A campaña electoral... ¿ganancia de contribuyentes?
No es mi objetivo valorar las propuestas planteadas tanto por el partido en el gobierno como por el principal partido de la oposición. Más allá de las situaciones propias clima electoral, no existen datos suficientes para que los técnicos podamos valorar ahora, templada y calmadamente, las propuestas que se nos han ofrecido.
No obstante, como no es honesto criticar sin aportar, os lanzo lo que serían una serie de ideas que habría que tener en cuenta a la hora de plantearse cualquier hipotética reforma fiscal. En primer lugarhay que aclarar que si lo que se plantea como necesario, por razones macro (cuestión que debe ser debatida por los economistas), es una reducción del IRPF que libere recursos a los contribuyentes, ésta debería venir acompasada por una reducción de tipos en el Impuesto de Sociedades (IS) para no agrandar la “brecha fiscal” entre ambos impuestos y favorecer el fraude. En segundo lugar, habría que plantearse, dando el anterior escenario por bueno a priori, si una hipotética reducción de los tipos de gravamen en el IS puede actuar o no como un mecanismo de atracción de inversiones extranjeras. Asimismo, habría que estimar los efectos recaudatorios agregados (al alza o a la baja) que una rebaja en ambos impuestos puede originar y sus implicaciones macro y, finalmente, lo que es más importante: analizar si la reformas toman en consideración el modelo fiscal de país que políticamente se quiere alcanzar a largo plazo, pues en ello nos va buena parte de la prosperidad futura.
Desde la perspectiva de un elector más, a mi me gustaría que en vez de que se me lanzarán propuestas más o menos aisladas (con indudable atractivo inicial), se nos planteara (con una explicación sincera, cercana y a largo plazo) si nos vamos hacia un modelo fiscal como el irlandés (muy competitivo en impuestos directos y centrado en la atracción de inversiones extranjeras con alto componente tecnológico) o un modelo más tradicional como el alemán o si es razonable posicionarse (como varios países bálticos) en un modelo de tipo único bajo en la imposición personal con una alta carga fiscal indirecta. Personalmente, ese es el debate que me interesa.
Alfonso Amor

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