Ayer martes 4 de octubre volví a tener la oportunidad de participar en el Jornada anual de Asset (la Asociación Española de Financieros y Tesoreros de Empresa), en su vigésimo segunda edición. Si el año pasado el título era “Sin financiación no hay futuro”, en esta ocasión ha sido “Internacionalizarse y exportar como motores del crecimiento” lo que es bien representativo del diagnóstico de la posición cíclica y de lo que preocupa a los responsables financieros de las compañías españolas. Y es que las perspectivas para la demanda interna en los países desarrollados (no sólo España) no es nada positiva, ante la percepción generalizada de que debe proseguir el proceso de desapalancamiento de las entidades financieras, de los Estados y de las familias.
Tras mi exposición, se plantearon de nuevo a los asistentes unas preguntas cuyas respuestas aportan elementos de análisis interesantes, y con dos resultados bien distintos. Así, a la pregunta sobre la previsión de resultados de la compañía, se observa un deterioro respecto al año anterior, y no tanto por el porcentaje que responde que espera un beneficio menor (21% frente al 19% de 2010 o el 56% de 2009) sino porque del 60% que esperaban una mejoría hace un año se ha pasado a un 43%. Es decir, del pesimismo de 2009, en 2010 pasamos a un optimismo que ahora en 2011 se ha debilitado. Pero que el 36% de las empresas espere repetir resultado, que lo mayoritario sea anticipar alzas (43%) y que lo menos frecuente sea esperar una caída (21%) no es tan mal balance, al menos, si se tiene en cuenta el sentimiento de pesimismo instalado entre los diversos agentes sobre el futuro económico más inmediato.
Perspectivas para los beneficios empresariales

Fuente: Respuestas del cuestionario a empresas en la 22ª Jornada Anual de ASSET. 4 de octubre de 2011.
De hecho, el deterioro más notable se produce en las respuestas sobre la crisis financiera y la crisis económica en España. Como es obvio, nadie responde que haya acabado la crisis financiera (en 2010 respondía afirmativamente un 3%), mientras que sólo un 5% (frente al 1% del pasado año) dan por finalizada la crisis económica. Más allá de estos porcentajes marginales, el grueso de los mismos se desplaza hacia las respuestas que datan el final de la “crisis gemela” sólo a partir de 2013. Es significativo que el 56% de las empresas presentes sitúen el final de la crisis económica más tarde de 2013, y sólo un 15% apueste por 2012.
Con este panorama tan negativo para la demanda interna, las empresas son conscientes de que deben seguir manteniendo estrategias de adaptación al nuevo entorno, iniciadas ya hace años. Son representativas y deben ser valoradas positivamente las respuestas respecto a la financiación, y que avalan las conclusiones de la 20ª Jornada Asset: sólo el 13% de las compañías han aumentado su deuda bancaria (frente al 25% de hace un año), mientras que el 50% vuelve a reconocer que la ha reducido, con un 15% (frente al 13% de 2010) haciéndolo de forma significativa. La financiación bancaria, por lo tanto, está perdiendo peso en el pasivo de las compañías, a favor de otras fórmulas de financiación. Se confirma esta tesis en las respuestas a la pregunta: “Su empresa se está financiado principalmente con…”, dado que el porcentaje que responden “Deuda bancaria” pasa del 90% al 60%, aumentando bonos o pagarés de empresa (del 5% al 16%), Bolsa o MAB (del 1% al 12%), crédito oficial (del 2% al 7%) o capital riesgo (del 1% al 5%).
Confirmadas, como decíamos, las conclusiones de la Jornada del pasado año, es turno de pasar a analizar la tesis manejada en esta edición: “la capacidad de aumento del beneficio empresarial vía demanda interna es muy limitado, siendo la demanda externa la vía de crecimiento. El dinamismo de las economías emergentes y su propio cambio de patrón en el PIB (más demanda interna asociada al consumo de las familias) es la clave para el incremento de los resultados”.
Es en este bloque de preguntas donde se acumulan señales positivas y avalan la el componente más optimista de cara al futuro. Así, de una muestra de empresas que engloba todo tipo de tamaños (un 23% factura menos de 5 millones de EUR, pero un 20% más de 1.000 millones de EUR) un 74% reconoce que en este año han aumentado sus exportaciones, mientras que en un 65% han ganado cuota respecto a las ventas domésticas. Apenas un 9% de las compañías reconocen una caída de las ventas al exterior. En definitiva, se está produciendo un claro proceso de diversificación geográfica en las ventas de las empresas, lo que puede explicar la respuesta comentada respecto a las perspectivas de crecimiento de los beneficios.
Pero no menos interesante es el destino de las exportaciones. Así, el porcentaje que representa el área euro es de un 39%, sorprendido la elevada ponderación de Latinoamérica (31%) o el Norte de África (13%) en detrimento de destinos más “esperables” como Europa del Este (6%). La debilidad, pero al mismo tiempo la oportunidad para nuestras exportaciones, es el escaso peso de Asia ex Japón, ya que suponen apenas un 7% de las respuestas
Las conclusiones de la encuesta fueron confirmadas por los participantes en la mesa redonda que moderé. Con representantes de sectores protagonistas en nuestras ventas al exterior (Alimentación, con Borges, Química, con Ricardo Molina, o Textil, con Celia Vela) se puso de manifiesto que es posible aprovecharse del dinamismo del sector exterior, pero que no es posible recomendar “reglas fijas”. Cada empresa, cada sector y cada país contienen elementos diferenciales que obligar a realizar un análisis “caso a caso”.
En definitiva, y como gran conclusión, el sombrío panorama para la demanda interna contrasta con el margen de crecimiento vía exportaciones. Pero, lo que es más importante, el tejido empresarial español está capacitado para poder aprovecharlo, y no sólo en los componentes menos intensivos en tecnología (alimentación y textil) sino también en intensidad media y medio y alta (automoción y componentes de automoción, equipos de transporte, química, fármacos, energías renovables, etc.).
David Cano Martínez
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