iPad, el ungüento amarillo:
para todo valgo, para nada sirvo
Bien, yo voy a hacer lo mismo, puesto que este es un blog de tecnología, chismes y cosas raras. Además, llega el fin de semana y tampoco vamos a hacernos mala sangre, ¿no?
Personalmente, veo el lanzamiento del iPad como un retorno de Apple a lo suyo: mucha imagen, todo muy bonito, mucha cobertura mediática, para crear un aparato que no es gran cosa más allá de la usabilidad.
En resumidas cuentas, el iPad ha conseguido páginas de periódicos y miles de textos en internet a pesar de que:
-Es peor que el ordenador portátil más modesto para trabajar o navegar. No tiene un teclado mínimamente cómodo y no permite acceder a páginas web con flash.
-Es peor que cualquier videoconsola actualmente a la venta para jugar, puesto que no tiene unos mandos cómodos y es, obviamente, menos potente que una consola de sobremesa.
-Es peor que cualquier ebook para leer, puesto que emite luz que hace la lectura fatigosa.
-Es peor que cualquier reproductor de mp3 para escuchar música, simplemente porque su tamaño hace imposible llevarlo en el bolsillo.
-Es peor que cualquier teléfono móvil para comunicarse, igualmente por su tamaño.
Tal y como han manifestado algunos fieles de la marca, se trata de un aparato que crea una nueva categoría, aunque esto se debe a que no va a satisfacer los intereses de nadie que quiera un ordenador, un ebook, una consola, un mp3 o un teléfono. El iPad es el primer aparato electrónico polinulivalente: parece que puede realizar un montón de tareas, pero en realidad todas mal.
Debo comentar, como ya lo hice anteriormente, que soy un usuario -y convencido defensor- del iPod Touch y el iPhone. Efectivamente, sí son chismes que resuelven: los llevas en el bolsillo y tienes una conectividad básica que puede solucionarte problemas en un momento dado, y además es una micro unidad de ocio que te apaña un ratillo muerto: escuchas música, te pones un juego tontín, lees un fichero de word del trabajo... El modelo de compra de programas a través de iTunes, dinámico y barato, es igualmente un acierto.
Pero ninguna de las tareas que yo llevo a cabo con el iPod mejora con el iPad; de hecho, varias empeoran. Y puestos a cargar con una maleta, en la disyuntiva de llevar un aparato de 600 gramos que no me haga las funciones de un ordenador personal, o un ordenador personal de un kilo, pues la verdad, no tengo muchas dudas.
El iPod es, prácticamente, el único aparato de Apple que justifica la fama que se ha labrado la marca en los últimos tiempos. Trabajé hace años con sus ordenadores: lo de que no se cuelgan es un mito, hay problemas para conseguir software, si se estropean hay que llevarlos a la tienda oficial, todo alrededor suyo cuesta unas cantidades desorbitadas. Son muy bonitos, eso sí, y cuando funcionan, van de maravilla. Igual que uno con Linux o con Windows, cuando funciona.
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