En los últimos cinco meses, las tres grandes consolas han
bajado su precio y las dos portátiles han conocido nuevas encarnaciones. Con el
riesgo que suponen los juicios prematuros, ofrezco mi análisis de la situación.
Entre las consolas de mesa, todo hace indicar que la
respuesta más favorable a la bajada es la que ha obtenido Sony al poner su
nueva PS3 por debajo de la frontera psicológica de los 300 euros. Aunque sus
rivales son más económicas, la diferencia ya no es tanta considerando las superiores
prestaciones de la nueva
Play.
Otro factor a considerar, por prosaico que parezca, es el
nuevo diseño Slim, menos aparatoso. La Play 3 reclamaba hasta el momento un
espacio descabellado en cualquier salón, con su gran tamaño y sus formas redondeadas
inadaptables a huecos. Ahora vuelve a caber en el lugar del viejo Vhs. No
olvidemos que una parte de los compradores de consolas son padres que no tienen
criterios técnicos a la hora de decidir, y que tal vez sopesaban este factor a
la hora de adquirir una u otra máquina.
Si bien en el pasado dudé a la hora de recomendar su
adquisición, ahora mismo, por su relación calidad-precio, la Play 3 sería la
opción que aconsejaría a un comprador que no tenga ninguna consola.
Wii también se ha revitalizado al abaratarse, y las ventas
de su nuevo wiimote son positivas, pero a estas alturas ya es demasiado
evidente que es la consola menos potente. Que no reproduzca vídeo, por ejemplo,
es un hándicap evidente. Mi apuesta –por puro olfato, no desmentido en alguna
ocasión desde la marca- es que habrá una nueva máquina que resuelva esas
carencias, o al menos una Wii 1.5 si es que no llega una Wii 2, el año que
viene.
Xbox 360, la de mayor crecimiento en meses pasados, se ha
quedado un poco atrás, pero lo cierto es que es la que tiene en el horizonte la
novedad técnica más interesante de las conocidas, con el anuncio de Project
Natal. Entretanto se confirme este lanzamiento, puede pasar una temporada en
segundo plano.
Si en las consolas de mesa acabo de dirigir un elogio a
Sony, no me queda sino mirar en cambio con enorme escepticismo el estreno de PSP
Go, su nueva portátil. Desde el precio, 249 euros con los que es posible
comprarse una potente consola de mesa, todo parece erróneo en esta máquina. No
es posible usar en ella los juegos ya adquiridos para la PSP; se supone que es
el debut a gran escala de la venta online, pero los precios no son
sustancialmente más baratos que con la compra física y no se ofrece ningún
aliciente al consumidor; y encima la máquina es más incómoda de manejo que su
antecesora.
En suma, si por casualidad piensa en comprarse una PSP, mi
consejo es que adquiera uno de los modelos anteriores.
Nintendo lanzó con ciertas alharacas la DSi, que incorpora
algunas utilidades –reproducción de música, una cámara de fotos flojilla…- a
las del modelo tradicional. La verdad, no es que sea la bomba. Si tiene una DS,
no vale la pena la adquisición; pero al menos, si pretende adquirir una nueva máquina,
sí que puede plantearse pagar los 30 eurillos más que cuesta el modelo nuevo.
Con todo, mi opinión es que ambas portátiles tienen que
ponerse las pilas a medio plazo, considerando el avance de los juegos en
plataformas mixtas como el iPhone o el iPod Touch. Todavía no son tan buenos
como los de las consolas, pero… ya la distancia no es mucha, y supongo que
tanto Sony como Nintendo estarán analizando seriamente el tema.
Últimos comentarios