02 noviembre, 2007 | 13:28
La burbuja solar fotovoltaica
El alto nivel del precio fotovoltaico justifica la vinculación de dicha retribución por parte del Ministerio de Industria a un determinado objetivo de capacidad instalada. La intención del Gobierno es ir aumentando la potencia solar desde los 100 MW existentes a finales de 2006, hasta 1.200 MW en 2009, pero con reducciones en el precio garantizado. El atractivo de precios garantizados a largo plazo, los riesgo operativos relativamente acotados de los proyectos fotovoltaicos, y la existencia de un objetivo límite de potencia instalada, han provocado una autentica burbuja fotovoltaica que han disparado las peticiones de licencias y los precios de las placas y de los terrenos cercanos a puntos de conexión. Además, al contrario que sucede con la energía eólica --en la que el promotor debe afrontar el coste de locación del emplazamiento y de la medición, durante al menos dos años, de la intensidad del viento--, la radiación solar cae sobre todo el territorio y hay datos fiables de su intensidad.
La abundancia de solicitudes de huertas solares es el mejor indicador de la generosidad de la retribución. En consecuencia, la Administración apunta a una reducción significativa del precio de la energía fotovoltaica, cuya industria deberá realizar un esfuerzo considerable de ahorros y aumento de eficiencia para acercar el coste de producción a niveles cercanos al resto de las energías renovables. No tiene sentido pagar más de cinco veces el kWh solar frente a otras energías igualmente renovables, y durante 25 años, si no es para que la mayor demanda de placas solares abarate espectacularmente los costes de fabricación.
En todo caso se echa en falta una política decidida y valiente de ahorro energético por parte de las Administraciones Públicas, y que sea aceptada por las empresas y los ciudadanos. La timidez a la hora de gravar los vehículos más contaminantes, los precios de la electricidad ajenos a la subida de los combustibles, y, en estas fechas, el adelanto y los excesos de la iluminación navideña, no son actuaciones coherentes en una sociedad que se tiene por concienciada ante el deterioro del medio ambiente.
Arturo Rojas
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