En los últimos meses venimos observando una clara tendencia hacia la simplificación, reducción o eliminación de los Impuestos Directos. En el Impuesto de Sociedades la reforma fiscal ha conllevado por un lado una bajada de tipos y por otro, la eliminación de muchos beneficios fiscales. Respecto del IRPF el Partido Popular ha prometido su efectiva eliminación para los contribuyentes con rentas del trabajo inferiores a 16.000 euros.
Respecto al IP tanto el Partido Socialista en el Gobierno como el Partido Popular vienen en coincidir en la conveniencia de su desaparición total, al entender que no tiene sentido mantener esta figura impositiva por anacrónica y poco operativa. En el ámbito del Impuesto de Sucesiones (ISD) ya sabemos que se paga en media España y en la otra media no se paga, lo que viene promoviendo que cada vez más se planifique la residencia fiscal buscando evitar este Impuesto. A este respecto, el Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Economía, Pedro Solbes, ha abogado esta semana por mantener el ISD si bien armonizando su tratamiento en las diferentes Comunidades Autónomas “para no dar ventajas fiscales a unas sobre otras”, loable propuesta pero de difícil éxito a estas alturas teniendo en cuenta que el ISD prácticamente ya ha desaparecido en muchas de estas Comunidades Autónomas (Madrid, Castilla y León, Valencia, La Rioja, Illes Balears, Cantabria, etc.)
Haciendo abstracción de la influencia que las épocas electorales puedan tener en este tipo de tendencias habríamos de preguntarnos si no nos estaremos dirigiendo irrevocablemente hacia un sistema tributario cada vez menos estructurado y cohesionado, más simplista, en el que se potencian los Impuestos Indirectos, menos visibles para el contribuyente, pero también por definición más injustos al gravar el consumo en vez de la generación de renta. Debemos todos reflexionar sobre cuál es el sistema tributario que queremos y cómo ha de articularse en él la coexistencia de las distintas Administraciones Tributarias y no dejarnos llevar por soluciones fáciles que en un futuro deban ser rectificadas.
Alfonso Franco
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