29 abril, 2010 | 12:34
S&P rebaja el rating a España: una noticia esperada
S&P rebaja el rating a España a AA (desde AA+) con perspectiva negativa (Moody´s y Fitch mantienen el rating en AAA con perspectiva estable).
Los puntos de argumentación utilizados por S&P para justificar el recorte de rating se encuadran en el marco de los elementos de riesgo que definen un escenario de recuperación lenta y gradual de las bases de crecimiento económico, sobre los que sin embargo, cabe hacer algunas matizaciones, a tenor de los indicadores más recientes:
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Elevado endeudamiento del sector privado. Es cierto, que al inicio de la crisis la economía española partía de unos niveles de endeudamiento público comparativamente favorables, pero de un endeudamiento muy elevado del sector privado (con datos a septiembre de 2009, el pasivo materializado en préstamos y valores distintos de acciones, por parte de hogares y empresas no financieras, suponía un 230% del PIB). Las tasas de corrección de la inversión y el consumo privado observadas desde 2009 se ha traducido en un repunte muy significativo del ahorro de hogares y empresas, del que una parte se ha destinado a la amortización de deuda. Por tanto, el proceso de desapalancamiento está en curso, y es probable que persista a lo largo de 2010 y 2011.
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Capacidad reducida de exportación, debido a la pérdida de competitividad heredada de la última década de expansión. Sin menospreciar el diferencial positivo y persistente de inflación y costes laborales con el Área euro (principal socio comercial de España), hay que señalar que España ha logrado mantener su cuota mundial de exportaciones de bienes y servicios, pese a la mayor competencia internacional, y que en la crisis actual, el comportamiento de sus exportaciones de bienes no ha sido relativamente peor al de otras economías que no presentan un problema de competitividad.
En las alusiones a la falta de flexibilidad del mercado de trabajo, que mantendrán elevada la tasa de paro, y a la posición del sistema financiero, en relación a la presión existente sobre la calidad de los activos financieros, pensamos que pueden resultar claves de cara a que S&P decida acometer nuevos recortes de calificación crediticia y/u otras agencias opten por movimientos a la baja.
Los avances en los dos ámbitos son cruciales para no retrasar más de lo previsto la salida de la crisis: la reforma del mercado laboral todavía está en ciernes (existe una propuesta de consenso pero ninguna resolución en firme) y el proceso de reestructuración del sistema financiero debería agilizarse de cara a evitar que la restricción crediticia se extienda más en el tiempo.
Mª Sara Baliña Vieites
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