Como es sabido, se denomina Bear market a aquel mercado cuyos precios están en fase bajista (también se utiliza en renta fija, donde a lo que asiste es a un repunte de los niveles de rentabilidad). SI la pasada semana señalaba la importancia de probar los importantes soportes que encontrábamos en los principales índices, y que coincidían con los mínimos del 21/23 de enero, mucho me temo que la noticia del viernes relativa a los problemas de Bear Stearns implica volver a hablar, claramente, de un mercado bajista, es decir, de un bear market. Es una pena que un “oso llame a otro oso”, sobre todo cuando el dato de inflación en EEUU había impulsado las cotizaciones bursátiles.
Lo que está sucediendo con el banco de inversión estadounidense es bien significativo del problema al que nos enfrentamos. Por un lado, que está en riesgo de solvencia a las grandes instituciones (no son bancos regionales pequeños de los que nunca hemos oído hablar) y, por otro, que afecta a entidades que no conceden hipotecas. Así es. Aunque el origen de la actual crisis financiera es el repunte de la morosidad, especialmente la subprime, el drama es que el mecanismo de contagio es enormemente rápido, de magnitudes impresionantes y del que nadie está a salvo, especialmente los bancos estadounidenses. Perverso diagnóstico que la Reserva Federal trata de atajar reduciendo los tipos de interés (el próximo martes lo volverá a hacer) y otros bancos centrales vía inyección de liquidez. Desde luego, poco ayuda el incomprensible encarecimiento de las materias primas, provocando un adicional deterioro de las expectativas de los consumidores, un repunte de la inflación y una dificultad a la hora de recortar los tipos de interés, como es el caso del BCE. Flaco favor el que está haciendo nuestra autoridad monetaria al mantener la agresividad de su discurso, más aún cuando el euro no hace más que apreciarse y el euribor se eleva por la prima por riesgo interbancario. Necesitamos estas vacaciones que ahora empiezan y que espero sean tranquilas (todavía me acuerdo de lo moviditas que fueron las de agosto).
David Cano
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