Sobre el autor

Julián Díez lleva veinte años compaginando su labor como periodista con trabajos relacionados con sus aficiones, como la literatura y el cine de género, los videojuegos o la música. Además de en ‘Cinco Días’, escribe regularmente en ‘El País’ y ‘XLSemanal’

febrero 2010

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18 junio , 2009 | 00 : 00

Memorias de un "pirateado"

En un comentario a un post precedente, un amable lector se permitía preguntarme cómo voy a ganarme la vida, dada mi condición de periodista, cuando el flujo de información libre sea dominante en la red, y mis textos no valgan nada, pues cualquiera pueda descargarlos, copiarlos, usarlos etc.

Es un problema evidente para el periodismo. Lo que ocurre es que no es una cuestión de futuro, sino actual.


Mis textos –como los de cualquiera que escriba regularmente, y cuyos contenidos se viertan en al web- son bastantes veces citados –en el mejor de los casos-, otras adaptados o impunemente copiados. No me refiero a este modesto blog sólo, claro, sino a otros contenidos. En ocasiones, se cita mi nombre y el medio en el que se han escrito, de manera totalmente correcta –aunque lo preferible, claro, sería que sólo dieran un extracto y el link, para al menos proporcionar visitas al medio original-; en otras, sólo se incluye mi nombre, y después se hace un cortaypega como si yo hubiera trabajado para esa web. Y no falta quien copia párrafos y se los firma él. Hay, literalmente, de todo.

¿Cuánto me preocupa esto? Pues la verdad, ni me acuerdo de ello en el día a día. Cuando encuentro que alguien se atribuye el mérito de lo que he escrito, por supuesto que me molesta. Pero supongo que no me entero ni una cuarta parte de las veces. No hago búsquedas exhaustivas al respecto en Google. No pido a las empresas que me pagan que rastreen estos usos de mi trabajo con sus poderosas maquinarias corporativas.

Simplemente, esta es la forma en que funcionan hoy por hoy las cosas.

En este modelo, tengo otras compensaciones. Cuando comencé a trabajar en este oficio, camino de veinte años atrás, cada vez que debía consultar un dato estaba obligado a ir al departamento de documentación, buscarlo o pedirlo y esperar que me enviaran la respuesta. Cuando necesitaba el teléfono de una empresa, debía llamar a información de Telefónica, y luego llamar una y otra vez hasta que alguien me respondía, en lugar de remitir un email. Me enteraba tarde de casi todo. No recibía el feedback de los lectores. Apenas conocía lo que otros profesionales de distintos países con ocupaciones similares a las mías estaban haciendo.

Todas la facilidades de las que gozo hoy por comparación forman parte de este mismo escenario en el que mis textos son copiados.

Ahora se juega así. Y yo juego. No lloro, no pataleo, no persigo a nadie, no pretendo poner puertas al campo. Intento averiguar cuáles serán las nuevas vías que tendrá mi trabajo en el futuro, de acuerdo a los avances tecnológicos y sociales. Quiero seguir.

En cambio…

Hace casi veinte años, no era posible utilizar las tácticas de guerrilla marketing. No era posible hacer ventas directas de canciones sueltas o álbumes completos incluso a los consumidores. No se les podía fidelizar con las páginas webs, informarles puntualmente de la organización de conciertos o de convocatorias para firmar autógrafos. No se podían dar a conocer temas sueltos o adelantos de los álbumes que luego se pretende vender.

También es verdad que hoy  los consumidores ya no nos prestamos vinilos para hacer copias en cintas de casete, o cintas de vídeo con frames como puños. La cosa ha cambiado un tanto.

Mi consejo es que aprendan a vivir en esta situación de una puñetera vez, como otras muchas personas y yo intentamos hacerlo cada día en nuestras labores.

Comentarios

Julian, dices que no pides a las empresas que te pagan que rastreen esos usos de tu trabajo. Pero mi duda es: si se te puede copiar de la manera que sea, ¿qué valor tiene tu trabajo para la empresa que te paga? ¿Cuál es el modelo de negocio de esa empresa?

Julían te felicito sinceramente por tu clarividencia. Por ahí es por donde se empieza a preparse para el mundo digital y ypoder armar un modelo de negocio. Coincido 100%.
Nicolas lo que pasa con los contenidos es lo mismo que pasa con las líneas aereas y el low cost o con lo que hizo NH hace 20 años. Se trata de ganar con todo lo que ocurre alrededor y con los que ya se fidelizan. ¿Tu pagas por ver A3 o T5? sin embargo cojes gratis un contenido. No, las TVfinancian con publicidad, sms, concursos, ventas a otras TV's, etc... Y con el mundo de los medios (información y editoriales) pues ocurrirá lo mismo. Veremos autores ganando dinero de sus conferencias, de vender camisetas, de dar clases, escribirán en sus blogs y la publicidad de Internet acabará siendo valorada, etc... y lo mismo pasará con la prensa: habrá micropagos, pago por información de valor añadido, también publicidad, descargas, etc....

Julián, suscribo todo lo que dices, pero lo traspaso a la información sobre recetas en la que llevo más de 14 años, mucha gente me ha copiado y sólo me molestan los que no apuntan la procedencia de las mismas, aunque, también hay que decirlo, también haya pirateado algunas en mis orígenes, nadie es perfecto, pero de los errores se aprende.

www.marketingdeguerrilla.com

David,
la perspectiva de ver a los autores vendiendo camisetas, siendo agentes del marketing de sus empresas, me da escalofríos. Yo preferiría que estuvieran en la calle buscando noticias. En definitiva la propuesta es el triunfo del marketing.
Me temo que las cosas van a ir por donde augurais durante una buena temporada aunque dudo (por que ya hay evidencias de ello) de que la publicidad pueda sostener el modelo. Es verdad, yo no pago nada por ver Telecinco u otras pero pagaría por ello (por HBO...) si eso devolviera una mínima calidad a las emisiones (ahora no la pago pero tampoco la veo).
Me temo que el nuevo modelo, en general, no hace mucho por aportar calidad... yo, personalmente veo muy poca.

Sí, Nicolas tienes razón, pero el consumidor (o el mercado) va por ahí y contra eso no se puede luchar. Por supuesto siempre habra gente que querrá calidad y comprará por ver HBO, pero muchos no.
Podrá gustarnos más o menos ver a autores vendiendo camisetas (por supuesto es un ejemplo absurdo, eh?) pero lo cierto es que las cosas cambian y rápido. Y la soluciones que hasta hoy se aplicaban en algunas crisis o cambios ya no valen. Ahora el cambio es profundo, es un cambio de paradigma y de cultura y requiere de otras soluciones.

David,
Acabo de leer un buen artículo en The New Yorker. Lo recomiendo. Lo dejo aquí. Es de Malcom Gladwell y me parece que está muy bien fundamentado
http://www.newyorker.com/arts/critics/books/2009/07/06/090706crbo_books_gladwell?currentPage=all
En Financial Times uno de sus redactores está teniendo un entretenido debate con el autor del libro que Gladwell critica. El libro es "Free" de Chris Anferson, el editor de Wired. Su libro previo, The long tail era interesante, muy interesante, este bastante flojo.

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