31 enero, 2012 | 16:18
Fase 2.0 en el proceso de ajuste del mercado laboral español
Ante el inicio de la segunda fase de recaída en el mercado de trabajo español. Los resultados de la EPA del 4T11 son representativos de la naturaleza que ha adquirido su deterioro en la recta final del ejercicio, no solo por la magnitud de la pérdida de ocupados, que ha superado con creces la anticipada por la afiliación y la contemplada en nuestras previsiones, sino por la preocupación que suscitan los segmentos que han empezando a liderar el ajuste.
En total, 348.000 ocupados menos en el trimestre (-3,2% interanual), que eleva a 600.000 personas la caída en 2011 y sitúa el agregado de ocupación en 17,8 millones (2,7 menos que en los máximos de 2007). La corrección se ha distribuido como sigue: el 73% ha venido explicada por el colectivo de nacionales (un porcentaje superior al observado en media durante el ejercicio), el 80% ha procedido de población con menos de 35 años, casi un 25% ha sido reducción de asalariados públicos y el 87% procede del sector servicios, que junto con la industria, aunque en menor medida, justifica la desviación de casi 100.000 personas entre la ocupación real y la barajada en nuestra previsión.
En este sentido, dos consideraciones adicionales:
- la caída del número de asalariados públicos en el trimestre (casi 85.000) es la mayor desde 2008 y, en nuestra opinión, constituye el punto de partida de lo que puede producirse en 2012, cuando los ajustes fiscales adquieran dimensión a nivel autonómico;
- el hecho de que las señales de “giro” se observen de forma generalizada en los principales sectores con capacidad para alterar la dinámica agregada del mercado de trabajo, pone de manifiesto que ni el relativo buen comportamiento de la demanda externa (tanto en términos de comercio de bienes como de turismo) en los últimos meses de 2011 ha sido suficiente para compensar la debilidad del gasto interno.
A destacar: (i) la pérdida de empleo en la hostelería, el comercio y el transporte, ramas que nos sirven para tomarle el pulso al consumo de los hogares y que dan soporte a la lectura (negativa) adelantada por los indicadores de gasto y sentimiento; (ii) la acentuación del deterioro en actividades vinculadas a la sanidad y (iii) la extensión del castigo a la industria manufacturera, tras haber ejercido de revulsivo en los primeros meses del año. Muestra del carácter “sistémico” del ajuste, la evolución de la ocupación en la Comunidad de Madrid y Cataluña.
La otra cara de la moneda: el aumento de la cifra de parados (+295.000 hasta 5,27 millones), en esta ocasión inferior a la cesión de ocupados debido a la fuerte corrección de la población activa (la mayor en un trimestre, con la excepción del 3T09, desde que empezó la crisis).
Una cesión de 53.000 personas (-0,1% interanual) que, aun cuando ha contribuido a contener el repunte de la tasa de paro (cierra 2011 en 22,85%), esconde dos aspectos reveladores de hasta qué punto la persistencia en el desempleo y las dificultades para encontrar un puesto de trabajo (los parados de larga duración ya suponen el 44% del total) están restringiendo los esfuerzos de búsqueda: el 85% de la caída de activos es por población nacional, superando ampliamente este porcentaje el colectivo de jóvenes (-200.000 activos en el trimestre en el segmento entre 19 y 35 años).
Para ilustrar las repercusiones que se pueden derivar de esta nueva fase de recesión laboral, dos cifras: el 9% de los hogares españoles tienen todos sus miembros activos en paro (1,6 millones), y casi 600.000 hogares no tienen ninguna fuente de ingresos. Dos cifras que además de su derivada social son sintomáticas de las presiones a la baja que existen sobre la renta disponible de los hogares y sus decisiones de consumo.
Sara Baliña Vieites
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