30 septiembre, 2009 | 09:30
Ya no hacen falta garantías
A medida que la crisis económica pero, sobre todo, la financiera, parece que van remitiendo, las autoridades están retirando alguna de las medidas tomadas en estos meses. Entre ellas, la garantía otorgada el 19 de septiembre de 2008 por parte del Tesoro estadounidense del valor liquidativo (NAV) de todos los fondos monetarios (“for every dollar invested in an insured fund, you will be able to take a dollar out”). Esta garantía tenía una duración de un año y, ante la ausencia de problemas en esta tipología de fondos, el Tesoro ha decidido no renovarla una vez vencida.
La quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre y, con ello, del valor de mercado de todos los instrumentos de renta fija emitidos por este banco provocó que Reserve Primary Fund (un fondo monetario estadounidense) situara su valor liquidativo por debajo de la par. Aunque la exposición a Lehman era de sólo el 1,2%, fue suficiente como para que el NAV cayera a 97 centavos, generando un pánico entre los inversores, no sólo los particulares, sino sobre todo los institucionales. En el caso concreto de Reserve, de 65.000 millones de USD bajo gestión, el 15 de septiembre recibió órdenes de venta por importe de 25.000 millones, y en apenas 4 sesiones más, otros 35.000 millones. Es decir, el 19 de septiembre había solicitado el reembolso 60.000 de los 65.000 millones de USD de patrimonio. El efecto contagio fue inmediato, incluso para el fondo goverment (es decir, que invertía sólo en emisiones del Tesoro estadounidense) de Reserve que, con unos activos totales de 10.000 millones recibió órdenes de venta de 6.000 millones. Este caso no fue generalizado, ya que el resto de fondos monetarios que invertían en exclusiva en deuda del Tesoro recibieron flujos, provenientes, en gran medida, de los prime. Éstos, en apenas un par de sesiones, recibieron órdenes de reembolso por 200.000 millones de USD (un 6% del total del patrimonio). En un mercado totalmente roto por la quiebra de Lehman, esta presión vendedora no hizo sino sesgar más a la baja los precios de los activos con riesgo, aumentar los correspondientes a los activos emitidos por el Tesoro, e intensificar las turbulencias. Es significativo, además, el dispar comportamiento entre los inversores institucionales y los minoristas, ya que, como hemos apuntado, fueron los primeros los que dieron las órdenes de venta (apenas se observaron entre los minoristas). Es decir, en este caso la sobre reacción, se produjo entre los profesionales, que luego fueron los que consideraron a los fondos monetarios como el mejor refugio contra las caídas bursátiles. Patrimonio bajo gestión en fondos monetarios en EEUU
El impacto que los reembolsos masivos en los fondos prime estaba teniendo sobre los mercados financieros llevó a las autoridades monetarias a reaccionar, tal y como hemos comentado, apenas cinco sesiones después de la quiebra de Lehman, con la intención de conseguir dos efectos. El primero, frenar en la medida de lo posible los reembolsos y el segundo, tratar de minimizar el impacto de éstos sobre los mercados financieros.
El 19 de septiembre, el presidente de EEUU anunció un programa de medidas entre las que destacaba la Para el establecimiento de la garantía se recurrió al Exchange Stabilization Fund (ESF), del que se destinaron 50.000 millones de USD. La garantía, que se establecía a 3 meses renovables, tenía un coste de 1 y 1,5 pb, lo que ha supuesto un ingreso para el Tesoro de 1.200 millones de USD.
El plan de las autoridades surtió efecto (el 98% de los fondos se acogieron a la garantía), de tal forma que el 25 de septiembre se frenaran los reembolsos. Es más, a partir de ahí comenzó un importante aumento de los activos bajo gestión en fondos monetarios que, una vez garantizados por el Tesoro, volvieron a caracterizarse como el principal “activo refugio” convirtiéndose en receptor de los capitales que optaban por salirse del mercado bursátil (a mediados de octubre ya habían recuperado todo el patrimonio perdido en la crisis). Solo una vez iniciado 2009, con la caída de las rentabilidades de los activos monetarios en EEUU y la recuperación de cierto apetito por el riesgo, estamos observando una caída del patrimonio bajo gestión en los fondos monetarios (desde casi 4 billones de máximo del 16 de enero, es decir, medio billón de USD más que en las sesiones previas a la quiebra de Lehman).
David Cano Martínez
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