Como es sabido, el precio de los activos financieros es el resultado de las expectativas de los agentes. En el caso de la renta variable, las cotizaciones de las acciones responden a las previsiones sobre la futura evolución de los beneficios empresariales, a lo que hay que añadir determinadas primas por riesgo (equity risk premiums). Sin embargo durante la crisis financiera, otros parámetros han condicionado el precio de las acciones. Por un lado, la necesidad de un buen número de inversores de hacer liquidez, en un contexto en el que los compradores exigían descuentos muy superiores a los que serían compatibles, incluso, con un escenario económico muy adverso. En consecuencia, en marzo de 2009, los mínimos bursátiles implicaron ratios de infravaloración extrema (PER 7x), muy por debajo de lo justificable desde una perspectiva fundamental. Las señales de recuperación económica que, sin ser excesivamente positivas, sí ponían de manifiesto que el riesgo de gran depresión había quedado atrás, sirvieron para dibujar un suelo en las cotizaciones. Pero en la segunda mitad del pasado año se ha contado con un elemento diferencia e inédito: la política monetaria no convencional implantada por los principales bancos centrales del mundo. Ésta se ha caracterizado por la ingente inyección de liquidez al mercado interbancario en forma de base monetaria que, sin embargo, no ha tenido como destino la economía real: la oferta monetaria apenas ha crecido (crédito a empresas y/o a familias).
Evolución del Eurostoxx 50 y del S&P 500
El destino de toda esta liquidez ha sido claro: los mercados financieros, entre ellos los bursátiles. Esta enorme entrada de flujos, junto con la percepción antes señalada de que se había evitado una recesión duradera, así como la finalización de los problemas de liquidez, sirvieron para que los inversores constataran el atractivo de valoración de la renta variable y percibieran lo arriesgado de mantener posiciones cortas. Todos estos factores son los que explican el fuerte repunte de los índices bursátiles, que prácticamente se han doblado desde los mínimos de marzo de 2009. Pero, lo que es más importante es que, aunque todavía se sitúan un 30% por debajo de los máximos de finales de 2007, sí se encuentran diferencias muy significativas en el PER, ya que los beneficios son ahora un 50% más bajos que entonces. Así pues, la fuerte subida de las cotizaciones desde marzo de 2009, sin que de momento hayan crecido los beneficios empresariales (sino todo lo contrario) provoca un importante aumento de los ratios de valoración bursátil, situándose el PER prácticamente ya en su media histórica (19,7x) y, desde luego, por encima de los niveles de 2004/2007 (14,5x). Mientras que los beneficios en el arranque de 2010 son un 37% inferiores a los de hace un año, el Eurostoxx se sitúa un 23% por encima, lo que provoca que el PER haya pasado de 9,1x a 17,8x. Es decir, el mercado bursátil ya tiene descontada la recuperación económica y, con ella, de los beneficios empresariales.
Evolución del PER del Eurostoxx 50
A partir de la situación actual y del análisis histórico, ¿qué se puede esperar para el Eurostoxx en 2010?. El primer supuesto que tenemos que hacer es que el PER regrese a la zona de los 15x, es decir, en línea con la media de los últimos años (los más optimistas podrán justificar múltiplos más altos, pero parece difícilmente defendibles si tenemos en cuenta las dudas económicas aún existentes así como el cada vez más cercano inicio de la retirada de la política monetaria no convencional). Si aceptamos que los beneficios van a crecer en este 2010 entre un 25% y un 35% (después de 2 años de caídas: -30% y -25%), los índices bursátiles podrían subir, aceptando un regreso del PER a niveles más sostenibles, de un 10%. Como escenarios alternativos, si los beneficios sólo suben, por ejemplo, un 10% (es decir, aún cumpliéndose el escenario de recuperación económica, pero más modesta), el Eurostoxx podría caer un 15% si el PER regresa a niveles más normales en estos contextos económicos como son, por ejemplo, 13,8x.
Escenarios de revalorización del Eurostoxx en función del crecimiento del BPA y del nivel del PER
En conclusión, la subida de los mercados bursátiles desde marzo de 2009 ha podido estar favorecida por la política monetaria no convencional, y la fuerte elevación de las cotizaciones implica que éstas descuenten ya una clara recuperación económica. Si bien el escenario más probable es que ésta se produzca, dado que el precio de las acciones ya lo estarían reflejando, para que asistamos a una fuerte tendencia alcista (revalorizaciones superiores al 10%), sería necesario que la recuperación sorprendiese por su magnitud (para que la renta variable repita ganancias del 30%, es necesario que los beneficios avancen entre el 40% y el 50%). Por lo tanto, encontramos en la situación un riesgo asimétrico, toda vez que cualquier crecimiento de los beneficios por debajo del 20% podría suponer un lastre para las bolsas en 2010, una vulnerabilidad de la que conviene advertir. Si finalmente la recuperación económica decepciona, la caída en las cotizaciones puede ser de entre el 20% y el 30%.
Evolución del BPA Eurostoxx
Estimaciones de crecimiento del BPA EuroStoxx
David Cano Martínez
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