Las aseguradoras monoline, intermediarios financieros prácticamente desconocidos por el gran público, tuvieron una papel desencadenante en la crisis que se vivió el lunes en los mercados. Estas entidades abaratan los mecanismos de financiación privados otorgando, a cambio de una prima, una garantía financiera a préstamos, bonos, series de flujos futuros de caja, o titulizaciones ya estructuradas. Como el rating de estas entidades aseguradoras suele ser el máximo posible, las empresas que recurren a sus servicios logran abaratar de forma considerable sus costes financieros.
La crisis del lunes tuvo su desencadenante el pasado viernes, cuando a media sesión en EEUU la aseguradora monoline AMBAC Assurance anunciaba que dadas las condiciones de mercado -caída acumulada del valor de su acción- renunciaba a emitir capital. Con el mercado estadounidense todavía abierto, Standard & Poors situaba los ratings de AMBAC en revisión a la baja con implicaciones negativas. Fitch iba un paso por delante y, ya con el mercado cerrado, rebajaba el rating de AMBAC Assurance desde AAA a AA, manteniendo la revisión a la baja. Los mercados, que el viernes tras el anuncio de Bush de un plan de estímulo fiscal consiguieron enjuagar parte de las pérdidas y cerrar con leves cesiones, han amanecido con claras señales de pánico. Primero el Nikkei, y luego las bolsas europeas, experimentaron el lunes las cesiones más fuertes en un día de los últimos años.
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