¡Vaya semanita! El martes se conoce el concurso de Reyal Urbis que, siendo de alma inmobiliaria, encapsula una cadena de hoteles (Rafael). No es la única, hay unas cuantas más de su ramo en análoga tesitura. Y, si no, al tiempo.

El miércoles entra en concurso de acreedores Orizonia, el mayor conglomerado de operaciones turísticas español, o al menos en España, tras un empacho de deuda fruto del build-up típico del capital riesgo. Dos novias tuvo, Barceló y Globalia, y acabó compuesto y sin ídem. Y ello a pesar de que las quitas ofrecidas por la banca al galán que osara desposarla andaban por el ochenta y cinco por ciento y subiendo (sobre un pasivo bancario superior a los seiscientos cincuenta millones de euros).

Mientras tanto, Iberia en huelga, con invasión de la T-4 incluida. ¿Saben qué? En determinados vuelos interiores en rutas que frecuento semanalmente desde hace años las tarifas más atractivas las está ofreciendo la propia Iberia. Y ¿saben qué? No me he atrevido a comprarlas por temor a quedarme también, cual Orizonia, compuesto y en tierra. Desconozco si mi caso es sintomático, pero imagino que no pocos estarán tomando precauciones análogas. Imagino que el potencial visitante que ve las imágenes en la tele no le motiva especialmente la compra del paquete Spain para sus vacaciones (las decisiones de compra de los mercados emisores se toman con meses de antelación).

Renfe, de pasada, haciendo el agosto a costa del puente aéreo, pero no tanta alegría cuando en tres Aves que cogí la semana pasada en horas punta la ocupación andaba tirando a escasa. En cualquier caso, es una compañía deficitaria necesitada de una profunda reorganización, en cuerpo y alma (sobre todo esta última), si quiere sobrevivir a la apertura real a la competencia del tráfico de mercancías y pasajeros. ¡Qué decir de Paradores y demás negocios turísticos estatales en permanente reconversión!

Sobran los ejemplos de una crisis turística, larvada, y que nadie oficialmente parece querer reconocer, parapetado como está el discurso oficial en los ever-rising millones de turistas extranjeros que cada año nos visitan, incluso dejándose algún euro más. Sol, playa, y primavera árabe, además de cierta manga ancha con la política de visados. Quizás con la excepción de Barcelona, sobre la que existe entre los profesionales del ramo un amplio consenso respecto a su sólido y acertado posicionamiento internacional. Parece que incluso casi dobla a Madrid en el precio medio por habitación hotelera.

Visité FITUR la pasada semana, y debí equivocarme de Feria, por el contraste entre lo que allí escuché y las crónicas que después leí. Del lado de los hoteleros, al menos, todo eran lamentos. Un RevPar (ingresos por habitación disponible) hundido, sufriendo paradójicamente más la hotelería urbana que la del sol y playa (¿por qué será?). La demanda nacional, que representa prácticamente la mitad de los ingresos del sector, en coma inducido y sin visos de reanimación. Unas cuantas (muchas) cadenas hoteleras con muy serios problemas de viabilidad esencialmente financiera, visto el sobreendeudamiento ladrillero y la debilidad de los ingresos para servirle. Solo los archipiélagos parecen haberse salvado de la quema, pero habría que pensarse dos veces si su posición es realmente solida e independiente de la evolución de los acontecimientos geopolíticos (competencia de otros destinos mediterráneos) y macroeconómicos (tipo de cambio del Euro para extracomunitarios y europeos no Euro).

En fin, que uno de los pilares que han resistido a esta pertinaz crisis, que todo mina cuando no arrasa, empieza a mostrar no pocas grietas y, cuidado, que estamos hablando de la fachada de nuestra primera industria exportadora.

Los remedios a tantos males creo que han sido enunciados y reiterados ad nauseam por los expertos del sector. Incluso por los políticos con responsabilidades sectoriales, hoy más ocupados en recortar el déficit de alguna otra industria en quiebra explícita que en poner remedio a las debilidades de un sector en el que seguimos siendo una potencia mundial (el otro es el fútbol).

En fin, otro sector en reconversión. Sin embargo, éste tiene afortunadamente  remedio y futuro. La demanda, a pesar de los pesares, sigue estando ahí, solo hace falta que el gremio  haga un esfuerzo de saneamiento, modernización y puesta en valor de sus atributos, que no son pocos. Como dice mi hermano, esto es Caribe pero con Guardia Civil y Hospitales. ¡Un buen comienzo! Por cierto, no veo dónde está el problema en ser la Florida de Europa, viendo los demographics del Continente.

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28 enero, 2013 | 13:00

A estas alturas, todo el mundo sabe que SAREB se brinda hoy a un ejercicio esencialmente introspectivo. ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? Anuncian cada fichaje como si estuvieran completando la plantilla de galácticos de un club de fútbol. Llevan ya ocho. Todos talentosos, de seguro, pero parece poco ejército para tanto frente.

A trazo grueso, les han entrado ya  más de medio millón de activos (financieros e inmobiliarios). Haciendo una cuenta gorda, tocaban hasta esta misma semana a casi doscientos mil por cada uno de sus tres integrantes (Presidenta, Director General y Secretario General antes de las recientes cinco contrataciones). No es demagogia. Manifiestan que SAREB no “gestiona”, gestión que teóricamente reposa en las Entidades cedentes, pero que las directrices las marcan ellos. ¿Cómo? 

Las Entidades de Grupo 1 (las cuatro nacionalizadas por el FROB) recibían una instrucción en diciembre en cuya virtud a partir del día 15 de ese mismo mes no debían realizar operaciones sobre los activos objeto de transmisión a SAREB. Orden de meter todo el paquete inmobiliario en el congelador por parte de BANKIA, NovaCaixaGalicia, CATALUNYA BANC, y Banco de Valencia. Y es un paquetón de más de 37.000 millones de Euros de valor económico (No el nominal que más que duplica esa cifra).

En el paquete hay todo tipo de producto, clasificado en las dos consabidas categorías de inmuebles físicos y activos financieros de riesgo-promotor.

En el apartado inmuebles adjudicados el problema que se está planteando, ante la abstracción intimista de SAREB, trae causa del hecho de que estos activos “piden pan”, incluso en su más inerte expresión. Me explico. Se dirá que un suelo que no se va a promocionar necesitaría de escasísima gestión, y marginal atención.  Sin embargo, como SAREB sigue con el grifo cerrado casi un mes y medio después de su orden de “quietos-paraos” ¿qué pasa con las juntas de compensación donde son mayoritarios o relevantes? ¿Cómo y contra qué se atienden derramas? ¿Y la liquidación de impuestos y tasas locales?

La situación se agrava, evidentemente, si se trata de promociones en curso de la Entidad Cedente. ¿Se están atendiendo los pagos por certificaciones de obra? Y si la respuesta es negativa ¿qué pasa con el constructor? Con las empresas del gremio ya jibarizadas por la implosión de la actividad promotora, esta situación les puede dar la puntilla.

Y ¿quién está decidiendo el precio de venta de los inmuebles adjudicados? ¿Y quién decide la eventual subrogación del adquirente en el préstamo hipotecario? ¿Subroga SAREB? ¿Puede financiar la Entidad nacionalizada cedente del préstamo hipotecario inicialmente cedido? ¿Quién se encarga del mantenimiento y gestión de los inmuebles arrendados? ¿Y de su puesta en alquiler? ¿Y de la gestión de alquileres? ¿Y del pago de las cuotas de comunidad?

Del lado de las posiciones financieras el panorama es análogo. A esta fecha, y por lo que a mí me consta, no se están liberando los tramos para atender certificaciones de obra de préstamos promotor cedidos. Es más, tampoco se liberan las disponibilidades de préstamos hipotecarios dadas en cobertura del servicio de la deuda de las ya manidas refinanciaciones de patada a seguir.

La lista de interrogantes es completa, pues, por lo que oigo, no hay nadie al otro lado del teléfono. Silencio que ya dura mes y medio. Esperando pasivamente órdenes, y buscando desesperadamente a SAREB.

¿Saben de lo que cada día estoy más firmemente convencido? De que el mecanismo de Banco Malo tiene a corto y medio plazo por objetivo fundamental no dar salida a los activos, ni malos ni buenos. Creo que su leitmotiv actual pasa precisamente por remansar un volumen ingente de activos inmobiliarios y mantenerlos fuera de mercado, de modo que se represe el caudal de oferta que hundiría aún más un mercado con una contracción tan fuerte de demanda y tamaño exceso de stock.

Ya lo manifesté hace meses en esta misma bitácora. Este asunto del saneamiento del crédito inmobiliario se me antoja un enorme cártel de crisis, con el que se persigue regular la oferta del oligopolio. Lo que ocurre es que en lugar de proceder a fijar cuotas para cada entidad, la retirada de producto se articula a través de una bolsa única, la propia SAREB, que por cierto, teóricamente controlan el resto de oligopolistas inmobliarios (al menos nominalmente, dada la participación mayoritaria en el capital de SAREB de la Banca Sana).

Con la entrada de los activos inmobiliarios de las Entidades de Grupo 2 o asimiladas (CAJA 3, LIBERBANK, CEISS, y BMN) quedará ya remansado en el corto plazo producto equivalente a cerca de la mitad de todos los activos financiero-inmobiliarios del país. Al menos en términos de volumen de riesgo anterior a la cesión de activos a SAREB. Ello supone que la Banca Sana tendrá un hueco temporal de más de un año para achicar sus sentinas, sin la competencia de la mitad de la oferta de producto inmobiliario nacional.

Otro efecto colateral de SAREB se concretará en una contribución relevante a la más que probable desaparición de todos los actores no financieros del mercado inmobiliario español. Aunque se trata de una competencia ya muy debilitada para las Entidades financieras (por  su asimetría de balance y nula capacidad de financiación), la misma desaparecerá, sin remisión, a corto y medio plazo.

En fin, que cada día que pasa estoy más convencido de que lo que se nos ha vendido como saneamiento de la Banca enferma, en realidad apenas encubre el apuntalamiento de la Banca “Sana”. 

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14 enero, 2013 | 11:10

Al grito de “compre español, y veranee en su patria” vamos hacia el mismo lugar de donde hoy partimos. Cuando ese ¡Santiago y Cierra España! se envuelve en la bandera del interés público ¡agárrense los machos!

Los americanos tienen un acrónimo que describe la posición adecuada para preparar ese advenimiento: BOHICA (bend over here it comes again). Nosotros, mucho más quevedianos, rimamos con el “cinco” para un fenómeno con análogo final.

Esto viene a cuento de ciertas reacciones de las representantes institucionales de las profesiones putativamente afectadas por el contenido de un powerpoint que incluiría determinadas consideraciones sobre la inspiración de las hipotéticas medidas liberalizadoras del borrador de anteproyecto de ley de liberalización de servicios profesionales, que se habría filtrado. Como podrán fácilmente anticipar, el sarpullido sale del lado de la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional (y correspondiente exacción a los colegiados para solaz de las arcas colegiales y sus administradores), y de la no menos doliente imaginaria contracción del ámbito de las reservas de ley que dibujan los respectivos monopolios legales del profesional colegiado de turno.

Pues bien, según refleja la prensa económica del fin de semana, no hay uno que no haya invocado el interés público como principal (si no única) motivación para justificar su radical oposición a unas no-medidas que pudieran poner en cuestión, si quiera remotamente, sus privilegios.

El fin del monopolio de los farmacéuticos como propietarios de boticas menoscabaría la salud pública; el hecho de que ingenieros pudieran desarrollar tareas reservadas a arquitectos supondría un menoscabo de nuestro acervo cultural; si otros ingenieros suficientemente cualificados se pusieran a hacer puentes u obras hidráulicas se perjudicaría el medio ambiente y se pondría en solfa la reputación internacional de nuestros ingenieros de caminos; si los abogados se metieran a hacer de procuradores se socavaría la acción de la justicia, y si se nos liberara del yugo de la colegiación obligatoria (pagando) nos pasaríamos por el forro la deontología profesional, al asalto del pobre e indefenso justiciable.

En lo que a mí me toca, reproduciré textualmente lo que le dije antes de la campaña electoral a la hoy Decana de mi Colegio el día que la conocí: “si abogas por la desaparición del Colegio, tienes mi voto”. A punto han estado entre todos de contribuir al resultado que yo añoraba.

Este país tiene muchos problemas y éste no es el mayor de ellos. No deja de sorprenderme, empero, que sus elites profesionales hagan gala de una tal tolerancia, por indiferencia o inacción, hacia el status quo pseudofuncionarial que mora en la órbita de los Colegios, y que, con las consabidas excepciones, se erige en garante, fundamentalmente,  de su RPT (los funcionarios conocen de memoria el acrónimo).

Pero es que, más allá del muy humano instinto de conservación de la especie, lo que a mi juicio pone de manifiesto este entramado colegial es un problema más de estructura que de coyuntura. Es la negación de la mayoría de edad de los profesionales, y, lo que es más grave, la censura preventiva de su libertad. Estos controles previos –en mi opinión- implican una concepción del ciudadano, y en el caso presente del profesional, necesitado de la tutela pública para no errar, incluso antes de actuar. Supongo que por aquello tan Ignaciano de que “quien evita la tentación, evita el pecado”.

No, señores: libertad y responsabilidad individual. Eso sí, quien la haga, que la pague con todas las de la ley. Porque lejos de salvaguardar la recta conducta de sus colegiados, no pocas de esas corporaciones se han erigido en, haciendo honor a su nombre, adalides del más rancio corporativismo al servicio de la impunidad de los pocos que dudosamente habrían alcanzado en su desempeño profesional el estándar exigido por la lex artis ad hoc.

Señores del Gobierno ¡ánimo con el PowerPoint! Pásenselo a alguien pre-ESO con un respeto mínimo por la sintaxis, y a ver si se transmuta pronto en carne de BOE. Y no escuchen a los perros que ladran desde el establo (en sentido figurado, claro), pues como parece que escribió Goethe, que no Cervantes, “el eco de sus ladridos demuestra que cabalgamos”.

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08 enero, 2013 | 12:19

En la entrada anterior, analizábamos la situación de sequía financiera para las empresas y prometíamos exponer algunas medidas que supondrían una mejora en la posición de liquidez de la pequeña y mediana empresa.

Por dos veces en el ejercicio 2012 se ha legislado la inversión del sujeto pasivo del IVA, con el indisimulado propósito de privilegiar los intereses de la Hacienda Pública. ¿Por qué no invertir el sujeto pasivo de IVA en todas las transacciones PYME cuando el destinatario de la factura sea una administración o una gran empresa? ¡Los autónomos se revuelven con razón ante varios cientos de millones ingresados en concepto de IVA por facturas cuyo principal no han cobrado! Por cierto, los morosos number one son precisamente las Administraciones y utilities varias.

¿Por qué no habilitar a las PYMES para que compensen los créditos que ostenten frente a cualesquiera administraciones públicas (incluida la local y autonómica) con sus obligaciones frente a cualquiera de ellas? Si ello produce desbalances entre ellas, que se arreglen, que para eso se pasan la vida liquidando transferencias. Y no esgriman en contra el control del déficit, que el objetivo es global y para el conjunto de las administraciones públicas. ¿Que ello puede deteriorar la posición de caja de algunas? Toma, y si no el deterioro es el de la caja de la PYME de turno.

Finalmente, ni Adam Smith ni yo creemos en el buenismo en esto de la financiación bancaria. Es verdad que el principal negocio de la banca era la intermediación crediticia, pero  rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras. Hoy les cuesta un Congo prestar un euro, gracias a que somos más chulos que un ocho y que por obra y gracia del desastre cajero nos han anticipado en varios años los estándares de capitalización de Basilea III. Alemania ya ha anunciado que este año no lo introduce, y Estados Unidos lo retrasa un par de años para que no constituya un incentivo a la contracción del crédito ante la débil recuperación de su economía ¡Toma ya! Y mientras tanto, en España al 9 por ciento de core capital.

Conclusión. Se han de arbitrar medidas contundentes, inmediatas y eficaces  para abrir el grifo de la financiación PYME por todas las vías posibles. Mis propuestas las dejo para la próxima entrega. Mis mejores deseos para el año 2013, no será bueno, pero ha habido peores.

@emilgarayar

03 enero, 2013 | 12:11

Afirmar lo obvio no te hace precisamente ocurrente. ¡Ay… si al menos manejáramos la prensa (de imprimir billetes)!

España se ha pasado todo el año corriendo delante de los vencimientos de su deuda y al entrar en el nuevo año, en lugar de alivio, encuentra una nueva montaña de deuda que alimentar con papel y más papel. Sísifo pero con la piedra engordando en cada viaje.

Y mientras tanto, nuestro Gobierno en plan Cid Campeador con el discurso de la unidad bancaria europea en ristre. Un sofisma: con ella se lograría desacoplar la crisis financiera privada de la crisis de deuda soberana. La realidad es otra y bien conocida: pretensión apenas indisimulada de que los europeos apechuguen con la factura de nuestra resaca inmobiliaria, ahorrándonos unos cuantos cientos de puntos básicos a sumar a nuestra hipertrofiada deuda. Va a ser que no.

No parece posible que las crisis gemelas puedan desacoplarse sin matar a ambas criaturas: son siameses unidos por la cabeza, con órganos vitales compartidos. Ya todos nos sabemos de memoria lo del carry trade: el BCE riega con liquidez a la Banca a coste real negativo, porque ésta tiene los mercados mayoristas de financiación cerrados, y con el chorro de billions se dedican a suscribir deuda soberana española (que nadie tomaba en 2012 salvo a punta de pistola) con una rentabilidad dopada gracias a la denostada actividad de los taimados especuladores en los mercados secundarios de deuda. Preciosa aportación a la cuenta de resultados de las Entidades, y un matchball tras otro salvado por nuestro eficiente Tesoro público.

¿Resultado de todo lo anterior? Se consolidó el crowding out. Contracción del crédito privado en todas sus declinaciones: a hogares, PYMES, industria, servicios (todos out). Una única y obvia excepción: nuestra querida Administración Pública (crowding, pues son legión), que sigue devorando hijos so pretexto de salvarnos del caos. Ya se sabe: aprés moi, le déluge.

La Banca nacional, lejos de erigirse en instrumento de asignación eficiente del crédito que tanto necesita nuestra economía, ha invertido la marcha hasta convertirse en una gigantesca aspiradora de los cada vez más magros y disputados recursos. Entre FROBs fallidos e inyecciones europeas debe haber consumido más de 100.000 millones de Euros y sumando, sin contar los milmillonarios LTROS del BCE (long-term refinancing operations). Ello, en una economía hiperbancarizada como la española es, efectivamente, el preludio del diluvio que ya está aquí, ahogándonos en una charca de iliquidez. No hay dinero en el sistema más que para Banca y Administración, y al común no le queda otra que apretarse el cinturón y aferrarse a la caja cual náufrago.

En esto, como en otras cuantas cosas, el diagnóstico de nuestros gobernantes es tan acertado como contumaz su inacción. El MOU ya lo prescribió: medidas urgentes para financiación empresarial no bancaria. Hasta para la burocratizada Bruselas resultaba obvio que el saneamiento financiero de los balances bancarios no traería una reactivación del crédito, sino todo lo contrario. Mas aquí se sigue farisaicamente con la matraca de taparse las vergüenzas del incondicional apoyo a las Cajas y desmanes cajeros varios prometiendo un futuro de arroyos y fuentes de billetes verdes regando nuestro tejido empresarial, hoy anémico y desangrado.

Vuelve la temporada de los “brotes verdes” con todo su vigor, a pesar de lo lejos que está la primavera. Pero al tiempo, se anuncian toda suerte de medidas dirigidas a la reactivación del crédito empresarial, al margen, claro está, del manido saneamiento bancario. Por cierto, a esta hora aún ninguna ha visto su reflejo en el BOE, a pesar de la emergencia financiera nacional que implica esta situación y de contar con un Gobierno campeón histórico en el recurso a la legislación de extraordinaria y urgente necesidad.

Pues bien, el género que se enseña dista a mi juicio de convertirse en un alivio a corto plazo de la sequía de financiación empresarial (y, particularmente, PYME) que padecemos. La genial idea que se lleva la palma es la del mercado organizado de deuda (pagarés y obligaciones) de pequeñas y medianas empresas al estilo MAB, pero en renta fija. Y yo me pregunto, si para estabilizar el mercado de deuda soberana España hemos necesitado el bazuca del BCE (recuerden aquel “haré todo lo que tenga que hacer” del Supersheriff Draghi), ¿cómo vamos a conseguir inversores interesados en deuda de PYMES españolas? Y ello sin contar con el capítulo del coste de esa deuda, pues si a España SA le piden casi un siete por ciento a diez años, ¿a qué tipo se financiaría Talleres López S.L.?

Ya, ya. Se me dirá que ha funcionado en Alemania y Japón. Pero por si alguien no se ha dado todavía cuenta, no se nos percibe ahí fuera como Alemania o Japón. Por cierto, dos de los países con mayor tasa de ahorro doméstico del mundo.

Después viene el capítulo Banca nacionalizada, que daría casi risa de no habernos costado la broma las decenas de miles de millones de euros que el contribuyente español lleva gastados en su apuntalamiento. Pedirles una expansión del riesgo PYME es pretender que soplen y sorban al tiempo. ¿No tienen que contraer balances por el lado del activo? ¿No necesitan reforzar su capitalización mediante la disminución de sus Activos Ponderados por Riesgo? ¿No deben limitar su riesgo a la casi total cobertura del activo por depósitos? Además, por la vía de la subasta acelerada de Entidades, salvo Bankia, no tengo muy claro que otra Entidad nacionalizada va a quedar como putativo instrumento de política industrial.

Por el lado de la mitigación de riesgo PYME se anuncia un refuerzo del papel de las sociedades de garantía recíproca. Pero es que éstas no dan financiación, sino que mutualizan riesgos a través de la prestación en comandita de garantías frente a terceros financiadores. ¿Quiénes son estos últimos? Me remito a los dos párrafos anteriores: no están y no se les espera.

Y por último, más activismo del ICO en sus líneas a la pequeña y mediana empresa. Sin embargo, el ICO no es una banca pública ni una Entidad de Crédito Industrial. Para realizar su labor se apoya en las redes de la banca universal que “filtra” el análisis de riesgos, y en algún que otro caso aprovecha su intermediación en una suerte de arbitraje para substituir el riesgo propio por el público, en un juego de suma cero.

¿Qué nos queda más allá del pataleo? Desde luego que hay unas cuantas medidas que aunque no den, al menos no quitan, lo que ya de por sí supone una mejora en la posición de liquidez de la pequeña y mediana empresa. En el próximo post, esbozaré algunas ideas.

@emilgarayar

11 noviembre, 2012 | 08:42

Será por exceso de jurídicos en las bancadas, pero el remedio universal de nuestros males para nuestros próceres parece ubicarse en el BOE. Cualquier día sacan una ley prohibiendo el paro, estableciendo el empleo cohercitivo, además del obligado respeto a la urbanidad y buenas costumbres, y … ¡crisis terminada!

Bueno, también está hoy en boga la invocación reiterativa al primo de Zumosol, un tal SuperMario Draghi, aunque no tan “súper” porque tiene jefa y, a la postre, nos acaba resultando algo tibio en el uso de sus superpoderes. Vamos, que se nos distrae poniendo velas: una al Dios (de la austeridad) y otra al diablo (de las cigarras mediterráneas).

La trilogía se completa con la alegada orfandad que hoy nos inflige Europa, madrastra cruel en tiempos de zozobra. ¡Levántennos el castigo del ayuno forzoso y forzado, que prometemos ser buenos a partir de ahora!

JFK no pasó por aquí más que en la pantalla del cine. Pero ya antes de que él, monarca republicano, acuñara la legendaria pregunta del “¿qué puede hacer Usted por América?”, en nuestra piel de toro la sabiduría popular había forjado el “a Dios rogando y con el mazo dando”.

No podemos permitirnos seguir siendo meros convidados en el espectáculo de nuestro naufragio. ¡Arranquémonos el síndrome de “orquesta del Titanic”, y pongámonos a fabricar arcos y flechas con los violines, violas y violones!

Ya hubo un tiempo en España en el que las estrecheces económicas se imputaban a la poco generosa pluviosidad sobre nuestro agro, amén de conspiraciones judeo-masónicas y boicots varios del enemigo exterior. Lo triste de nuestros días es que, actualizando un tanto el lenguaje, se reiteran prácticamente las mismas explicaciones (en tiempos y circunstancias afortunadamente bien distintas). Hoy, la sequía es crediticia, la conspiración de “los mercados”, y el enemigo exterior Europa, correa transmisora de la austeridad impuesta por la Canciller de Acero.

Y mientras tanto, vivimos un auténtico Estado de emergencia nacional. Y no me refiero a los peligros que acechan la integridad territorial de España, alucinógena distracción en estos tiempos de necesidades vitales acuciantes, sino al drama social y personal del desempleo rampante. Nos hemos habituado tanto a las grandes cifras, que la perspectiva de llegar a los seis millones de desempleados se nos aparece poco menos que como un nuevo record a batir inevitablemente en esta crisis. Fatalismo en estado puro, en el más ineluctable sentido del “fatum”.

¡Pues no! No nos resignemos.

Lo del saneamiento y sostenibilidad de las cuentas públicas es inevitable; las reformas estructurales de la economía, educación y sanidad, muy necesarias y largo tiempo aplazadas; el rediseño y racionalización del aparato político e institucional, imperativo; el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la limpieza de los balances de la banca, perentorios; pero todo ello no va a evitar a corto plazo que siga engordando la cola del paro. Y que no nos vengan, por favor, con una nueva entrega de brotes verdes asidos a la marginal estadística del aumento de las vocaciones de autoempleo y, aun menos, al vergonzante argumento del tamaño de nuestra economía “informal”.

Como decía Jack Welch (icónico CEO de GE): “eat short, think long”. Esto es, piensa a largo plazo (reformas estructurales), pero no olvides comer todos los días (actividad y empleo). Condición esta última (comer) necesaria para llegar vivo hasta disfrutar de los futuros éxitos a cosechar por el impulso reformista.

Resulta imperativo tomar medidas de efecto paliativo inmediato sobre el drama social y personal del desempleo, umbral hacia la pobreza material y moral de nuestras gentes, y auténtica bomba de relojería sobre los pilares de nuestra convivencia. Medidas a nuestro alcance, concretas y de eficacia inmediata, más allá de rogatorias para un cambio de orientación pro-crecimiento en la política europea (que ojalá).

Y como basta ya de predicar, pues necesitamos trigo, desde esta misma bitácora me propongo contribuir modestamente a hacer públicas cuantas ideas propias o ajenas puedan inspirar acciones de efecto inmediato susceptibles de redundar a corto plazo en la preservación de puestos de trabajo y, ojalá, en la creación de nuevos empleos.

España hoy necesita una conjura de todos los que quieran y puedan aportar wetware (esfuerzo y sudor, que no lágrimas) para salir juntos y vivos de ésta. Lanzo una bandera tuitera #stop6kk, y me vale cualquier otra con mayor ingenio y alcance. El reto, no llegar a los seis millones de desempleados. Hoy estamos según la última EPA en 5.778.064. ¡Ésta es la cifra a jibarizar! Pongámonos a ello.

Sigue al autor en Twitter: @emilgarayar

01 noviembre, 2012 | 22:48

Esta entrada rehúye toda frivolidad. Tanto más en un asunto tan sensible como el del empleo en un sector que en esta crisis ya ha perdido más de 30.000 puestos de trabajo. Y lo que le queda, habida cuenta de la contracción de la actividad crediticia, de los procesos de concentración en marcha, y de la purga a la que nos somete la Troika en el marco del saneamiento de nuestro sector financiero (el mantra de la reducción de capacidad para ganar aumentos de productividad y minimizar las distorsiones de competencia fruto del sostenimiento público de entidades intervenidas).

Aún hoy, en cifras absolutas, España tendría más sucursales bancarias que Francia, Alemania o Reino Unido (aunque menor número de empleados).

En esto llega la definición SAREB del perímetro de la metástasis a extirpar, y se anuncia un tajo fuerte de la actividad en las Entidades objeto de saneamiento materializado en la salida forzosa de todo su riesgo inmobiliario: créditos y préstamos, adjudicados y participadas.  Más de 100.000 millones de Euros en activos por su valor bruto (antes de provisiones y descuentos).

Y yo asumo que alguien estará en estos momentos gestionando esos activos en el marco de  un conjunto de medios materiales, técnicos y humanos afectos a esa actividad. Y lo asumo, no solo por lógica empresarial (que también), sino por la mucho más pragmática razón de que con buen número de esos profesionales colaboro en mi día a día.  ¿Qué suerte correrán ahora que el objeto de su trabajo se aliena, para engordar la más grande inmobiliaria del Continente?

Sin activos que gestionar y con la coyuntura sectorial apuntada en el párrafo introductorio, el futuro no se muestra muy prometedor. Y, sin embargo, no me resulta todo esto tan evidente.  ¿Sigue el empleo al activo? Si estuviéramos transmitiendo un inmueble afecto a una explotación hotelera, ya les confirmo que el recepcionista tendría derecho a seguir en su puesto de trabajo con la nueva propiedad. ¿Y para los gestores de activos inmobiliarios de la Banca nacionalizada?

En su día me interesé por los privilegios legales que se iban a reconocer a Banco Malo por la vía de la derogación singular de normas de general aplicación. Y ello porque en el caso irlandés se habían reconocido facultades exorbitantes de derecho común a NAMA establecidos en varias decenas de artículos de su ley constitutiva en materias tales como la ejecución hipotecaria, procesos concursales, formalización de transacciones, etc.

El legislador español ha sido, sin embargo, particularmente parco en este apartado del corta y pega, estableciendo apenas cinco “condiciones especiales” en el artículo 36.4 del RDL 24/2012. Dos de ellas conciernen a la derogación de las normas relativas a la sucesión de empresa a efectos de obligaciones frente a Hacienda y la Seguridad Social, mas salvaguardan expresamente la aplicación del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores (d) La transmisión de activos no constituirá un supuesto de sucesión o extensión de responsabilidad tributaria ni de Seguridad Social, salvo lo dispuesto en el artículo 44 del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo).

Y ¿qué implica la invocación del artículo 44 ET al proceso de transmisión forzosa de los activos inmobiliarios de la Banca nacionalizada? Pues, básicamente, que si lo transmitido a Banco Malo se considerase una unidad económica, el nuevo titular se subrogaría en la condición de empleador asumiendo todos las obligaciones laborales frente a los trabajadores de Banca que hoy se encargan de la gestión de esos activos transmitidos.

Por cierto, que si tal fuera el caso, ya están tardando Banca Nacionalizada y SAREB en cumplir con las obligaciones de información previa a los trabajadores afectados. No sé porque me temo, sin embargo, que en el Plan de Negocio de la SAREB (ya en road show) no están precisamente contemplando la incorporación de los actuales trabajadores de banca encargados de la gestión de los activos inmobiliarios objeto de transmisión forzosa.

Yo, por si acaso, lo dejo apuntado. Háganselo ver.

@emilgarayar

30 octubre, 2012 | 01:23

Ayer el FROB nos obsequió con una nueva entrega, la penúltima, del culebrón de Banco Malo, SAREB para los íntimos.

La gran “novedad” anunciada consistiría en desvelar el descuento en el valor de los activos a transferir al Banco Malo por parte de las Entidades nacionalizadas, en primer término, y por las que se encuentran en vías de serlo (innominado Grupo 2 en el que nadie reconoce abiertamente estar), entrado ya 2013.

Pues bien, a mi juicio, más allá de nutrir de titulares a los medios de comunicación al ofrecer el descuento medio de la cartera inmobiliaria (63% para los adjudicados y 45,6% para los activos financieros promotor), poco de substancia aporta el anuncio.

Repasemos los elementos de alguna substancia en la presentación FROB:

  1. Se confirma el perímetro de cesión forzosa de activos a Banco Malo: activos inmobiliarios adjudicados, todos los préstamos inmobiliarios y promotor (con independencia de su nivel de deterioro), y las participaciones mayoritarias en sociedades inmobiliarias (a ver qué pasa con las compartidas entre Entidades Grupo 1 y 2, y otras Entidades no sujetas a la obligación de aportar a FROB). 
  2. Se confirma que solo las Entidades incluidas en Grupo 1 (Banca ya nacionalizada), y las que caigan en Grupo 2 por presentar déficits de capital principal no susceptibles de reparación vía mercado, aportarán activos a Banco Malo. Se descarta, por tanto, que la Banca Sana haga uso del vehículo, afirmándose incluso que los “socios” de SAREB no podrán aportar activos, es decir, que la Banca Sana invitada a privatizar el Banco Malo tendrá que contribuir en cash su cuota parte de fondos propios. 
  3. Se confirma el hiperapalancamiento del Banco Malo con un doble objetivo: minimizar la contribución en equity de los Socios privados para que alcancen una mayoría del capital social que permita la desconsolidación de la deuda de SAREB a efectos SEC 95 (tanto más importante ahora que se retrasa la Unión Bancaria UE y, en consecuencia, la aportación directa de los fondos a la Banca sin pasar por el presupuesto del Estado); e hipervitaminar la rentabilidad potencial de su inversión (14-15% RoE anual objetivo). En efecto, los fondos propios se establecen en un 8% sobre inversión total (45.000 millones de Euros iniciales), es decir, 3.600 millones de Euros. Pero hay truco: dentro de esa cifra se comprende la emisión de deuda subordinada perpetua por un importe indeterminado, que puede suscribir FROB sin “publificar” la sociedad, porque aunque computa como fondos propios, no es capital a efectos SEC 95. Mi apuesta es que el capital de SAREB no alcanzará 2.000 millones de Euros en esta primera fase. Por poner una cifra, apuesto por 1.200, es decir, un tercio de los fondos propios (cifra divisible entre cuatro, por cierto). 
  4. Se confirma la operatividad plena de Banco Malo no más tarde del 1 de diciembre de 2012, fecha en la que comenzaría a recibir activos de la Banca ya nacionalizada (Grupo 1). Los activos de la Banca a nacionalizar (grupo 2) no comenzarían a llegar sino desde enero de 2013, y ya deben tener una estimación por arriba de su volumen dado que se ha limitado el tamaño máximo del balance de SAREB a 90.000 millones de Euros. 
  5. El valor bruto de los activos a adquirir por Banco Malo podría estimarse al final del proceso en una horquilla de entre 150.000 y 200.000 millones de Euros (si el descuento medio es del 50% habría más que duplicar la cifra correspondiente a 45.000 o 90.000 millones de Euros, valor neto de los activos transmitidos), lo que supone entre la mitad y dos tercios de todo el riesgo inmobiliario y promotor de la Banca española. ¡Menos mal que íbamos a tener un aterrizaje suave del boom inmobiliario!  
  6. Las cifras de descuento medio para préstamos y activos adjudicados ofrecidas poco desvelan sobre el valor económico a largo plazo de los activos concretos a transmitir. Lo que cuenta es la auditoria bottom-up de Oliver Wyman para cada cartera de activos, ligeramente rebajada (ese detalle no lo tenemos en cifras desagregadas). Sin embargo, sí se afirma que las transmisiones se realizarán después de dotación de las provisiones para saneamiento establecidas en los RDLs 2/2012 y 18/2012. Los descuentos medios sobre activos adjudicados parecen estar en línea con el régimen de provisiones regulatorias existentes, si bien se observa cierta benevolencia con el suelo (-79,5%), al menos en comparación con el trato que se le otorga a la promoción en curso (-63,2%) y la vivienda nueva terminada (-54,2%). Donde nada cuadra con el régimen en vigor es en los descuentos sobre préstamo inmobiliario, pues aunque distingue por tipología de activos financiados (vivienda terminada, obra en curso, suelo urbano, otro suelo, etc.), no lo hace respecto de la calidad de los activos financieros en función de su nivel de deterioro (morosos, dudosos, subestándar, o normal), con lo que la comparación con su valor neto en libros después de provisiones se hace imposible. No obstante, a primera vista parece poco descuento si asumimos que la mora de las Entidades en este capítulo ya está por encía del 50%, y subiendo. 
  7. No es imposible, aunque parezca kafkiano, que las Entidades puedan hacer beneficio (después de provisiones) con la transmisión de activos a Banco Malo, si se da la paradoja de que el régimen de provisiones en vigor (incluida provisión genérica y buffer de capital) da lugar a un deterioro mayor que el resultante del descuento sobre el valor bruto de los activos a transmitir. El Gobernador del BdE ya lo anunció con ocasión de la presentación de los test de estrés… increíble, pero cierto. 
  8. Se repite casi ad nauseam que las valoraciones para transmisión de activos a Banco Malo no sirven de benchmark para el ajuste del valor en libros de activos homólogos en los balances de la Banca Sana, descartándose un Guindos III que ponga en mayores apuros a las Entidades que han salvado el test de estrés. Ahora bien, si ese es el valor económico real de los activos, y si además representa entre la mitad y un tercio de todo el mercado ¿no es obligado realizar un mark to market por referencia a ese haircut? A ver qué dicen los auditores, porque luego cuando vienen mal dadas muchos se vuelven a escudriñar los resultados de las auditorias. 

Hasta aquí una primera valoración de urgencia. Seguiremos informando.

@emilgarayar

27 septiembre, 2012 | 13:40

Enfilamos la recta final del rescate financiero. Cuestión más de fe que de hechos, por aquello de creer en lo que no se ve. Al menos eso dice el FMI.

Toca reparto de notas, nuevos esponsales, algún que otro divorcio, y no pocas llamadas a la injusta actuación arbitral. Y, en su estela, el “Guiaburros” (blueprint) del Banco Malo con su ansiado corolario sobre la definición de los activos a aportar (perímetro) y precio (valor real a largo plazo).

En mi último post (Nunca Bajen) dejé apuntada la cuestión. Agradezco sinceramente los comentarios y aportaciones de muchos lectores. A pesar de su título, nunca pretendí abogar por el mantenimiento artificial de precios de burbuja, pero sí describir los intereses comprometidos de los principales actores. Me reitero: a ellos poco interesaría un deterioro adicional de valor de la cartera inmobiliaria y, singularmente, a la Banca Sana. Evidente, pues a su ya de por sí muy significativa exposición propia al riesgo inmobiliario, habría de sumarse el potencial impacto en su cartera hipotecaria, que más que duplica en cifras absolutas aquélla.

Sin embargo creo que la Banca Sana va a celebrar (puertas afuera) un precio de cesión en bloque de activos a Banco Malo no punitivo (alineado con los Guindos, esto es, valor en libros menos provisiones), incluso a fuer de hacer menos atractiva su “inversión” en el mismo, para a continuación arramblar con la vajilla en forma de liquidación acelerada de los activos en cartera propia. Dirán Ustedes, con razón, que esta especulación que les lanzo es un puro sinsentido. Un comportamiento irracional rayano en el absurdo y, por tanto, inverosímil. Confiéranme el beneficio de la duda y acuérdenme un poco más de su valioso tiempo para una explicación.

A mi juicio, Banca Sana se sumerge en este asunto en el puro “dilema del prisionero” (no iterado). Teoría económica que viene a argumentar que un comportamiento cooperativo entre dos sujetos permitiría alcanzar un resultado más beneficioso para ambos que el que resultaría de perseguir unilateralmente el óptimo de su interés privativo (los dos interrogados acaban condenados por acusarse mutuamente, en lugar de encubrirse y recibir una condena simbólica).

Aplicado al precio de realización de su cartera inmobiliaria, la colusión implícita (comportamiento cooperativo) consistiría en que la Banca Sana alineara los precios de venta de sus activos a las valoraciones que aplique el Banco Malo a cesión forzosa de activos inmobiliarios de la Banca objeto de saneamiento (valor en libros menos provisiones regulatorias). Los beneficios son obvios, ya los apuntábamos, y no serían otros que los propios de una actividad cartelizada en un mercado de crisis (vid. Banco Malito, Banquito Malo). 

Sin embargo, en un mercado de demanda como lo es a corto y medio plazo el inmobiliario español (sobre-oferta, poco comprador e iliquidez), el aparcamiento de una parte importante de la oferta en un vehículo soberano y pseudo-público (sin presión de mercado por vender ni por dar resultado a corto y medio plazo, bien al contrario, con ganas de dar empleo estable durante diez o quince años a sus nuevos funcionarios), elimina para la Banca Sana una parte muy substancial de la “competencia” en la realización de activos inmobiliarios, que ella sí debe sanear inmediatamente para desprenderse del estigma “español” (el agujero inmobiliario o “Spanish flu” de las finanzas).

Con el enemigo maniatado y distraído, solo queda una estrategia agresiva de precios mayoristas (cesiones en bloque de carteras) combinada con facilidades de financiación en el tramo minorista (inmuebles) para garantizarse que Banco Malo no es competencia en esta ventana temporal a corto.

Pensarán que con esto las Entidades Sanas se disparan un tiro en el pie, pues incurren en mayores pérdidas (diferencia sobre provisiones) en lo vendido al tiempo que infligen un deterioro sobre lo que retienen en balance (fruto del mark to market) y, para colmo, perjudican la rentabilidad de su “inversión” en Banco Malo. Pues no. El bonus por librarse del estigma inmobiliario español en términos de mayor cotización bursátil y menores costes mayoristas de financiación (incluido el acceso a los mercados hoy severamente limitado o directamente vedado) supera con creces un quebranto inmobiliario fruto de una realización acelerada de la cartera, en buena parte ya descontado.

Si lo expuesto es –en mi opinión- de general invocación respecto de la Banca Sana, resultaría particularmente predicable de nuestra más internacional Gran Banca (BBVA y Santander), quienes, justificadamente, deben albergar unas ganas locas de salir al mercado internacional a pregonar que no les queda ni un solo ladrillo (español) en el estómago. Por el camino se habrá debilitado aún más la competencia, dejando a medio plazo expedito el camino de la consolidación a buen precio en el mercado financiero español. Oportunidad de compra de cuota a precio de saldo por la vía de la absorción de otras Entidades extenuadas por los esfuerzos de saneamiento.

¿Pura teoría de la conspiración? No, desmentido del dilema del prisionero: la persecución egoísta del beneficio propio les da de cenar cada noche. Al menos eso es lo que dice Adam Smith del carnicero y el panadero.

Por cierto, lo de su interés en precios bajos de cesión para rentabilizar la inversión en Banco Malo, un señuelo. ¡No se dejen confundir!

@emilgarayar

24 septiembre, 2012 | 11:58

En España, a nadie le interesa que baje el precio del inmobiliario. Y menos aún a las Entidades Financieras. Una excepción: los que necesitando emanciparse no tienen inmuebles en propiedad. Generación NINI, entre otros.

Repasemos la lista de actores y figurantes en este culebrón:

Gobierno de España for the time being, o de lo que quede de ella después del otoño electoral: No le interesa engordar el quebranto de las Entidades financieras infligiéndoles mayores pérdidas fruto de una menor valoración de activos a aportar a Banco Malo, pues ello inmediatamente demandaría una mayor disposición de la facilidad financiera para el saneamiento, de cuya devolución responde (FEEF presta a FROB, no a los Bancos). Cara al exterior le interesa dar la imagen, además, de que la cosa no está tan mal (“los precios han tocado suelo”, dice el Secretario de Estado), sugerir que se acerca el rebote, insinuar una futura dinámica inflacionista que reavive las hoy moribundas transacciones (compre hoy, barato, mañana sube), y de paso resucitar la recaudación fiscal parasitaria de los activos reales de la que tan opíparamente vivieron nuestras administraciones territoriales en los tiempos de la gloriosa (burbuja).

Ministerio de Economía y Competitividad: Lo incluyo singularizándolo, a pesar de ser parte del Gobierno, para resaltar sus dotes adivinatorias en la evolución y fijación de precios inmobiliarios. No solo saben que ya tocan fondo, sino que aciertan con el valor real a largo plazo que, curiosamente, coincide con un descuento sobre valor en libros igual al nivel de provisiones exigido por los Decretos Guindos I y II. Eso se llama profecías autocumplidas. Sugiero un cambio de nombre: Ministerio de Planificación.

Españolitos de a pie: El corazón pide sangre contra la estafa piramidal ladrillera de los años de la burbuja, pero la cabeza aboga por preservar con el menor quebranto posible el capital familiar invertido en cemento. Tanto más si nos encadena a él la oprobiosa combinación de hipoteca y responsabilidad universal del deudor. La mayor parte de la riqueza de los hogares españoles está invertida en su propia vivienda. Somos un país de propietarios, y el efecto riqueza de la revalorización de los inmuebles contribuyó en buena medida (junto con la orgía de crédito barato) a dopar la demanda interna. Con su deflación, y demás plagas que nos asolan, estamos donde estamos, “bajo el agua” (expresión que en inglés se aplica a los inmuebles cuya deuda supera su valor).

Banca Insana e insane (en inglés, “demente” por aquello de living la vida loca): A mayor valoración de la cartera inmobiliaria menor quebranto y más entrada de liquidez. No hay que olvidar que la cesión de activos a Banco Malo se paga en títulos inmediatamente descontables en BCE, lo que les asemeja enormemente al efectivo. Cuestión esencial porque no solo de balance vive la Banca, y a la vuelta de la esquina se enfrentan a mil millonarios vencimientos tanto de lo retirado en la ventanilla del BCE como en lo recolectado (antaño) en mercados mayoristas (emisiones varias, incluidos ingentes volúmenes de cédulas hipotecarias). De paso pueden sacar pecho los nuevos gestores presumiendo de que no estaban tan mal como se suponía.

Banca Sana y sound (“cuerda”, para entendernos): En la medida en que la masiva cesión de activos a Banco Malo va a crear “precio de mercado”, las Entidades sanas deberían actualizar el valor en libros de su cartera inmobiliaria reflejando ese valor de “mercado”. En jerga, un mark to market. A mayor depresión del precio de cesión de la cartera de los Insanos, mayor deterioro contable de los activos de los Sanos, castigando tanto PyG como, en último término, balance.

Finalmente, parecería que solo los malvados se beneficiarían de un ajuste real de precios inmobiliarios a mercado. Digo malvados porque miren los epítetos que les dedicamos: fondos oportunistas, buitres, carroñeros, etc. Bueno, también las generaciones jóvenes en búsqueda de tomar en sus manos el gobierno de su existencia. Aunque sin trabajo ni financiación, la cosa está cruda. Lo nuestro es “dividendo demográfico” pero al revés. No hay más que observar la edad media de los muchos manifestantes que en estos días, y con muchas razones, abarrotan las calles y pueblos de España.

Así que, racionalmente, todos contentos de mantener la ficción del traje del Rey. ¿Seguro? Pues creo que va a ser que no, y mi apuesta reposa en las estrategias de francotirador que anticipo van a desarrollar jugadores muy importantes en esta partida. ¿Cuáles consideran Ustedes que serán los operadores que irrumpirán para dejar bien claro que el Rey está desnudo?  

@emilgarayar

Sobre el autor

Abogado de profesión, emprendedor de vocación, economista aficionado, con el prisma de una mirada heterodoxa y el verbo mordaz como herramienta. Emiliano Garayar está especializado en la gestión de la complejidad: hoy concentrado en aportar remedios imaginativos a la sequía financiera, viene siendo un actor legal destacado en los grandes movimientos del sector energético. Es socio director en Garayar Asociados, siendo reconocida su visión innovadora de la abogacía y de la gestión de despachos.

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