Sobre el autor

Julián Díez lleva veinte años compaginando su labor como periodista con trabajos relacionados con sus aficiones, como la literatura y el cine de género, los videojuegos o la música. Además de en ‘Cinco Días’, escribe regularmente en ‘El País’ y ‘XLSemanal’

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02 julio , 2009 | 00 : 00

Una pista para cambiar el modelo de negocio del cine

Como muchos de mis lectores sabrán, los pasados 21, 22 y 23 de junio el precio del cine bajó. Se trató de una promoción especial, la Fiesta del Cine, en la que al comprar una entrada el domingo, se podía ir los dos días siguientes por dos euros. Pese a que se escogieron días malos –domingo, lunes y martes; poco antes de que los niños comenzaran las vacaciones; con los universitarios en exámenes; sin estrenos de relieve en la cartelera a la espera de los blockbusters veraniegos-, la recaudación de los cines fue por término medio un 45% superior a la de la semana previa.

Que yo sepa, durante esos días no hubo ningún parón en las redes p2p. Se “pirateó” lo mismo que cada día. Sólo que la gente, por ese dinero, sí quiso ir al cine. Porque ir al cine nos gusta: es un evento, es divertido, la pantalla es estupenda, comes palomitas sin temor a enguarrar el sillón, echas la tarde, todo eso.

Una vez más, una de muchísimas, se demuestra que el problema no está en que las nuevas tecnologías acaben con las industrias existentes, sino que éstas han optado por perseguir y criminalizar a sus posibles clientes en lugar de adaptarse a la coyuntura.

Soy lo suficientemente mayor para recordar el cine en programa doble. Algo verdaderamente entrañable. Por un precio módico, pasabas una tarde entera viendo películas en una pantalla excelente. Era un fenómeno social, una salida con los amigos. Llevabas la merienda a la sala. Entrábamos en mitad de la primera película y nos quedábamos, tras ver la segunda –que era el plato fuerte-, a la repetición para ver el comienzo de la película partida.

El cine en programa doble sucumbió al vídeo, por razones que puedo comprender: ante el retraso con el que llegaban las novedades a esas salas, se hacía más interesante alquilar las películas. Pero ahora que ese mercado sucumbió, que el cine es antes que nada un acto social, cuando tenemos una crisis encima que hace difícil el gasto en ocio, ¿por qué nadie ha recuperado esta opción económica? ¿Por qué un montón de películas malas que se estrenan cada semana –o españolas, pongamos por caso, sin señalar- no optan por esa vía “de refuerzo” a modo de oferta?

Supongo que las razones son las mismas por las que las discográficas no supieron evolucionar: las cifras de venta, la necesidad de ingresos crecientes, la dinámica creada por un largo periodo de subidas, crecimientos, y sagrados destinos de ganancia infinita. La Fiesta del Cine ha demostrado que lo que no se quiere es correr el riesgo de pagar 7,50 € por persona –más parking, palomitas etc.- por un bodrio. Busquen nuevas fórmulas, el público existe.

Comentarios

Lo del precio del cine viene criticándose desde hace años. Supongo que hay dos hechos que no ayudan: la cuota del cine español - no parece haber conseguido que se vea más cine español- y la obligación de proyectar ciertos bodrios a cambio de contratar el pase de Harry Potter 14. He oído a menudo que los cines pierden mucho dinero con estas películas y a menudo no mantienen algo en cartelera por la obligación de proyectarlas. Leí una entrevista a un dueño d eun cine en que decía que ganaba a veces más dinero con la venta de palomitas y refrescos que con la escasísima taquilla.
La sesión continua desapareció porque la gente la empleaba para ver películas imposibles de reestrenarse y cayó con el VHS y el Beta
Por otra parte, lo que se ha perdido, Julián, desde luego, es el gusto por el cine. Ahora ver en casa una película pirateada con aparición frecuente de píxeles, que a veces no se ve bien o, me está pasando ahora, que no incluyen los subtítulos de lenguas no inglesas en películas anglosajonas se considera equivalente a ir al cine, con la pantalla grande. Hay quien decía: "Ya he visto Blade runner mil veces". ¿Para qué ir al reestreno, independientemente del nuevo montaje?" Yo fui. no me gusta el nuevo montaje. ¡Pero es una experiencia única! Ver en cine: Lawrence de Arabia, Star Wars, West Side Story, Matrix, El señor de los anillos... son experiencias únicas. Eso se ha perdido. Quien prefiera ver estas películas bajadas de internet en su tele no es un aficionado al cine. Es un aficionado a la televisión. Son cosas diferentes. desgraciadamente, el aficioando al cine está desapareciendo.

Amén

Cabría analizar la punta de demanda total y de ella qué parte utilizó el canal P2P y que parte fue al cine.

Sergi Codonyer Periquet

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