Tras la utilización de la expresión strong vigilante en su comunicado del mes anterior, pocas dudas cabían sobre la última subida de 25 pb del tipo de intervención del BCE hasta situarlo en el 4,0%, decisión acertada en mi opinión. Esto supone haber corregido en un 75% el recorte practicado entre mayo de 2001 y junio de 2003 e introducir el tipo de intervención en un rango que se puede considerar más neutral.
Los efectos de las subidas de tipos de interés podrían estar dejándose sentir ya sobre el ciclo, al menos sobre los indicadores más adelantados. Uno de ellos es el crecimiento del crédito, que fue, posiblemente, la primera y más válida señal de recuperación en la eurozona en la parte central de 2005. La subida acumulada de tipos de interés (el euribor a 3 meses ha pasado del 2,10% al 4,10%) ha provocado ya un menor crecimiento en la apelación al endeudamiento en todas sus modalidades, plazos y destinatarios. Aunque a ritmos todavía elevados, el crédito al sector privado avanza ahora al 10,3%, frente al máximo del 11,4% del pasado mes de septiembre. En cuanto al relativo a las familias, la financiación hipotecaria avanza en abril al 8,6% ia, mientras que para consumo lo hace al 6,9%, frente a las tasas del 12,0% y del 8,5% vigentes en verano del pasado año.
Sin embargo, menos sensibilidad parecen mostrar los índices de sentimiento empresarial, que no sólo habrían de asimilar la subida de tipos sino también la apreciación experimentada por el euro y el encarecimiento de las materias primas. De hecho, el índice de sentimiento económico que elabora la Comisión Europea para el conjunto del Área Euro volvió a repuntar en mayo hasta 111,9 (desde 111,0), lo que supone un máximo desde enero del 2001.
Por su parte, el dinamismo del mercado laboral, la subida de salarios y cierta estabilización en el precio de los carburantes, junto con la intensa subida de las bolsas, podrían suponer un factor de estímulo para el crecimiento del consumo en próximos trimestres, que facilitaría el relevo de la previsible moderación del crecimiento de la inversión empresarial y mantener tasas de expansión en la eurozona todavía elevadas durante algún tiempo.
En definitiva, aunque el ciclo económico de la eurozona continúa en su fase expansiva, no hay que sea esperar que vayamos a asistir a una reaceleración de las tasas de crecimiento, sino más bien a una ligera minoración de sus tasas interanuales hacia niveles en torno al 2,5%. Esta proyección, combinada con una inflación relativamente estable en el 2,0%, debe traducirse en un margen limitado para nuevas subidas de tipos del BCE una vez que se ha alcanzado el 4,0%. No obstante, éste ha señalado ya entre líneas una nueva subida de 25 puntos básicos en los próximos meses y los mercados descuentan una adicional de la misma cuantía. Ese 4,50% del tipo de intervención, donde por otra parte se sitúa ya el tipo del euribor a un año, muy probablemente defina la cota máxima para el tipo de intervención del BCE del ciclo económico actual.
Daniel Manzano
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