Las bolsas emergentes ponen de manifiesto el cambio estructural en la economía mundial
De nuevo contamos con un saldo semanal positivo en el grueso de mercados de renta variable mundial (según nuestro índice Afi, ver gráfico, +0,7%), con el bloque emergente como principal impulsor alcista. Los principales índices de Asia y Latinoamérica cierran la semana cono subidas superiores a los dos puntos porcentuales, en contraste con el modesto (aunque bienvenido) comportamiento de revalorización del bloque “más desarrollado”, que registran alzas medios que nos superan el punto porcentual. La recuperación de las materias primas, y la apuesta por un reequilibrio del crecimiento global a favor de países como China, India, Rusia o Brasil están siendo los principales argumentos alcistas del área emergente, que podría continuar en próximas semanas. Tiene valor, por tanto, invertir en renta variable emergente, pero siempre, a través de fondos de inversión y no más de un 5%-10% del total de la cartera.
Índice Afi de renta variable mundial
Por lo que respecta a la renta variable europea y estadounidense, la pérdida de dinamismo que están evidenciando los indicadores más adelantados de ciclo (índices de sentimiento empresarial), junto con las tibias señales de recuperación del mercado de crédito (nulas en interbancario) están limitando la capacidad de reacción alcista de los índices. Pero, como siempre, elemento de análisis positivo: consiguen resistir en las actuales zonas, a pesar del repunte de los niveles de rentabilidad del tramo largo de la curva de tipos (la TIR del Bono a 10 años está cerca del 4,50%).
Variación semanal y en el año de las principales bolsas mundiales
Con todo, el riesgo de un deterioro mayor de la esfera de la confianza es directamente proporcional a (1) la extensión temporal de la crisis de confianza en el mercado interbancario y la prima de riesgo en crédito, (2) la fuerte apreciación del EUR frente al USD (que ha vuelto a marcar nuevos máximos históricos) y (3) señales negativas desde el mercado inmobiliario (sigue siendo claras en EEUU). En el corto plazo no esperamos mejora en estas variables, por lo que cualquier deterioro adicional puede verse acompañado de cesiones paralelas en el diferencial de rentabilidad bolsa-bonos, es decir, que sea más interesante invertir en renta fija que en renta variable. De momento, no es el caso, así que seguimos invertidos en acciones. Por cierto, me gusta cómo se han renovado las expectativas sobre operaciones corporativas en los propios mercados bursátiles. BME tiene mucho que ganar....
David Cano Martínez



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