29 noviembre, 2011 | 10:21
El trilema imposible de la gestión de activos financieros
En economía internacional existe un trilema denominado “Trinidad imposible”. Basado en el modelo Mundell-Fleming (desarrollado en la década de 1960 por Robert Mundell y Marcus Fleming), advierte que es incompatible que un país pueda compatibilizar una política monetaria independiente con un libre movimiento de capitales y un tipo de cambio fijo. Así, por ejemplo, un país con una cuenta de capital abierta puede sufrir una intensa presión depreciadora de la moneda que debe llevar a su banco central a intervenir para garantizar la estabilidad del tipo de cambio, en un acción que no es compatible con su independencia y puede no serlo con otros objetivos como el de inflación. Como dice Krugman: “No se puede tener todo. Así, un país debe elegir dos de las tres opciones. Puede fijar su tipo de cambio sin debilitar a su banco central, pero sólo mediante el mantenimiento de controles sobre los flujos de capital; o puede permitir la libre movilidad de capitales manteniendo la autonomía monetaria, pero sólo a expensas de dejar que el tipo de cambio fluctúe; por último, puede optar por permitir el libre movimiento de capitales y estabilizar la moneda, pero sólo optando por el abandono de cualquier posibilidad de ajustar las tasas de interés para combatir la inflación o la recesión. Pues bien, en mi labor de asesor financiero, me encuentro en una situación similar. Mis clientes quieren que les construyamos carteras que tengan una reducida exposición a España y al Área Euro, pero que sean poco volátiles y, además, que presenten elevada rentabilidad (es necesario compensar los pobres rendimientos de los activos financieros de los últimos años).
Ante la el trilema imposible en la gestión de inversiones
Fuente: Elaboración propia.
La mejor vía para reducir el home bias de las carteras es introducir exposición a mercados financieros de otros países (entre ellos, los emergentes), pero esta estrategia introduce una volatilidad vía tipo de cambio que lleva a incumplir la segunda de las exigencias (el principio VaR inferior al 3%/5% se impone).
Evolución de la volatilidad anualizada de los índices Afi de fondos de inversión
Y, además, con los tipos de interés de la deuda pública core a 10 años (EEUU, Alemania, R. Unido y Japón) en tasas inferiores a la inflación prevista para la próxima década, sólo sé que no voy a poder cumplir con el objetivo de rentabilidad. Ante la imposibilidad de satisfacer los tres requisitos, opto por un claro “back to basics” y me quedo con la compra de deuda pública española, tanto en el tramo corto (compra directa de Letras) como en el largo… ¡vuelven los Fondtesoros!
Fondtesoros (ordenados por rentabilidad en 2011)
David Cano Martínez
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