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28 septiembre, 2007 | 09:28

Desde mediados de agosto estamos asistiendo a un carrusel de noticias, titulares y declaraciones sobre la situación económica mundial, y, en concreto, sobre la española. Sin embargo, las noticias son, cuando menos, contradictorias. Mientras que la economía española crece a tasas cercanas al 4%, hablamos de la existencia de una crisis.

Lo cierto es que lo que la situación actual es atípica y novedosa. Atípica porque estamos atravesando una crisis de liquidez sin precedentes, motivada por la perdida de confianza del sistema financiero ante la incertidumbre generada por la denominada crisis de las hipotecas subprime, que está teniendo efectos en todo el mundo. En efecto, el epicentro de la crisis actual lo encontramos en EE.UU. y en concreto en las hipotecas de mala calidad concedidas con criterios de riesgo muy laxos e incluso sin analizar la calidad crediticia del prestatario. Algunos originadores de hipotecas en EE.UU. han concedido préstamos “con demasiada alegría”, no siempre siguiendo los criterios más convenientes de endeudamiento de las familias o de capacidad de pago; y las familias se han endeudado demasiado, al socaire de unas condiciones financieras que parecían muy buenas a corto plazo, pero no lo han sido tanto a medio plazo.

Esta situación ha provocado que en momentos de endurecimiento de las condiciones financieras, los prestatarios no hayan podido hacer frente a los pagos de sus cuotas, y la morosidad de estos préstamos se haya disparado hasta el 15%. ¿Pero por qué esta situación afecta a la economía española? Porque estos préstamos hipotecarios, una vez concedidos, los originadores los vendían a otra entidad financiera que a su vez los “empaquetaba” y utilizaba como garantía para la emisión de bonos en los mercados financieros, bonos que son adquiridos por inversores de todo el mundo. Pues bien, este saludable proceso de innovación financiera que ha permitido (y permite) una diversificación del riesgo entre muchos inversores -que un sólo banco no podría asumir en condiciones normales-, no es malo per se, todo lo contrario, pero la vertiginosa rapidez de su desarrollo y los abusos en que ha podido derivar, introducen riesgos evidentes para la estabilidad financiera global. En especial, cuando las hipótesis y modelos sobre los que se basa la percepción de “calidad crediticia” de los activos titulizados se ven superadas por los acontecimientos. Y así ha sido. Como consecuencia de ello, se ha generado una enorme incertidumbre en los mercados, que se ha visto reflejada en el mercado interbancario –aquel en el que se prestan los bancos- lo que ha provocado que el coste de financiación de los bancos haya aumentado de forma muy considerable. Si una entidad financiera sufre un significativo aumento de su coste de financiación, lo lógico es que trate de trasladar parte de dicho encarecimiento a los precios de sus préstamos, lo que redunda en una menor demanda de crédito por parte de las familias y empresas, con el consiguiente impacto en el crecimiento de la economía real. La magnitud y alcance de esta traslación de la crisis financiera a la economía real está por ver.

Por lo tanto, que estamos asistiendo a una crisis financiera internacional es evidente. Que esta crisis vaya a tener un impacto sobre la economía española es inevitable. Pero hay dos elementos muy favorables para amortiguar el impacto en la economía española: la situación de las finanzas públicas y la salud del sector financiero.

Alfonso García Mora

27 septiembre, 2007 | 09:42

Como hoy tengo el honor de estrenarme como colaborador en este blog, aprovecho para escribir unas líneas sobre uno de los temas de moda del verano, que sin duda han eclipsado en nuestro sector los tradicionales fichajes del fútbol. Quien no ha oído alguna vez la frase: “la renta fija no es tan fija…” este afamado dicho, que se puso de moda cuando los tipos de interés comenzaron a subir tras la convergencia europea, aunque estaba contemplado en los libros, chocó bastante con “nuestras costumbres” y cambió en gran medida las percepciones sobre este activo: mas allá de su cupón, tiene precio de mercado, el cual se mueve y puede bajar.

¿Qué es la liquidez? Buena pregunta, y me imagino que la mayoría de los lectores, como yo, hubiera contestado de forma diferente a principios de julio comparado con lo que piensa en este momento.

Me remito a nuestras costumbres –como buenos humanos-, ¿alguna vez se nos hubiera ocurrido lo que ha pasado este verano? ¿Puede caer de precio la liquidez? ¿Y si nadie nos compra la liquidez? Sin duda, gran parte de los mortales no contemplábamos esta opción y más concretamente porque casi nunca habíamos visto caer fondos de liquidez, y mucho menos a esa escala. La “mala” costumbre de alejarnos de la definición de mercado de la liquidez (aquel activo inmediatamente negociable en mercado y sin riesgo de mercado-precio) en nuestras inversiones en fondos, o mejor dicho, nuestra ampliación del universo de activos financieros asemejados, incluso nombrados como liquidez, nos ha jugado una mala pasada.

Los afamados y exitosos fondos de inversión de “liquidez” con apellidos como: eonia, euribor 3m, cash enhanced, cash plus, libor plus….. de repente y sin avisar, ¡ya no son liquidez! Como todo, a posteriori es obvio: fondos que invierten en ABS, MBS, ABCP, RMBS, titulizaciones y demás figuras “con riesgo de crédito”, no son liquidez, porque tienen riesgo de mercado.

Llega el verano de 2007 y de repente los spreads se disparan de forma indiscriminada en todas las calidades crediticias; incluyendo los activos de las carteras de estos ex-fondos de liquidez. El efecto secundario todos lo conocemos: caída de los fondos monetarios y asimilados, de forma directamente proporcional a la calidad crediticia poseída. Si unimos a ello el liquidity squeeze del mercado para todos los instrumentos monetarios donde nadie podía comprar, nos encontramos con muchos nombres de fondos de inversión con saltos de precio en forma de cupón negativo y no de dividendo, a lo que estábamos acostumbrados. Ay, cuando la liquidez era liquidez….

Sebastián Larraza

24 septiembre, 2007 | 18:17

Vuelven los resultados empresariales: ¿impulso para seguir subiendo?. David Cano Martínez Aunque sigue habiendo muchos interrogantes, el mercado parece que ha vuelto a apostar por una positiva evolución del ciclo global. Uno de los reflejos, el buen comportamiento de las bolsas emergentes, que vuelven a batir a las más desarrolladas en las últimas sesiones y, sobre todo, en el acumulado del año.

Variación semanal y en el conjunto del año de las principales bolsas mundiales

Dctrd1

Con los mercados más tranquilos gracias a la generalización de la actitud pro activa en la gestión de la crisis por parte de los bancos centrales, es ahora la esfera microeconómica (la temporada de “confesiones” sobre la exposición al subprime entra en una fase determinante) la que toma el relevo ahora como principal foco de atención a corto plazo. Los resultados empresariales del tercer trimestre del año (3T07)y el “ruido” en torno al impacto de la crisis del mercado de crédito (y de confianza en el interbancario) sobre los balances de las entidades financieras serán clave para dar continuidad al impulso que el frente monetario ha dado a los índices bursátiles.

Afi renta variable mundial

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En nuestra opinión, el riesgo en números empresariales no está en 3T07, por lo que el mercado podría continuar en una fase de recuperación, aunque lenta, seguramente mucho más que la de los otros dos episodios correctivos anteriores. Obsérvese en el gráfico anterior que (1) las caídas de verano han sido, en magnitud, similares a las de mayo de 2006 y febrero de 2007 y (2) que el tiempo necesario para recuperar los niveles previos fue de entre 2 y 3 meses.

Evolución estimaciones de crecimiento del BPA en S&P 500 2007, 1T07, 2T07 y 3T07

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Regresando a los beneficios empresariales, como hemos dicho, el centro de atención para las 3 próximas semanas, las fuertes revisiones a la baja en las expectativas de crecimiento de beneficio por acción (BPA), tanto a nivel agregado (del 6,5% que se esperaba en JUN.07 hasta el 3,3% que se espera actualmente), como a nivel sectorial (las expectativas sobre Financieros se revisan hasta el -1% desde el 8%), han dejado las expectativas en unos niveles relativamente cómodos para las compañías. La pasado semana tuvimos el primer test con la gran banca de inversión (Goldman Sachs, Lehman Brothers, Bear Stearns) y, en media, los resultados presentados se han ajustado a las estimaciones del consenso. El riesgo se encuentra en el 4T07, donde la curva de estimaciones de ccto BPA apenas se ha relajado y se mantiene en niveles superiores al 10%. Pero para ello habrá que esperar 3 meses, y ya estaremos cerrando el año. Vivamos el “día a día” y tratemos de captar al máximo esta tendencia alcista, ya que tal vez luego no tengamos muchas más oportunidades. Por cierto, el bull spread que proponía la pasada semana ya está a un paso de entrar en beneficios: los derivados vuelven a demostrar su utilidad. En este sentido, quiero pedir disculpas a Yomisma, y al resto de lectores que, como ella, no están tan familiarizados con las opciones financieras. En próximas entregas de esta bitácora iré explicándolas un poco más, ya que esta tipología de instrumentos están al alcance del pequeño inversor y son muy útiles para tratar de alcanzar una mayor rentabilidad. ¡Buena y próspera semana!

David Cano

21 septiembre, 2007 | 14:37

Es relativamente frecuente que las actividades empresariales o profesionales efectuadas por personas físicas que cuenten con una organización empresarial reducida se instrumenten a través de vehículos societarios. Los fines de la estructuración de la actividad mediante sociedades son variados. Entre ellos cabe destacar la compartimentación y separación de riesgos, evitar la confusión de patrimonios (empresarial y personal) y como no, razones puramente de ámbito fiscal.

En este sentido, es frecuente, en las denominadas sociedades de profesionales, que existan relaciones y flujos económicos entre la sociedad y sus socios que sean estructurados jurídicamente con el objetivo de obtener una reducción de los impuestos a pagar en relación con la actividad. No hay que olvidar que en la mayoría de este tipo de sociedades, la renta disponible que se genera en el socio persona física y que contribuye a financiar su consumo personal provendrá fundamentalmente de los beneficios de la actividad efectuada en la sociedad. Tampoco hay que dejar aparte que, cuestión importante a estos efectos, que es relativamente frecuente en estas estructuras el hecho de que la organización empresarial de la sociedad, en relación con su estructura de medios materiales y humanos confluya fundamentalmente en el socio propietario de la sociedad que es el que presta materialmente el “trabajo” necesario para efectuar la actividad.

Hasta el 1 de enero de 2006, la normativa tributaria aplicable a este tipo de relaciones, técnicamente denominadas “operaciones vinculadas” resultaba muy beneficiosa. Desde esa fecha, la normativa se ha endurecido considerablemente y lo que es peor, tiene visos, por las disposiciones que actualmente se están tramitando, de endurecerse todavía más.

La normativa del IRPF vigente hasta 1 de enero de 2006 establecía que en determinadas situaciones (sociedades en las que el 50 por 100 de sus ingresos procedan del ejercicio de actividades profesionales, siempre que la entidad cuente con medios personales y materiales para el desarrollo de sus actividades), la valoración acordada por el socio en cuanto a las prestaciones de servicios profesionales o la prestación de trabajo personal prestadas por el socio a la sociedad debía entenderse de mercado, en todo caso. Tal presunción legal imponía que dicha valoración (cualquiera que fuese) debía ser aceptada por la Administración Tributaria. Es evidente que una normativa como la expuesta permitía que el socio regulara el nivel de sus ingresos tributables en el IRPF en función de su propio provecho tributando permitiendo claras situaciones de optimización fiscal.

Pues bien, desde 1 de enero de 2006, dicha presunción deja de aplicarse a este tipo de operaciones, las cuáles deberán obligatoriamente ser valoradas a valor de mercado. Las consecuencias de la aplicación de la norma anterior -teniendo en cuenta que las especiales características de este tipo de sociedades donde la obtención de margen suele gravitar fundamentalmente en el “trabajo” o “intervención” del socio- implican un tratamiento menos favorable para el socio.

En primer lugar, y siempre que la operación se valore a mercado, existirá (en le mayoría de los supuestos) un incremento en la valoración de la prestación efectuada por el socio a efectos de su IRPF. El efecto fiscal neto de tal valoración, teniendo en cuenta que, con carácter general, su coste será deducible en el IS y que existe una importante brecha entre la tributación de dichas rentas en el IRPF o en el IS (32,5%-25% vs 43%) generalmente supondrá un incremento de tributación agregada de la relación.

Aún siendo lo anterior un cambio relevante para este tipo de estructuras, todavía hay que comentar una modificación, prevista en el borrador de modificación de Reglamento del IS (aún en tramite de audiencia pública) que puede ser -si cabe- aún más traumática. La nueva LIS dispone que en aquellos supuestos en los que la Administración Tributaria discrepe del valor consignado, por no considerarlo de mercado, la diferencia entre ambas valoraciones podrá ser recalificada a efectos fiscales.

En el proyecto de Reglamento en tramitación (y asumiendo que su redacción no sufre cambios) se indica que si la diferencia es a favor del socio y el porcentaje de participación de éste en la sociedad es de un 100%, implicará que la citada diferencia tenga la calificación fiscal de dividendos, renta tributable en el IRPF del socio a un tipo del 18% y cuantía no deducible en el IS de la sociedad. Incluso se permite exigir el ingreso de las retenciones no efectuadas en relación con esos dividendos presuntos, lo que podría acarrear importantes sanciones adicionales. Por la diferencia que no corresponda al porcentaje de participación del socio en la sociedad la renta tendrá la calificación de “utilidad” recibida por su condición de socio, lo que implicará un tratamiento, en general, similar al anterior.

En el supuesto contrario, la diferencia entre la valoración es a favor de la sociedad, en el caso de participación al 100%, la citada cuantía se considerará a efectos fiscales como una mayor aportación a los fondos propios de la sociedad y aumentará el valor fiscal de la participación en la misma. La parte de la diferencia que no corresponda al porcentaje de participación del socio en la sociedad, -ojo al dato- se recalificaría como una renta tributable en la sociedad (al tipo del 32,5% o 25%) y como una liberalidad (entendámonos: una donación) y por tanto, importe ni recuperable en el socio.

Malos tiempos pues para este tipo de sociedades... Alfonso Amor.

17 septiembre, 2007 | 09:34

Observamos un sesgo positivo en el saldo semanal en las principales bolsas mundiales, aunque insuficiente para romper al alza los niveles de resistencia clave en los que se encuentran el grueso de índices. La situación, si bien es cierto que no empeora (lo que no es poco), tampoco mejora (lo que es significativo si tenemos en cuenta que llevamos ya casi dos meses de inestabilidad. El índice Afi de renta variable mundial (formado por el S&P 500, EuroStoxx, FTSE y Nikkei) se ha frenado en las proximidades de los 157 puntos, nivel clave de corto plazo que, en caso de superarlo, fortalecería de manera significativa la estructura técnica del índice. El principal riesgo en la parte inferior estaría en una ruptura de la tendencia alcista iniciada en 2003, que dejaría el camino abierto a nuevas cesiones con objetivo 140 puntos (potencial -9%).

Afi renta variable mundial

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La tímida estabilización del mercado interbancario (a ello ha ayudado la última inyección de liquidez del BCE, pero los bancos siguen sin fiarse entre sí) deberían favorecer a una formación de un suelo en las cotizaciones de renta variable en el corto plazo. Desde el frente monetario, el recorte de tipos de interés en EEUU que descuenta la curva de futuros (de hasta 100 pb en 9 meses) también está favoreciendo a una relativa estabilización de las cotizaciones. Con todo, creemos que todavía es pronto para apostar por una relajación notable de la prima de riesgo. Si bien las valoraciones de la mayoría de acciones deberían continuar haciendo de soporte a los mercados de renta variable (la corrección desde máximos ha sido mínima en comparación con la crisis de 1998), el entorno actual seguirá caracterizándose por la volatilidad, dificultando una recuperación en “V” de los mercados bursátiles en un contexto de rebaja de tipos de interés.

Resultados a vencimiento del bull spread

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Ante este panorama (subidas, sí, pero limitadas y no a corto plazo), puede ser interesante montar un bull spread sobre el Eurostoxx. Para ello propongo comprar la CALL sobre el Eurostoxx 50 con strike en 4.400 vencimiento marzo 2008 y vender la CALL con strike 4.500. El resultado de esta estrategia a vencimiento se puede observar en el gráfico adjunto. Suponiendo que se realice con 100 opciones compradas y otras 100 vendidas (obviamente, los cálculos se pueden hacer con otro número de opciones) y según las cotizaciones actuales, esta estructura exige el desembolso de 45.000 EUR (pagamos 207.000 por las CALL @4.400 y cobramos 162.000 por las CALL @4.500). Si el Eurostoxx no sube de aquí a marzo de 2008, lo perdemos todo, si sube por encima de 4.450 (es decir, +5,3%, un escenario razonable) empezamos a ganar... y mucho, ya que si se supera el 4.500 (+ 6,5% desde el nivel actual) obtendremos un beneficio de 55.000 EUR, es decir, más del 100%.

Esta estrategia es muy interesante para quien crea que de aquí a marzo de 2008 la bolsa no va caer (si es así, lo pierde todo) sino que va a subir, pero no mucho (ya que renuncia a los beneficios si se supera el 4.500). Si su escenario es ese (revalorizaciones del orden del 6,0% en 6 meses), maximizará el beneficio (ganancias del 100%) frente a la compra de acciones directamente. Si usted piensa que la bolsa subirá más, compre sólo CALL, pero sepa que puede perder mucho más que si hace el bull spread.

David Cano Martínez

10 septiembre, 2007 | 11:00

Las destacadas turbulencias a las que estamos asistiendo en los dos últimos meses en los mercados financieros, mucho más intensas, desde luego, de lo que me podía imaginar cuando titulé uno de mis comentarios “abróchense los cinturones” están marcando un punto de inflexión en la economía mundial. Nos adentramos (tras el amago de febrero, de una forma más clara desde mediados de julio) en una nueva fase que traerá cambios importantes en varios aspectos, entre ellos, la configuración del ahorro familiar. Así, a partir de ahora los fondos de inversión podrían sufrir una importante caída de su peso relativo, tanto por factores de demanda como de oferta. Desde la primera vertiente, la evolución negativa de las bolsas, la depreciación del euro y el repunte de los diferenciales crediticios provocan que las principales categorías de fondos de inversión con cierto riesgo estén mostrando rendimientos prácticamente nulos o muy modestos en el año, con la única excepción del más volátil de ellos, los de renta variable de países emergentes (otro día comentaré el papel que se va a ver obligados a jugar en próximos meses economías como la china, la india, la rusa, la brasileña, etc.). Pero la decepción de los ahorradores no sólo ha venido por el mal comportamiento de los fondos más arriesgados, sino también por el de los más “conservadores”, entre ellos, los monetarios dinámicos, que precisamente habían sido lanzados por las entidades financieras para ofrecer un producto que compitiera contra los depósitos de alta remuneración. El resultado no está siendo el esperado, ya que la negativa evolución desde mediados de julio provoca que, en su conjunto, la revalorización de los 8 primeros meses del año haya sido, en media, del 1,2% (un importante número de ellos sufren pérdidas). Mal año para la rentabilidad de los fondos de inversión y, sobre todo, para todos aquellos encargados de “dar la cara” ante los clientes. Éstos, seguirán prefiriendo depósitos de alto rendimiento... y es posible que también lo prefieran las entidades financieras españolas.

Rendimientos de las distintas categorías Afi de fondos de inversión

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Fuente: http://www.afi.es

Entramos, por tanto, en la explicación desde el lado de la oferta. En los últimos años, las entidades crediticias españolas han podido registrar tasas elevadas de crecimiento (del 20%) gracias a la captación de financiación en los mercados mayoristas extranjeros. Mediante procedimientos de titulización (sí, parecidos a los del subprime, pero aquí sin tanto riesgo) o de emisión de instrumentos de renta fija, han captado una importante cantidad de flujos (hasta 500.000 millones de euros) en condiciones muy favorables. Esta situación se ha acabado o, por lo menos, no contará con las ventajas de los últimos 5 años. Una de las consecuencias de la actual situación en los mercados es que se ha repreciado el riesgo de crédito, es decir, que los inversores institucionales ya no prestan ni tanta cantidad ni al mismo precio. Y nuestro sistema financiero, eminentemente prestatario (a diferencia del alemán) necesita fondos, no sólo para seguir creciendo, sino para devolver la que vence en 2008, que se puede estimar en cerca de 100.000 millones de euros. ¿De dónde puede salir ese dinero? En parte de los fondos de inversión de los bancos y cajas de ahorro que desilusionados por los rendimientos recientes, pueden estar muy dispuestos a invertir en depósitos que les ofrezcan las entidades financieras si los tipos de interés son, por ejemplo, del 5% a un año (otro tema que un día contaré es el truco del 10%... ¡el primer mes!). Las entidades financieras perderán así las comisiones por la comercialización y gestión de fondos de inversión, pero conseguirán cubrir sus necesidades de financiación, volviendo al mercado minorista ahora que parece que el mayorista se va a mostrar mucho menos generoso. Un cambio en la forma de hacer banca que tendrá impacto en la forma de ahorrar y en la que los fondos de inversión serán los grandes perjudicados. La reforma fiscal, en la que se equipara la tributación también ayuda (como ya se constató el pasado año). ¡Vuelven los depósitos!

Evolución en 2007 de los FIAMM y de los monetarios dinámicos

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Fuente: http://www.afi.es

David Cano

05 septiembre, 2007 | 19:09

Parece que estamos en un proceso de calma en los mercados bursátiles, a la espera de conocer con exactitud el impacto sobre el crecimiento económico de la crisis financiera de este verano y de la potencial reacción de los bancos centrales. Mientras tanto, dos elementos de análisis, uno “bueno” y otro “malo” para las perspectivas bursátiles. El primero, que los especuladores ya han desecho todo el carry trade, es decir, esas estrategias que se articulan financiándose en yenes a tipos de interés bajos para comprar activos con mayor rentabilidad, especialmente acciones. Este tipo de estrategias había empujado al alza las cotizaciones bursátiles de forma “especulativa”, no sólo en junio/julio, sino también en meses anteriores (en el último informe trimestral del BIS aparece un artículo muy interesante al respecto: http://www.bis.org/). A tenor de los datos del siguiente gráfico, podemos decir que este componente de inestabilidad en los mercados (el apalancamiento en JPY para la compra de activos con una rentabilidad superior) se ha purgado por completo, a diferencia de lo que ocurrió en el episodio correctivo de las bolsas de febrero. En aquel momento, al final de la corrección, el mercado conservaba todavía un importante posicionamiento corto en JPY, tanto en términos absolutos (70.000 contratos) como relativos frente al interés abierto total en el cruce JPY/USD (un 21%).

Evolución del carry trade

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Como compensación a esta noticia positiva, señalar otra que todavía no se ha resuelto, como es la falta de confianza en el mercado interbancario. Efectivamente, una de las principales consecuencias de la “crisis del subprime” en EEUU está siendo el incremento de la prima por riesgo en el mercado interbancario, pero ya no sólo entre entidades de menor tamaño, sino entre la práctica totalidad de ellas. De esta forma, estamos asistiendo, especialmente desde el pasado 9 de agosto (cuando BNP anunció que suspendía temporalmente el cálculo del valor liquidativo de 3 de sus fondos), a un repunte de los tipos de interés interbancarios que afecta incluso al Euribor. Así, este tipo de interés ha dejado de ser el resultado de las expectativas del mercado para la evolución del repo o, la menos, lo sigue siendo pero más un diferencial de 50 pb por riesgo de crédito (en el caso del plazo a 12 m). Este cálculo se puede realizar a partir del Call Money Swap (CMS), un instrumento derivado que, al liquidarse por diferencias (entre el tipo negociado y el EONIA capitalizado hasta el vencimiento) apenas tiene riesgo de crédito. Por lo tanto, podríamos decir que, en circunstancias normales, el Euribor 12m estaría en el 4,30% (4,23% del CMS 12m más los 7 pb de media histórica), una cota que implicaría que las probabilidades que asigna el mercado a una alza del BCE son prácticamente nulas, no sólo a 12 meses (podría existir un efecto compensador de expectativa de subida y posterior bajada), sino también a 1 m (el CMS cotiza al 4,10% frente al 4,45% del Euribor 1m) y a 3m (CMS al 4,12%, Euribor al 4,74%). La recomendación en términos de gestión de carteras parece “clara”: aprovechar el repunte del depo-repo para invertir en pagarés, ya que éstos han trasladado en su totalidad el incremento del riesgo de crédito interbancario (más algún pb adicional en el caso de algún nombre).

Evolución del Euribor 12m y del call money swap

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Mi recomendación sigue siendo la misma: sólo los más especuladores pueden entrar ahora en el mercado bursátil con un horizonte de inversión a corto plazo. Sólo lo más pacientes pueden entrar a 12 meses vistas. Para estos, siguen teniendo valor algunas acciones tecnológicas (seguimos apostando por Indra y SAP), todavía Telefónica (a pesar del buen comportamiento reciente), Bolsas y Mercados Españoles (aunque se ha alejado la expectativa de una OPA, tarde o temprano volverá, y a los resultados de una ya por sí muy rentable BME le va a venir muy bien la fuerte volatilidad de los mercados) y, por último, BBVA y SCH que, a pesar de estar en el ojo del huracán, creo que saldrán bien paradas, y están a un precio excesivamente bajo. Por cierto, para los que invierten a corto plazo: no debería impactar en exceso la decisión del BCE, haga lo que haga (posiblemente mantener el repo en el 4,0%) y reconocer que se va a dar un tiempo para analizar el impacto de la crisis financiera sobre la economía.

David Cano

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