Señales positivas
Aún a riesgo de que me llamen “optimista precoz”, sí me gustaría apuntar aquí las señales positivas que se están acumulando desde el pasado 9 de marzo. En primer lugar, los principales bancos estadounidenses han conseguido beneficios en el primer trimestre del año, y aunque en gran medida están vinculados a cambios en la normativa contable, no cabe duda de que es una buena noticia, sobre todo porque está asociada al anuncio de devolución de las ayudas recibidas hace apenas unos meses. En segundo lugar, hemos contado con nuevas medidas de política monetaria, y no tanto convencionales (sólo al BCE le queda margen de actuación en el tipo de interés de referencia, situado ahora en el 1,25%), sino “novedosas”.
Evolución del tipo de intervención del BCE y del Euribor
Así, la Reserva Federal de EEUU, pero también el Banco de Inglaterra, han comenzado a comprar deuda emitida por sus respectivos Tesoros, con la intención de mantener en niveles reducidos los tipos de interés a largo plazo, aumentar el dinero en circulación y, en general, lanzar una nueva señal de que están dispuestos a hacer todo lo necesario para acabar lo antes posible con la crisis económica. También las autoridades económicas han querido emitir un mensaje de proactividad coordinada en el G20, pero no sólo para sus respectivas economías, sino también para las emergentes. En este sentido, los programas de ayudas financieras implantados por el FMI, y que ya han sido solicitados por Rumania, Polonia, México, etc., son otra señal positiva por cuanto apuntan a que se van a poner todos los medios que se requieran para atajar la crisis financiera y económica. Y este sería el otro frente en el que contamos con signos positivos. Por un lado, porque se ha reabierto el mercado de renta fija, que en el caso de Europa suma 600.000 millones de USD en los tres primeros meses del año.
Deuda emitida por compañías europeas
Es una evidencia de que las compañías estarían sustituyendo el canal de financiación más tradicional (el bancario, bastante “cerrado”) por otro más directo, el de bonos. Es verdad que éste está reservado a grandes empresas (el mínimo de emisión suele ser de 100 millones de EUR), pero es positivo que, al menos, se abra algunos frentes para captar fondos. Por su parte, los indicadores de la crisis financiera en el mercado interbancario (diferencial Euribor-OIS) persisten en su relajación y ya se sitúan en los niveles de agosto de 2008 (es decir, antes de la quiebra de Lehman Brothers), mientras que la recuperación de los mercados bursátiles desde los mínimos del 9 de marzo (25%) es otra evidencia más de que se empieza a ver la luz al final del túnel. Desde los indicadores económicos, los más contemporáneos apuntan a la dureza de la crisis (la contracción del PIB podría ser superior en el 1T09 que en el 4T08) pero son los más adelantados (índices de sentimiento empresarial, sobre todo) los que anticipan cierta estabilización en el deterioro. Si se confirma el punto de inflexión en los PMI, ISM, IFO, etc. podríamos esperar una recuperación económica en 2010. Efectivamente, no antes. Este ejercicio 2009 “está perdido” desde la perspectiva del crecimiento del PIB, y nos conformaríamos con no tener que recortar más las previsiones. Pensemos en 2010 y en que hoy, es más probable el final de la crisis.
Evolución de las previsiones Afi de crecimiento del PIB para EEUU
David Cano Martínez
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