Parece que estamos en un proceso de calma en los mercados bursátiles, a la espera de conocer con exactitud el impacto sobre el crecimiento económico de la crisis financiera de este verano y de la potencial reacción de los bancos centrales. Mientras tanto, dos elementos de análisis, uno “bueno” y otro “malo” para las perspectivas bursátiles. El primero, que los especuladores ya han desecho todo el carry trade, es decir, esas estrategias que se articulan financiándose en yenes a tipos de interés bajos para comprar activos con mayor rentabilidad, especialmente acciones. Este tipo de estrategias había empujado al alza las cotizaciones bursátiles de forma “especulativa”, no sólo en junio/julio, sino también en meses anteriores (en el último informe trimestral del BIS aparece un artículo muy interesante al respecto: http://www.bis.org/). A tenor de los datos del siguiente gráfico, podemos decir que este componente de inestabilidad en los mercados (el apalancamiento en JPY para la compra de activos con una rentabilidad superior) se ha purgado por completo, a diferencia de lo que ocurrió en el episodio correctivo de las bolsas de febrero. En aquel momento, al final de la corrección, el mercado conservaba todavía un importante posicionamiento corto en JPY, tanto en términos absolutos (70.000 contratos) como relativos frente al interés abierto total en el cruce JPY/USD (un 21%).
Evolución del carry trade
Como compensación a esta noticia positiva, señalar otra que todavía no se ha resuelto, como es la falta de confianza en el mercado interbancario. Efectivamente, una de las principales consecuencias de la “crisis del subprime” en EEUU está siendo el incremento de la prima por riesgo en el mercado interbancario, pero ya no sólo entre entidades de menor tamaño, sino entre la práctica totalidad de ellas. De esta forma, estamos asistiendo, especialmente desde el pasado 9 de agosto (cuando BNP anunció que suspendía temporalmente el cálculo del valor liquidativo de 3 de sus fondos), a un repunte de los tipos de interés interbancarios que afecta incluso al Euribor. Así, este tipo de interés ha dejado de ser el resultado de las expectativas del mercado para la evolución del repo o, la menos, lo sigue siendo pero más un diferencial de 50 pb por riesgo de crédito (en el caso del plazo a 12 m). Este cálculo se puede realizar a partir del Call Money Swap (CMS), un instrumento derivado que, al liquidarse por diferencias (entre el tipo negociado y el EONIA capitalizado hasta el vencimiento) apenas tiene riesgo de crédito. Por lo tanto, podríamos decir que, en circunstancias normales, el Euribor 12m estaría en el 4,30% (4,23% del CMS 12m más los 7 pb de media histórica), una cota que implicaría que las probabilidades que asigna el mercado a una alza del BCE son prácticamente nulas, no sólo a 12 meses (podría existir un efecto compensador de expectativa de subida y posterior bajada), sino también a 1 m (el CMS cotiza al 4,10% frente al 4,45% del Euribor 1m) y a 3m (CMS al 4,12%, Euribor al 4,74%). La recomendación en términos de gestión de carteras parece “clara”: aprovechar el repunte del depo-repo para invertir en pagarés, ya que éstos han trasladado en su totalidad el incremento del riesgo de crédito interbancario (más algún pb adicional en el caso de algún nombre).
Evolución del Euribor 12m y del call money swap
Mi recomendación sigue siendo la misma: sólo los más especuladores pueden entrar ahora en el mercado bursátil con un horizonte de inversión a corto plazo. Sólo lo más pacientes pueden entrar a 12 meses vistas. Para estos, siguen teniendo valor algunas acciones tecnológicas (seguimos apostando por Indra y SAP), todavía Telefónica (a pesar del buen comportamiento reciente), Bolsas y Mercados Españoles (aunque se ha alejado la expectativa de una OPA, tarde o temprano volverá, y a los resultados de una ya por sí muy rentable BME le va a venir muy bien la fuerte volatilidad de los mercados) y, por último, BBVA y SCH que, a pesar de estar en el ojo del huracán, creo que saldrán bien paradas, y están a un precio excesivamente bajo. Por cierto, para los que invierten a corto plazo: no debería impactar en exceso la decisión del BCE, haga lo que haga (posiblemente mantener el repo en el 4,0%) y reconocer que se va a dar un tiempo para analizar el impacto de la crisis financiera sobre la economía.
David Cano
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