pensar que es un fascista.

3. Al tercer comentarista. Yo no es que sea muy religioso (Dios me pille confesado [ja ja]), pero me parece que al igual que no es demostrable la existencia de ningún Dios, el conocimiento humano aún no alcanza las cotas suficientes para demostrar su ausencia. Por ello, creo que los que no somos muy religiosos debemos respetar a los que sí creen en Dios/es/a/as. Con comentarios como el del unicornio lo único que se denota es cierta inseguridad en las propias creencias.

Un beso a todos/as.

Estoy bastante de acuerdo con el último comentario, excepto en lo de la inseguridad. ¿Un creyente que explica por qué no es ateo no es inseguro, pero sí lo es un ateo que explica por qué no es creyente? ¿Alguien que explica por qué no cree en el anarquismo o en el capitalismo o en comunismo es inseguro? ¿Y quien explica por qué no cree en las leyes de Ptolomeo para explicar la traslación de los planetas? ¿La religión está libre de discusión
No le veo mucha lógica al razonamiento. Y no, no estoy de acuerdo con que el ateísmo es tan creencia como la religión. La religión parte de un presupuesto "inspirado"; o, al menos, quien no es creyente lo puede ver como "intuición inspirada". El ateísmo no parte de nada, a menos que se sobreentiendan de los siglos de "intuición inspirada". No se basa en una inteligencia a imagen de la nuestra para explicar lonque no entiende porque no tiene por que recurrir a ella.
Por otra parte, tener argumentos no es faltar el respeto. Es... Tener argumentos, aunque -por supuesto- sean siempre discutibles.
Precisamente lo que pretendo afirmar es que el hecho de que un escritor (como la presunta autora del Génesis) inventara un dios sea ya razón suficiente para asumirlo como "posible a partir de los sentimientos, sin más discusión".
No veo por que no se puede rebatir que no existen los unicornios y no que no existe un dios. ¿Costumbre? ¿Tradición?
Gracias de todos modos por la crítica.

Fernando, coincidirás conmigo en que usar un unicornio como símil de un Dios en que mucha gente cree, es, como poco, provocativo. Aquellos que no dudan de lo que creen, no necesitan provocar para expresar su opinión, ya que no necesitan la aprobación de los demás.

Respecto a lo de la fe, no sé tú, pero mi cerebro no alcanza a entender todas las teorías científicas que se supone que explican una pequeña parte del Universo (repito, una pequeña parte). Mi visión del mundo se basa en que esas teorías son ciertas, pero, si hay algunas que no entiendo, ¿no es lo mismo creer en un Dios indemostrable, que tener fe en unas leyes incomprensibles?

Ateos y religiosos somos igual de limitados.

Sí, puede ser provocativo, lo admito. Pero eso no lo invalida como argumentación. Es provocativo solo por cantidad de años y cantidadd e gente, pero igual que fue provocativo atacar la divinidad del faraón durante muchos más años que los que llevamos de catolicismo (o incluso de cristianismo). Y ya no lo es. No buscaba provocar, sino ilustrar. La provocación es un efecto secundario que, de poder, evitaría. He escogido el unicornio por tratarse de un ejemplo contundente y muy ilustrativo.
Y no, lo del dios indemostrable no es lo mismo que el ateísmo si se tienen en cuenta los orígenes de las creencias de dioses indemostrables que tenemos por el momento.
Que un ateo esté limitado para entender el universo (y lo está) no implica que cualquier teoría sea válida por el mero hecho de que no sabemos cómo funciona. Habrá que argumentarla. Por eso, mira, me han encantado las escasas charlas que he podido tener con teólogos de buena formación: me argumentaban bastante más; no me convencieron, pero me parecían más sólidos los argumentos que el mero "no puedes demostrar que lo mío no existe, así que lo mío puede existir, sea lo que sea".

No voy a discutir sobre lo respetuoso o no respetuoso de la comparación de un animal fantástico de cuentos de niños con las ideas de los demás.

Sólo voy a hacerte una pregunta, Fernando Ángel: ¿puedes, tú, demostrar la hipótesis del Big Bang (bueno, tú y cualquier científico)?

Probablemente creas que si buscas en Google encontrarás los argumentos que la demuestran. Pues bien, te diré que si indagas un poquito más, te darás cuenta de que lo del Big Bang sigue siendo una hipótesis que tiene argumentos (muy populares, por cierto) que la apoyan, pero que hay teorías alternativas igual de válidas y científicas.

Es decir, no se puede demostrar ni refutar su veracidad.

Conclusión: a partir de este simple ejemplo, puedes deducir que lo que tú y yo hacemos es CREER en la ciencia. Tenemos fe en que la hipótesis del Big Bang sea verdad. Lo que tú y yo hacemos es lo mismo que lo que hace el que dice "no puedes demostrar que lo mío existe, así que lo mío puede existir". Lo que tú y yo hacemos es aferrarnos a la palabra de los científicos al igual que los religiosos se aferran a las palabras de los profetas.

Como ves lo que cambia son las formas, pero no el contenido.

Sí, las hipótesis de Feyerabend y de Lyotard, por lo que veo.
Da para más discusión, pero como es largo y creo que mis respuestas continúan sriviendo como réplica a ese argumento, voy a hacer un cordial mutis por no alargar más esto. Gracias de todo modos a Julián por propiciar la charla y a ti, desconocido amigo, por el interesante debate.

Lo mismo digo.

Para el autor del articulo: No tienes ni idea de lo que estás hablando, simplemente te has limitado ha hacer copy paste de lo que otros dicen, ni siquiera has contrastado ni comprobado por ti mismo la información que pones.
¿Cuanto te llevó escribir el articulo? ¿10 minutos?

Muchas gracias Julián Diez por nombrar a la Ciencia Cristiana en su interesante blog.
En relación a su artículo me gustaría aclarar algunos conceptos erróneos sobre la Ciencia Cristiana.

Primeramente, la misma no tiene ningún punto en común con la Cienciología. Las palabras pueden ser similares, pero no hay absolutamente ninguna conexión teológica, histórica o de otra manera entre las dos.
La práctica de la Ciencia Cristiana no comprende superstición o sugestión. No es el control de una mente humana sobre otra, ni el ejercicio de voluntad humana.

Se denomina Cristiana porque es una religión basada en la Biblia y en las obras y palabras del maestro Cristo Jesús y se llama Ciencia, porque se basa en una serie de principios espirituales, las leyes relativas a la naturaleza de Dios y a su creación y puede ser aplicada sistemáticamente a cualquier situación con resultados esperados.

La Ciencia Cristiana fue el redescubrimiento del método de curación de Jesús y está disponible para todos.

En referencia al periódico The Christian Science Monitor, fue fundado por la descubridora y fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy en el año 1908.
Actualmente es propiedad de la Primera Iglesia de Cristo Científico en Boston, Massachusetts y no ha sido vendido a la secta Moon o Iglesia de la Unificación.
Como expresa Eddy: “El propósito del Monitor, es no hacer daño a nadie, sino bendecir a toda la humanidad”.

Deseo haber aclarado sus conceptos y estoy a su disposición para cualquier información al respecto.


María Damiani
Portavoz de la Ciencia Cristiana para España
Email: spain@compub.org
LinkedIn: http://linkd.in/ogEEZp
Twitter: compubespana

@ blogcienciacristiana.com

Publicar un comentario

If you have a TypeKey or TypePad account, please Inicia sesión

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341c760153ef012876b40788970c

Listed below are links to weblogs that reference La ciencia como excusa para la superstición :

» La ciencia como excusa para la superstición from meneame.net
En internet, parece que triunfan las tesis racionalistas, y que las supersticiones son cosa anticuada. Sin embargo, lo cierto es que la ciencia se ha convertido ya en numerosas ocasiones en el germen o la débil excusa para la creación de unos... [ Leer más ]

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]