Sobre el autor

Abogado de profesión, emprendedor de vocación, economista aficionado, con el prisma de una mirada heterodoxa y el verbo mordaz como herramienta. Emiliano Garayar está especializado en la gestión de la complejidad: hoy concentrado en aportar remedios imaginativos a la sequía financiera, viene siendo un actor legal destacado en los grandes movimientos del sector energético. Es socio director en Garayar Asociados, siendo reconocida su visión innovadora de la abogacía y de la gestión de despachos.

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El ejercicio onanista por antonomasia del político español del ramo es cantar las estadísticas de Turismo al cierre de cada ejercicio: ¡hasta el cielo y más allá! Setenta y cinco millones de almas, con sus respectivos cuerpos, pisotearon un ratito la piel de toro y archipiélagos adyacentes.
No caeremos en el tan español vicio de despreciar, criticar y hasta demonizar las buenas noticias. Ya se sabe, no son noticias. Año tras año batimos récord de visitantes, y con él, aunque no va de suyo, récord de ingresos. Tan importante es -a mi juicio- el sector turístico para España que es este rubro y no otro el que nos mantuvo en pie en plena hecatombe económica bajo la égida del de la conjunción planetaria. Empleo precario, temporal y mal pagado, pero empleo, a fin de cuentas. Más de un millón y medio de ocupados, y subiendo.
Esta semana se celebra en Madrid la mayor y más importante feria turística mundial: FITUR 2017. Buen momento para medir la temperatura del sector.
Huyendo de mi proverbial dispersión me gustaría centrarme en dibujar algunos trazos de nuestra industria hotelera, sobrevolando su coyuntura para decantar algunas tendencias estructurales que a mí me parece detectar y que en ocasiones pasan desapercibidas entre tanto follaje de cifras de ocupación, ingresos y presencia internacional.
Aparentemente, los hoteleros tienen dos preocupaciones: los tíos de la colchoneta hinchable en el salón, también conocidos como AirBnB, y sus imitadores de toda suerte y condición (Home-away, couchsurfing et alii); y Montoro, por lo de la subida del tipo de IVA, que del resto mejor no hablar no vaya a ser que se dé por aludido y se marque unas paralelas (no es un ejercicio gimnástico a pesar de su nombre). Adicionalmente, en un alarde de geo-estrategia, a veces pueden hasta valorar el impacto de coyunturas políticas internacionales tipo BREXIT, pero poco rato, se les pasa en cuanto ven la evolución de las reservas y, sobre todo, del precio medio (ADR, ese acrónimo tan elocuente).
Vaya por delante que yo de hoteles no sé nada, que para eso ya está mi hermano. Pero con el atrevimiento que da la ignorancia y desde una cierta distancia con el día a día de la industria, a pesar de mis vínculos con la misma, oso afirmar que se trata de un claro ejemplo de árboles que no dejan ver el bosque.
No deseo ser agorero, ni encarnar al tipo que enciende la luz para gritar que la fiesta se acabó, pero considero que en términos generales y con contadas y honrosas excepciones, la industria hotelera española está mayoritariamente obsoleta, adolece de una preocupante falta de competitividad, se muestra particularmente reacia al cambio y la transformación digital, presenta una oferta tremendamente fragmentada, sin una clara propuesta de valor, ni posicionamiento ni diferenciación de producto. Evidentemente lo anterior no es en su mayor parte predicable de las grandes cadenas hoteleras españolas, pero estas son una escasamente representativa minoría dentro del universo hotelero. E incluso tampoco son ajenas a alguna de las debilidades apuntadas.
Y Ustedes dirán que esto es lo de Galileo … e pur si muove, y que ojalá todos los sectores productivos en España lo hicieran “tan mal” como los hoteles, visto lo visto. Pues bien, yo les diré que el turismo en España se sostiene en gran medida por el mundialmente reconocido efecto Rajoy, de moda en las mejores escuelas de negocio y estudiado en todas las cancillerías europeas, que consiste básicamente en hacerse la estatua de sal (en plan mannequin challange) esperando que el mundo se hunda en tu rededor … ¡y se hunde! ¿No me creen?
Hoy Canarias lo peta. Todo el año es primavera, es decir, temporada alta, que ni en el Corte Inglés. Han exiliado de sus playas hasta a los jubilados del IMSERSO. El archipiélago de las Afortunadas se ha erigido en el epítome del éxito turístico español. Sin embargo, no hace falta remontarse al Pleistoceno para recordar como Canarias tuvo que ser rescatada del abismo mediante la aprobación de urgencia de un Plan Canarias dotado con 25.000 millones de Euros, de los cuales 10.000 millones a invertir en el cuatrienio que seguía a su fecha de aprobación: ¡Año 2009! ¿Qué ha pasado entre entonces y ahora? Es cierto que la coyuntura económica mundial, y singularmente la europea, se encontraba entonces en sus horas más bajas, y el hundimiento del turismo se emparejó con el estallido de la madre de todas las burbujas inmobiliarias, pero la “recuperación” del mercado turístico, y con ella la de la economía canaria, no se explica sin computar como merece el efecto de la Primavera Árabe, que social y políticamente, para su desgracia y la de la humanidad, ha sido más bien invierno.
En efecto, España reina en el panorama turístico europeo por muchas razones, pero de las mismas unas cuantas de gran peso resultan absolutamente ajenas y fuera del control de nuestra industria turística. En el exterior, el desolador panorama político y social de todos nuestros vecinos mediterráneos del Sur y Este, que no solo no va a mejor, sino que incluso se complica (v.gr. Turquía); efecto éste agravado por una timorata población europea en acelerado proceso de envejecimiento que está para sopitas de marisco y buen vino. En el interior, unas infraestructuras físicas a la cabeza de cualquier país desarrollado, a las que por su juventud no ha dado aún tiempo a deteriorarse, y el modo de vida español, dicharachero e indulgente con los pecadillos capitales que proporcionan alegría al cuerpo; a los que sumar la calidad de nuestra Sanidad y a la Guardia Civil.
Y más allá de coyunturas, que no todo es empedrado, bien se puede afirmar que la distribución en la industria hotelera ha cambiado en los últimos años. Para nuestra suerte, como país y como industria, los empaquetadores de producto han ido sucumbiendo a las fuerzas de internet, lo que ha emancipado a viajeros y destruido (parcialmente) el sistema de garantías que tanto magro ha expropiado a nuestros hoteleros, quienes corriendo con la inversión y el riesgo se llevaban las migajas del pastel a mayor beneficio de los Tour Operadores que pastoreaban rebaños desde origen. Sin embargo, estos han sido sustituidos por fuerzas no menos voraces e incluso más poderosas, las OTAs (Bookings y Expedias varios), plataformas de distribución on-line de nuestra oferta que por una módica mordida de hasta el veinte por ciento de los ingresos canalizan a viajeros de toda procedencia hacia los hoteles españoles. ¿Qué margen hay que tener para resistir un mordisco del veinte por ciento de las ventas brutas por parte de un distribuidor?
¿Hay remedio? Sí claro, la venta directa. Pero para vender hay que posicionarse, diferenciarse, comercializar en origen … en fin, estrategia, trabajo e inversión. Es algo más que una página web bonita y un video 360.
A esta hora muchos hoteleros no se han percatado de que no venden “estancias”. De que un hotel es una plataforma física, y hasta virtual, de distribución de productos a unos clientes por cuya captación pagan un alto precio, y que una vez en su casa, e incluso antes de llegar a ella, abandonan a la suerte de todo tipo de comisionistas, intermediarios, y rapaces variopintos.
Hay dos palabras que deberían estar grabadas a fuego en el frontispicio de cualquier hotel, y cinceladas en la cabeza de sus gestores: UP-SELLING y CROSS-SELLING … En Ibiza ya lo han entendido, y así les va.
¡Buena semana, y buen FITUR!

 

 

27 agosto, 2012 | 09:42

La Comision Europea debió sufrir un ataque machadiano cuando abordó el pricing del inmobiliario español en el MoU: como el precio no es el valor -debió pensar- sea el valor el precio. Y de esa guisa nació el real long term economic value (REV en acrónimo).

A partir de aquí, todo el mundo con algún interés explícito o no tanto en el asunto se ha lanzado a opinar partiendo, por lo general, de la premisa de que en la España de hoy valor es mayor que precio (REV>p), y que la diferencia entre el uno y lo otro es la subvención que recibirán las entidades financieras participantes en el esquema de Banco Malo por su decisiva contribución al crecimiento español (y a la recaudación de las Haciendas varias) en nuestra década prodigiosa. 

Pero, ¿y si el valor a largo plazo fuera inferior al actual precio de mercado? No es una boutade, aunque lo parezca. Miren el índice inmobiliario de The Economist (house price indicators 18.08.2012) y comprobarán cómo los actuales precios de la vivienda se hallan estadísticamente sobrevalorados en un 22% respecto de su tendencia histórica subyacente. Sin embargo, nadie parece contemplar esa hipótesis de penalización adicional del precio de cesión, que no está el horno para bollos. 

Entre el griterío, desbrocemos la cuestión del precio de cesión con la pasión justa. ¿Qué hay que valorar? Como no se conoce el perímetro de cesión de activos al Banco Malo no hay certeza total, pero sí parcial: activos adjudicados en balance de las Entidades (foreclosed assets) y crédito promotor ¿problemático? (loans related to Real Estate Development subsumible en la categoría general de problematic assets). 

Respecto de los activos inmobiliarios físicos se podrá discrepar en el resultado del ejercicio, pero tasables son, o al menos lo han venido siendo desde hace algunas décadas. Incluso existe metodología específica para su valoración a efectos financieros recogida en las famosas Órdenes ECO. Por cierto, que todo apunta, para preocupación de nuestras veteranas y escasamente veneradas sociedades de tasación, a que los estándares aceptables para la "Troika que todo lo ve" serán los del RICS (Royal Institute of Chartered Surveyors), así que a buscar tasadores acreditados.

En cuanto a los activos financieros (crédito promotor), éstos requieren de una doble valoración, corriente por lo demás en la cesión tradicional de estas carteras: valoración de la garantía subyacente, por lo general una hipoteca sobre un bien inmueble, otras garantías reales o garantías personales; y valoración por descuento de flujos del activo financiero al tipo de descuento que refleje la calidad del crédito. A propósito, el 80% de la cartera de créditos cedida al Banco Malo irlandés estaba a 31 de marzo de 2012 en mora. Con estos antecedentes, imaginamos que cuanto más "problemática" sea la cartera cedida, menor su valor y, por tanto, su precio de cesión/adquisición. 

Otra de las polémicas bizantinas de la semana se centra en si se va a tasar activo por activo, de manera individualiza y ad hoc, o si se iban a aceptar las valoraciones históricas, las de las propias entidades cedentes, o el valor en libros de los activos descontadas las provisiones (no sé si las teóricas o las efectivas). El argumento que parece sustentar a los que abogan por el traspaso en bloque, sin muchos escrúpulos en cuanto al precio de cesión, reside en que una valoración individualizada y ad hoc sobre un volumen ingente de activos haría de imposible cumplimiento el calendario de saneamiento del sector financiero que contempla el MoU y, particularmente, la segregación efectiva de activos problemáticos de los balances de las entidades de Grupo 1 y previsiblemente del de las de Grupo 2 antes del final de este 2012.

Para mí que en este asunto se mezclan churras con merinas. Creo que habrá sin duda una valoración individualizada y ad hoc de cada activo objeto de cesión, y que ello no es incompatible con el cumplimiento del calendario ni con el traspaso en bloque de un volumen importante de activos en unas cuantas semanas.  Y lo creo, en primer lugar, porque así parece prescribirlo el MoU cuando habla de un thorough asset quality review process; y, en segundo término, porque sólo con una fijación del precio de mercado puede calcularse la prima de cesión en forma de subvención, en su caso, a las Entidades beneficiarias, que parece debe computar a efectos de recapitalización. 

¿Cómo? El propio MoU apunta el camino cuando dice que se tomarán como base  para la fijación del precio de cesión de los activos los resultados de los análisis que las Cuatro grandes auditoras están realizando este verano de la cartera inmobiliaria de las Entidades (bottom-up) para determinar las necesidades de saneamiento. De ahí que el precio de cesión inicial pueda construirse, referencialmente, sobre  el que resulte del análisis veraniego de las Big Four, y simultánea y paralelamente (tal como sucedió en el caso irlandés) se acometan valoraciones individualizadas  para cada activo cedido, de las que resulte a posteriori un ajuste al alza o a la baja del precio de cesión percibido por la entidad cedente, en caso de que existan discrepancias entre éste y aquél. 

En fin, mucho ruido, que delata la razonable ansiedad de los actores del inmobiliario por hacerse con parte del suculento pastel del saneamiento post-burbuja. En cualquier caso, la respuesta y las certezas para el viernes 31 de agosto tras el Consejo de Ministros, a eso de las 14.00 horas.

A nosotros, como a la Comisión Europea, también nos gusta Machado y por ello evocamos otra de sus geniales sentencias: "si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio". Me aplico el cuento. Sean felices y disfruten de la última semana de vacaciones (quienes puedan, que diría nuestro Presidente). 

@emilgarayar

23 agosto, 2012 | 00:04

Apuesto por el Banco Malo como la estrella de la actualidad político-económica del otoño “caliente” (imagino que este veranito tórrido es preludio de lo que nos depara en lo social la próxima estación). Incluso por encima del rescate bis, venga blando, duro o en su punto.

Escribo estas líneas encarando la recta final de agosto, en la víspera del Consejo de Ministros en que se anuncia el cumplimiento del MoU en lo atinente a la preparación del guía-burros y del marco legislativo para la puesta en marcha de la Sociedad Gestora de Activos (AMC en su acrónimo inglés), conocida popularmente como Banco Malo. Por cierto, con igual ocasión debe publicarse el esquema de penalización de acreedores subordinados (mandatory LSEs), eufemismo para articular el rejón a titulares de preferentes y demás instrumentos híbridos de capital;  así como el refuerzo normativo de los poderes de liquidación de entidades financieras inviables (a no confundir con insolventes, que éstas hoy son legión). Ejercicio aparentemente vacuo, este último, dada la anunciada intención de no liquidar ninguna Entidad por irremediable que resultare su insolvencia.

Y creo que será la “estrella del otoño” porque en el mismo concurren todos los ingredientes para un buen folletín de este capitalismo de baja intensidad tan nuestro. Todos los sospechosos habituales -política, banca y ladrillo- unidos por su destino en lo universal. Me viene a la cabeza la imagen de Simiocracia pero no quiero ni puedo ser más explícito en su descripción. Llegamos al desenlace del guión que comenzó a escribirse allá por 1998, con el despegue del mercado inmobiliario. No sé si estaremos hoy, agosto de 2012, en el principio del final, o en el final del principio. Por desconocer, desconozco hasta dónde estamos, pero eso pertenece a la ciencia de la ontología y no quiero enrollarme en el dilema de la contingencia del ser.

¿Qué es esto del Banco Malo, ya presente en tertulias de café y salones de poder? En su definición ortodoxa, y siendo benévolos, se trataría de un instrumento que persigue reparar una anormal funcionamiento coyuntural del mercado en su función fundamental de formación de los precios de intercambio por el cruce entre oferta y demanda. Se entiende que la actual contracción de la demanda de activos inmobiliarios a niveles de record histórico, también influida por factores exógenos propios de la Gran Recesión en vigor desde 2007-2008, unido a una sobreoferta fruto del estallido de la burbuja inmobiliaria no generaría un volumen de transacciones de mercado “normales” susceptibles de dar pie a la formación de precios de compraventa coherentes con el valor “real” de los activos inmobiliarios o financieros con subyacente inmobiliario, a la vista de la tendencia histórica y su proyección de rentabilidad a largo plazo. En definitiva, se trata de un intento de alteración (o manipulación) de los precios de los activos inmobiliarios que resultarían de un funcionamiento “no distorsionado” del actual mercado inmobiliario español.

Y eso ¿cómo se pretende conseguir? A través de un esquema de regulación de la oferta. Es decir, embalsando (y puede que hasta embalsamando) activos inmobiliarios físicos y financieros, y dosificando su salida con el propósito de mantener artificialmente un precio (o evitar un hundimiento del mismo) a través de la restricción de la producción o regulación de la oferta en términos de volumen y condiciones. Vamos, el funcionamiento ordinario de los denominados “cárteles de crisis”.

Advertencia: si usted tiene una empresa en un sector en crisis, ni se le ocurra intentarlo porque le pueden crujir a sanciones las autoridades de competencia. Pero esto no es manipulación de mercado, no, esto es “corrección de disfuncionalidades”, que ya se sabe que no se puede dejar a la mano invisible campar a sus anchas, al menos no cuando no interesa al orden establecido.

Una premisa esencial para el funcionamiento de estos cárteles de crisis es que la cuota de mercado de los cartelizados, su poder de mercado, sea lo suficientemente significativo (idealmente monopolístico) para permitirles conseguir y ejercer esa capacidad de determinación unilateral y artificial de los precios y condiciones de transacción, en definitiva, de manipulación de la oferta. Y es aquí donde a mi me asaltan no pocas dudas sobre el Banquito malo español, dudas que de seguro se irán despejando en los próximos días, semanas.

Sin pretender abrumarles con datos en su retiro agosteño, y aún asumiendo que las Entidades ya hoy Nacionalizadas (Grupo 1 del MoU), junto con las que caigan antes de final de año en Grupo 2 y los que vendrían a sumarse en julio de 2013 desde el Grupo 3 por no haber levantado suficientes recursos para su recapitalización en mercado, ostentaran una cuota significativa, e incluso mayoritaria, del riesgo inmobiliario promotor y de activos inmobiliarios adjudicados ¿creen ustedes que la Entidad receptora de esos activos estaría en condiciones de determinar unilateralmente las condiciones de oferta del mercado financiero-inmobiliario al margen de las Entidades que no hayan entrado en el esquema de Banco Malo?

Si han optado por la respuesta afirmativa, les informo de que acaban de ningunear el poder de mercado agregado en el problema financiero inmobiliario español de, al menos, las siguientes Entidades: Grupo Banco Santander (incluido Banesto), BBVA, Caixa Banc, Banc Sabadell-CAM, Banco Popular-Pastor, Kutxa Bank, Unicaja e Ibercaja.

Seguro que me dejo alguno, pero ello solo puede reforzar mis dudas sobre la capacidad unilateral de nuestro nasciturus Banquito Malo de “regular” por si el mercado inmobiliario español. Claro que ustedes con razón podrán esgrimir que en la medida en que el hipotético interés de preservación del valor de su cartera inmobiliaria es coincidente entre Entidades saneadas y no, existiría un incentivo a la concertación siquiera implícita, con su corolario de mantenimiento de precios artificialmente altos para la actual coyuntura.

A ello opongo dos argumentos: (i) dudo de que el interés entre Entidades Sanas y Saneadas sea coincidente; y (ii) la concertación entre empresas, aunque una de ellas sea pública y se coadyuve con ello a la realización de un objetivo de política general, es en principio ilícita y no la debemos presumir (el alineamiento espontáneo a estrategias de terceros es legal). Dejo para una próxima entrada elaborar sobre el “dilema del prisionero” al que a mi juicio se enfrentan en esta coyuntura las Entidades Sanas en su estrategia de realización de activos inmobiliarios o financieros con subyacente inmobiliario.

Y termino por hoy (¡menudo ladrillo!) con la duda de si, vistas las limitaciones conceptuales del Banquito malo que apunto, no estaremos simplemente represando activos inmobiliarios para no venderlos y mal liquidarlos diez años después, esperando a que haya escampado y a que con el paso de los años la memoria colectiva (que es frágil) olvide que un día se adquirieron a un precio que apenas sirvió para vestir una subvención más o menos explícita que tapara la hemorragia causada por los desmanes de muchos en las extintas Cajas de Ahorros, luego SIPs saneados. Financiada la catarsis, eso sí, con una hipoteca social a diez años que deberemos liquidar a vencimiento a nuestros queridos socios europeos.

Ojalá no sea así, porque -Keynes dixit- in the long run we are all dead

@emilgarayar

 

19 agosto, 2012 | 09:16

El  17 de agosto se ha conocido formalmente que nuestro sistema financiero ha batido el record de morosidad histórica, superando el listón de 1994. No es una noticia o, al menos, a mí no me lo parece. Es un hecho oficializado. Más de 164.361 millones de Euros de dudoso cobro, que se dice pronto, y casi 8.500 millones de Euros de incremento en el mes de junio frente a los poco más de 3.500 millones de mayo, según los datos hechos públicos por el Banco de España.

La Bolsa saluda la noticia subiendo casi un dos por ciento, y la prima de riesgo se “relaja” por debajo de los 500 puntos básicos. ¿Quién da más?

Hasta ahí el hecho. A partir de aquí el análisis.

La mayoría de los comentaristas achaca el “subidón” veraniego de la morosidad al efecto Stress Tests de las dos consultoras encargadas del top-down analysis (Oliver Wyman y Roland Berger) cuyos resultados fueron facilitados el 21 de junio; así como al impacto de los dos Reales Decretos Leyes 2/2012 y 18/2012 que imponen pro-futuro (31 de diciembre 2012 ó 2013) un régimen reforzado de provisiones de la cartera de crédito promotor inmobiliario tanto dudoso o moroso cuanto “normal” (si tal cosa existiera hoy en día).

Me parece casi imposible que las causas alegadas para el “subidón” puedan desplegar efecto alguno a corto plazo sobre la morosidad y aún menos justificar una multiplicación por más de dos, en un solo mes, del incremento de la mora del sistema. En primer término, porque los stress test se erigen fundamentalmente en un ejercicio de modelización sobre datos agregados que en modo alguno conlleva una reclasificación de créditos ni un análisis de su calidad, que en eso están este verano las Big Four con su bottom-up analysis  (cuyos resultados se conocerán a mediados de septiembre). En segundo término, porque, aún siendo cierto que la obligación de provisionar “crédito inmobiliario promotor normal” que introduce Guindos II constituye un menor incentivo para las tradicionales patadas adelante de nuestra querida Banca, reclasificar motu propio a morosos créditos normales “refinanciados” y dotarlos ya mismo conlleva un mayor deterioro de la cuenta de explotación voluntariamente auto-infligido cuando como mínimo hasta el 31 de diciembre de 2012 no concurriría tal obligación legal y no parece que esté el patio para estas alegrías.

¿Y entonces? En mi muy personal e intransferible opinión el “subidón” respondería probablemente a la combinación del efecto Bankia con la normal deriva de maduración de refinanciaciones de promotoras de primera, segunda o tercera oleada que llegan a vencimiento sin que se hayan novado (“rolado” dicen ahora en el argot por aquello del roll over de los vencimientos), macerada con ocasión de las presentación de estados semestrales al Bando de España. Buena ocasión para lavar algún que otro trapillo sucio del balance.

Esto declara Bankia en su hecho relevante de 28 de mayo a la CNMV:

Saneamientos adicionales a realizar en la cartera crediticia y activos adjudicados:

El total de saneamientos brutos de €15,6MM realizados sobre la cartera crediticia e inmobiliaria, se descompone en (…)

Otros saneamientos cartera crediticia promotor y activos inmobiliarios 3,0MM.  De esta cantidad cabe destacar que: (…)

  • Se han identificado €9,1MM de créditos refinanciados en el sector promotor, con el consecuente impacto en necesidades de saneamiento por la aplicación de los RDL 2/2012 y 18/2012.  Estas carteras presentan unas necesidades de provisiones de €1,2MM.
  • Saneamiento del resto de la cartera no inmobiliaria de Bankia: €5,5MM
  • El Grupo BFA-Bankia contaba a finales de 2011 con un total de €12,8MM de carteras refinanciadas y reestructuradas en las que se ha observado una mayor debilidad, distribuidas de la siguiente forma: €3,8MM en grandes empresas, €2,3MM en PYMES, €6,4MM en particulares, y €0,3MM en construcción no inmobiliaria.  De todas estas carteras refinanciadas se han identificado unas necesidades de saneamiento adicional de €1,7MM por la reclasificación de una parte importante de las mismas a subestándar.”

Ahora bien, mora no es igual a incobrable, al menos eso dice la teoría. ¿Qué apuntan los Stress test de nuestros ya familiares Roland y Oliver respecto a la proyección del quebranto de la cartera de crédito, es decir, pérdida real incobrable pura y dura? Pues esto del lado de Roland: “For the 14 Spanish banks, RBSC estimates expected credit write-downs for the three years to end of December 2014 to be EUR 119 billion in the base scenario and EUR 170 billion in the adverse scenario.”  Y esto otro del lado de Oliver: “We can conclude that cumulative expected losses for the existing credit portfolio in the period 2012–2014 would amount to ~ € 250–270 BN under the adverse scenario and ~ € 170–190 BN under the base scenario.”

Pues eso, que la mora de hoy serán pérdidas de mañana de entre 119.000 millones de Euros y 270.000 millones de Euros en el periodo 2012-2014. Con ese rango, no parece difícil acertar, y aún así, veremos…

@emilgarayar

01 agosto, 2012 | 21:38

Hoy primer día de agosto, fecha sándwich entre el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y la reunión del Consejo del Banco Central Europeo, estamos en capilla. Minutos  “basura” como los del olímpico partido de fútbol España-Marruecos. La actualidad, sin respiro canicular, dividida entre la desunión española y la especulación comunitaria.

Cuando leo las noticias sobre la ausencia catalana y el abandono anda luz del pasado CPFF me viene a la cabeza la crisis comunitaria de mediados de los años sesenta del siglo pasado, conocida como la de la politique de la chaise vide. En cristiano, la política de la silla vacía. Estrategia de De Gaulle para boicotear una modificación del Tratado de Roma dirigida a introducir tímidamente la regla de la mayoría en detrimento del voto unánime que hasta entonces regía en el seno del Consejo. Ello conllevó una parálisis total de las instituciones comunitarias durante un año, ante la ausencia de Francia. La crisis finalmente se saldó con los denominados “Acuerdos de Luxemburgo”, en cuya virtud se retornaría de facto al voto unánime (verbigracia, al derecho de veto francés) cuando un Estado miembro invocara que un interés nacional “vital” se hallaba en juego.

Lo de las representaciones andaluza y catalana en el CPFF poco tiene que ver en el fondo del asunto con la estrategia De Gaulle, dado que la decisión sobre nivel de déficit y techo de deuda compete al Gobierno en virtud de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Su inasistencia o abandono no produce efecto jurídico alguno, ni en quórum ni en mayorías.

Pero no nos engañemos, como en el caso francés, se puede atisbar un intento de deslegitimación política del entramado institucional en tanto que foro natural para el debate y, en su caso, encuentro de las distintas sensibilidades estatal y autonómica. Se dirá, no sin razón, que para eso está el Senado, cámara de representación territorial. Pero, tras los sucesivos y pertinazmente fallidos intentos de reforma, “ni está, ni se le espera”. De la Conferencia de Presidentes, mejor no hablar.

En una hora en la que no son los territorios, sino los ciudadanos los que nos estamos jugando el presente y el futuro, el tacticismo político no puede resultar más desalentador. Vuelta a la estrategia del agravio para justificar todos los males. ¡Manca finezza! Nadie reconoce responsabilidad alguna en el desaguisado. La culpa es del otro o del sistema, y si no, del tiempo.

Con estos mimbres, realmente se lo estamos poniendo difícil a aquellos que tuvieran la mínima intención de echarnos un cable. Esto no se arregla con una reforma constitucional, ni con la revisión del Estado de las autonomías, el federalismo asimétrico, la recentralización o la advocación del  sursuncorda. No. O aquí y ahora, alguien o algo hace que nuestros dirigentes se envistan repentinamente de un manto de responsabilidad, o nos vamos al garete.

España del garrotazo goyesco…  No, gracias.

@emilgarayar

imagen de Ignacio Rúiz-Jarabo

Abogado de profesión, emprendedor de vocación, economista aficionado, con el prisma de una mirada heterodoxa y el verbo mordaz como herramienta. Emiliano Garayar está especializado en la gestión de la complejidad: hoy concentrado en aportar remedios imaginativos a la sequía financiera, viene siendo un actor legal destacado en los grandes movimientos del sector energético. Es socio director en Garayar Abogados, siendo reconocida su visión innovadora de la abogacía y de la gestión de despachos.

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