Sobre el autor

Abogado de profesión, emprendedor de vocación, economista aficionado, con el prisma de una mirada heterodoxa y el verbo mordaz como herramienta. Emiliano Garayar está especializado en la gestión de la complejidad: hoy concentrado en aportar remedios imaginativos a la sequía financiera, viene siendo un actor legal destacado en los grandes movimientos del sector energético. Es socio director en Garayar Asociados, siendo reconocida su visión innovadora de la abogacía y de la gestión de despachos.

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11 mayo , 2016 | 08 : 11

Homelessness en el país del ladrillo

Este fin de semana cerró SIMA. ¡Vaya nombre para la feria de la industria del ladrillo después de la caída libre de los últimos seis años! En cualquier caso, las críticas exudan optimismo: más expositores, más vivienda sobre plano, más demanda y pre-ventas, mayor número de visitantes… todo son parabienes.

Yo nunca había asistido y, la verdad, me pareció una feria pequeña, casi modesta, particularmente comparada con mis visitas más frecuentes a FITUR, la feria del turismo. Si el tamaño de la feria es el termómetro del sector, la promoción inmobiliaria residencial no parece llamada a resurgir como tractor de la economía nacional (afortunadamente). Pero es que cuando leo que en Madrid capital se están construyendo 3.000 nuevas se empequeñece en mi cabeza aún más. En un cálculo burdo, cuatro personas por cada nuevo hogar nos da una capacidad de crecimiento de la capital de España de 12.000 habitantes sobre cuatro millones de pobladores… prometedor.

Y es que, a pesar de la reactivación de la oferta de vivienda nueva y de que la demanda se haya reactivado atraída por precios más bajos, que no baratos, reactivación del crédito hipotecario y tipos de interés en mínimos históricos, coyunturalmente, el acceso a la vivienda en propiedad (y también en alquiler) se erige en un problema de primera magnitud con efectos devastadores sobre el futuro cercano ya de nuestra economía y, en definitiva, sobre los niveles de bienestar de la población en general (y no solo de los homeless).

Me explico. El esfuerzo medio para la comprar de vivienda parece situarse en 7,4 veces el salario bruto anual medio en la actual coyuntura teóricamente favorable, cuando lo idóneo rondaría una tasa de esfuerzo de 4 veces el salario. Con la mentira habitual que es la estadística, se da la paradoja de que el salario medio no es el salario del demandante de primera vivienda, normalmente jóvenes en perspectiva de formación de nuevos hogares. Ya conocemos la dramática tasa de desempleo de los jóvenes en España, de la extrema precariedad que padecen en su inserción laboral, y que el mileurismo pasa a ser en la práctica una aspiración y no una descripción del jornal.

Con estos mimbres se pueden explicar muchas cosas, pero la primera y fundamental es que con razón la pirámide demográfica invertida que ya padecemos solo se podrá ver agravada, pues sin emancipación y formación de nuevos hogares difícilmente van a remontar las paupérrimas tasas de natalidad españolas. Bien al contrario, el país marcha con paso firme hacía la japonización, una sociedad de ancianos y dependientes a los que sostener por un número cada vez menor de jóvenes en situaciones más precarias. ¡El dividendo demográfico pasivo!

Paradójicamente, el centro de las ciudades se va despoblando, ocupado por el sector terciario, y por una población envejecida que sí tuvo acceso a la vivienda en el momento de su emancipación, y que hoy deambula en pisos no adaptados a sus necesidades y, frecuentemente, sobredimensionados en tamaño. Esa población en gran medida dependiente cuyas pensiones reposan sobre una decreciente población activa cuya contribución al sistema de solidaridad intergeneracional que son las pensiones necesariamente mengua en proporción a lo exiguo de sus salarios.

Nos encontramos – a mi juicio - ante una anomalía de mercado en el sentido económico del término, donde la demanda no está en condiciones de casar con la oferta ni actual ni potencial. Y, además, con un cuestionamiento de la “función social de la vivienda” que proclama vacíamente nuestro texto constitucional.

Vaya por delante que yo no estoy en favor de ninguna “colectivización” de la vivienda ni análogas fórmulas neo-comunistas ya ensayadas en el pasado con los resultados por todos conocidos y suficientemente plasmados en los manuales de historia. Pero aquí tenemos un problema grave y no veo en el horizonte revolución digital que venga a poner remedio. Podremos llegar a Marte, donde no sé si la vivienda será más barata, y puede que hasta alcanzar la inmortalidad, pero aquí, en este pedazo pequeño del globo terrestre llamado España, tenemos un problema de primera magnitud sobre el que bien haríamos en ponernos manos a la obra en aras a encontrar algún tipo de solución.

No sé si la economía colaborativa nos va a sacar de esta, pero desde luego se cumplen las premisas de exceso de capacidad (en forma de metros cuadrados y cúbicos vacíos) y demanda insatisfecha …

Emiliano Garayar
@EmilGarayar

 

Comentarios

Generación heredapisos

Es una vergüenza que un bien de primera necesidad como la vivienda se haya convertido en este país en un producto financiero de inversión.
Es lo que tiene ser un país pobretón, sólo subsiste con la corrupción y la estafa.

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