Última oportunidad para los conservadores.
Los últimos indicadores económicos son contundentes a la hora de anticipar la evolución futura del ciclo: la recesión en todos los países desarrollados es inevitable y los esfuerzos se deben centrar en conseguir que sea lo menos intensa y duradera posible. Este diagnóstico de la posición cíclica tiene dos implicaciones en términos de gestión de carteras. (I) La pérdida de atractivo del activo libre de riesgo, podemos decir que “tiene las horas contadas”, frente a (II) los activos con riesgo, que ya han sido penalizados con intensidad.
Aunque es verdad que la inversión en liquidez (en sus múltiples acepciones, desde el depósito al ETF monetario hasta la Letra del Tesoro) se ha revelado como la mejor opción en los últimos 18 meses (en parte, por la negativa evolución del activo con riesgo), es previsible que el BCE recorte los tipos de interés en próximos meses hasta, como mínimo, el 2,5%, precisamente para evitar una dura y larga recesión económica. Lo sucedido en 2003 es revelador: con una inflación y un crecimiento del PIB en la UME del 1% el BCE situó el “repo” en el 2,0%. En 2009 el crecimiento de los precios podría ser del 0,5% y el crecimiento del -0,5%. Con esta combinación (y ante el riesgo cada vez más alto de “japoneizar” la economía) no es descartable que el activo libre de riesgo rente apenas un 1% (menos comisiones), como ya sucede en EEUU. Estamos, por tanto, en los últimos días para contratar depósitos a 1 año al 5% o para comprar fondos de renta fija pública con algo de duración (2,5 años), porque ya se ha “pasado el arroz” para las Letras a 1 año (3,0% nominales, a lo que hay que restar el 18% de impuestos) y son bastante menos atractivos los ETF que repliquen el EONIA (ahora en el 3,25%, pero a final de año estará por debajo). Es tiempo de asumir más riesgo, fundamentalmente en renta variable y en renta fija privada. Los más críticos con este cambio de estrategia me presentan el siguiente gráfico.
En él se comprueba que invertir en una cartera diversificada (30% en renta variable, 60% en renta fija y 10% en liquidez) ha sido mucho menos rentable que hacerlo en liquidez en los últimos 10 años. La evidencia es clara, pero no hace más que confirmar una máxima de la gestión de carteras: es necesario modificar la composición de la cartera en función de la posición del ciclo económico y de los niveles de valoración de los mercados. Y al igual que las primeras señales de prudencia se debieron emitir en 2007 (así comencé yo mis aportaciones a este blog), ahora deben transmitirse las primeras de mayor asunción de riesgo. Ahora estamos en otro de esos puntos de no retorno en los que hay que modificar la estrategia (no hace falta que se haga de manera agresiva). Aunque la economía va a entrar en recesión, el mercado ha descontado una fase contractiva mucho más duradera e intensa de lo habitual: el mercado de acciones ha vuelto a sobre reaccionar (ahora, a la baja; ahora, es excesivamente pesimista). Pero es que, además, como decíamos al principio, el refugio utilizado hasta ahora está perdiendo atractivo a toda velocidad (a no ser, como señalaba, que se contrate un depósito a 1 año por encima del 5%).
Recurro ahora al mismo gráfico de antes pero con un horizonte temporal más corto: desde marzo de 2003 hasta diciembre de 2005, es decir, cuando el tipo de intervención del BCE era de sólo el 2%. El comportamiento relativo está claro (la comparativa sería más favorable si el punto final fuera verano de 2007, como es obvio) y la recomendación del cambio de estrategia, también (aunque sea paulatinamente).
David Cano Martínez y Unai de Juan
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