Categorías

enero 2017

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« septiembre 2016 | Inicio | noviembre 2016 »

Normalización monetaria

Siempre he defendido el recurso a la política monetaria, tanto la convencional como la no convencional, para tratar de resolver la crisis económica y, sobre todo, mitigar los efectos negativos derivados de la menor solvencia de las entidades crediticias. Eran necesarias medidas extraordinarias en situaciones extraordinarias. Pero este ya no es el caso de EEUU, una economía que ya en 2011 recuperó la caída del PIB sufrida en la Gran Recesión y que crece al 2,0%, con una inflación del 1,5%, en pleno empleo (tasa de paro del 4,9%), con una avance de los salarios del 2,5%, una renta variable cotizando en PER 18x, un precio de la vivienda acercándose a máximos históricos y cuyo banco central atesora en su balance deuda pública por un importe equivalente al 25% del PIB.

Grf_1_25082016

Sé que el diagnóstico positivo sobre la posición cíclica de EEUU es debatible (muchos colegas afirman que no es favorable) pero donde creo que debe haber consenso es en considerar que existe una desproporción entre las condiciones económicas y las monetarias (excesivamente laxas). Porque el tipo de intervención del 0,0% se impuso a finales de 2008 (es decir, apenas unas semanas después de la quiebra de Lehman).

Grf-22-25082016

 

Y, sí, es verdad que la fortaleza del USD equivale a un endurecimiento de las mismas, pero que ni mucho menos compensa unos tipos de interés que en términos reales están en negativo. Se debe recordar que tipos nominales en zona de mínimos (0,5% el tipo de intervención y 1,5% el T-Note a 10 años) coexisten con una inflación en niveles de entre el 1,0% (la general) y el 2,0% (la subyacente).

Hace un año, el temor a una intensa desaceleración económica en China activó el debate sobre la idoneidad del inicio de las subidas de tipos de interés por parte de la Fed. Finalmente, en diciembre, el banco central de EEUU los elevó, aunque con un retardo temporal de varios meses respecto a lo que consideramos era el plan inicial del FOMC. Tras esa primera subida, y ya a lo largo de 2016, también el contexto internacional (dudas sobre la salud de la banca europea y, especialmente, el Brexit) ha condicionado las decisiones de la Reserva Federal, provocando la inacción a pesar de las nuevas muestras de dinamismo interno.

Pero con un contexto externo “más tranquilo” y nuevas señales de dinamismo de la demanda interna, es tiempo de que la Fed retome el camino de la normalización monetaria. Como nos han recordado recientemente varios miembros del FOMC, se han cumplido los objetivos y es oportuno ir elevando los tipos. Como es sabido, la política monetaria tarda en impactar sobre la economía y es recomendable ir subiendo los tipos poco a poco. No defiendo una política monetaria restrictiva (ni mucho menos), sino ir poniendo fin a una excesivamente laxa que puede generar no sólo riesgos para la estabilidad de los precios al consumo (IPC) sino de ciertos activos, especialmente inmobiliarios y acciones.

David Cano Martínez, Asesor principal de Españoleto Gestión Global.  @david_cano_m

18 octubre, 2016 | 12:22

La inversión factorial (comúnmente denominada factor investing) se basa en seleccionar de forma sistemática empresas a partir de criterios diferentes a la capitalización bursátil (tal y como realizan los principales índices bursatiles como el Eurostoxx 50, S&P 500, Ibex 35 etc).

Entre los diferentes factores, los más habituales son value (basado en ratios de valoración), size (basado en el tamaño de las compañías), momentum (aplicado a la evolución de los precios de las acciones o de los beneficios), quality (rentabilidad – ROE) y low volatility (acciones de baja volatilidad).

Los estudios históricos demuestran que estos factores obtienen en el medio-largo plazo una mayor rentabilidad con un menor riesgo.

Blog1

Blog2

Analizamos la incorporación del factor low volatility en una cartera de renta variable internacional. Para ello, se realiza una simulación histórica de dos carteras:

  • Una cartera invertida al 100% en el Índice MSCI World.
  • Una cartera invertida al 90% en el  Índice MSCI World  y al 10% en el MSCI World Low Volatility.

La simulación se realiza desde cuando hay datos disponibles del Índice MSCI World Low Volatility (2002).

Desde un punto de vista cualitativo, la incorporación en cartera  del factor Low Volatility no modifica sustancialmente el Asset Allocation. Es importante puntualizar que esta distribución (tanto por regiones como por sectores) no es fija en ninguno de los dos índices puesto que tanto la capitalización como la composición regional y sectorial varian a lo largo del tiempo.

Por regiones, el MSCI World Low Volatility tiene más exposición a Estados Unidos (62,5% frente a 56,9% del MSCI World) y a Japón (14,0% frente a 8,6% del MSCI World). Por el contrario, tiene una inversión menor en Reino Unido (4,2% frente a 7,8% del MSCI World) y apenas tiene peso en países como Francia, Alemania o Australia.

Por sectores existen diferencias más importantes. Así, el factor Low Volatility tiene una ponderación significativamente menor en financieros (9,3% frente a 19,0% del MSCI World) y energético (1,5% frente a 7,0% del MSCI World). Entre los sectores en los que invierte en mayor medida destacan servicios básicos (8,7% frente a 3,7% del MSCI World) y telecomunicaciones (8,5% frente a 3,7% del MSCI World).

Blog3

 

Desde un punto de vista cuantitativo, el análisis demuestra que, en una cartera de renta variable internacional, sustituir una parte de la inversión por el factor de Low Volatility mejora la rentabilidad y soporta menos volatilidad.

Desde 2002, la cartera con inversión en el factor low volatility ha generado una TAE del 4,3% mientras que el índice de renta variable global ha obtenido una TAE del 3,8%. En términos de volatilidad, la cartera con inversión en el factor low volatility también obtiene mejores resultados que el índice de renta variable global: 13,3% vs 13,9%.

Este mejor comportamiento de la cartera con inversión en el factor low volatility se explica fundamentalmente por las menores pérdidas sufridas en los procesos de corrección. Así, la cartera 90%/10% capta el 96,4% de las caídas y a pesar de captar un 97,0% de las subidas, la capitalización del patrimonio “no perdido” permite obtener rentabilidades superiores en el medio-largo plazo.

Todo esto sin cambiar el perfil de la inversión, manteniendo una correlación y Beta cercanos a 1 respecto al resto de la cartera y, como se ha dicho anteriormente, sin modificar sustancialmente el Asset Allocation (si bien infraponderando dos de los sectores menos rentables y más volátiles de los últimos años: financieros y energía).

Blog4

Blog5

Ignacio Astorqui Nebreda,  @IgnacioAstorqui

Analista del departamento de análisis económico y mercados de Afi

 

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]