Cuestión de confianza
La actual recesión económica internacional tuvo su origen en una crisis financiera en EEUU que se propagó rápidamente al resto de los sistemas crediticios mundiales, afectando, en forma de restricción crediticia, a la economía real. Por este motivo, es posible defender que el inicio de la recuperación debe pasar por la mejora de los principales bancos estadounidenses. En este sentido, la reciente autorización del Tesoro de ese país a 10 bancos para que devuelvan las ayudas recibidas a finales de 2008 es una importante señal de estabilización, ya que no sólo refleja una mejora respecto a la situación de hace apenas seis meses, sino también porque han superado la prueba de esfuerzo (stress test) a la que han sido sometidos. En ésta se ha tratado de medir cuál será el impacto que sobre la solvencia supondrá el futuro deterioro de la economía (en forma de mayor tasa de paro y morosidad de los clientes). Parece, por tanto, que los principales bancos de EEUU (aunque no todos) están recuperándose y podrán sortear futuros obstáculos en el frente económico. Muy buena noticia que se combina con la nueva mejora de los índices de confianza empresarial que poco a poco abandonan mínimos históricos. De nuevo aquí, el debate está abierto entre los optimistas y los pesimistas, porque los dos tienen argumentos. Los primeros alegan que vez queda menos para que los índices de sentimiento se sitúen en terreno compatible con la expansión (zona que ya han alcanzado los relativos a países como China y Reino Unido) y que como muestra adicional de reactivación industrial se puede tomar el reciente encarecimiento de las materias primas. Además, observan en el repunte de los tipos de interés a largo plazo un aval de los mercados financieros a las perspectivas de recuperación, que se combinaría con el fuerte rebote de las bolsas. Los pesimistas señalan que, a pesar de la recuperación de la confianza empresarial, todavía se sitúa en niveles de contracción con la expansión y que cuando los estímulos monetarios y fiscales dejen de actuar, observaremos una nueva caída (es la tesis de la W). En cuanto al precio de las materias primas, advierten del riesgo que comporta su encarecimiento por el impacto negativo sobre los resultados empresariales y vinculan el repunte de la rentabilidad de los bonos a largo plazo a expectativas inflacionistas, y no tanto de crecimiento económico (es decir, apuestan por la estanflación). El rebote en las bolsas lo caracterizan como el resultado del cierre de posiciones cortas especulativas y de la euforia típica de las bolsas en una tendencia bajista: es un mero rebote para luego continuar cayendo. Como ven, con los mismos indicadores, visiones contrarias. ¿Cuál es la mía? Una intermedia. Creo que los síntomas de recuperación son fiables, en parte porque la ralentización de la economía entre septiembre y marzo fue excesiva, además de porque los estímulos fiscales y monetarios están surtiendo efecto. No apuesto por la W, pero tampoco por la V, es decir, tampoco creo que podamos salir de la mayor crisis económica de las últimas décadas en apenas unas semanas. Apuesto a que hemos visto lo peor, pero que necesitaremos varios años para recuperar tasas de crecimiento en línea con el potencial y que, mientras tanto, tendremos episodios de recaída. Me temo que no encuentro una letra para describir mi previsión.
Índice Afi de confianza empresarial. Fuente: Afi David Cano Martínez
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341c760153ef0115701da64e970c
Listed below are links to weblogs that reference Cuestión de confianza :
Últimos comentarios