Cuando la liquidez no es liquidez…
Como hoy tengo el honor de estrenarme como colaborador en este blog, aprovecho para escribir unas líneas sobre uno de los temas de moda del verano, que sin duda han eclipsado en nuestro sector los tradicionales fichajes del fútbol. Quien no ha oído alguna vez la frase: “la renta fija no es tan fija…” este afamado dicho, que se puso de moda cuando los tipos de interés comenzaron a subir tras la convergencia europea, aunque estaba contemplado en los libros, chocó bastante con “nuestras costumbres” y cambió en gran medida las percepciones sobre este activo: mas allá de su cupón, tiene precio de mercado, el cual se mueve y puede bajar.
¿Qué es la liquidez? Buena pregunta, y me imagino que la mayoría de los lectores, como yo, hubiera contestado de forma diferente a principios de julio comparado con lo que piensa en este momento.
Me remito a nuestras costumbres –como buenos humanos-, ¿alguna vez se nos hubiera ocurrido lo que ha pasado este verano? ¿Puede caer de precio la liquidez? ¿Y si nadie nos compra la liquidez? Sin duda, gran parte de los mortales no contemplábamos esta opción y más concretamente porque casi nunca habíamos visto caer fondos de liquidez, y mucho menos a esa escala. La “mala” costumbre de alejarnos de la definición de mercado de la liquidez (aquel activo inmediatamente negociable en mercado y sin riesgo de mercado-precio) en nuestras inversiones en fondos, o mejor dicho, nuestra ampliación del universo de activos financieros asemejados, incluso nombrados como liquidez, nos ha jugado una mala pasada.
Los afamados y exitosos fondos de inversión de “liquidez” con apellidos como: eonia, euribor 3m, cash enhanced, cash plus, libor plus….. de repente y sin avisar, ¡ya no son liquidez! Como todo, a posteriori es obvio: fondos que invierten en ABS, MBS, ABCP, RMBS, titulizaciones y demás figuras “con riesgo de crédito”, no son liquidez, porque tienen riesgo de mercado.
Llega el verano de 2007 y de repente los spreads se disparan de forma indiscriminada en todas las calidades crediticias; incluyendo los activos de las carteras de estos ex-fondos de liquidez. El efecto secundario todos lo conocemos: caída de los fondos monetarios y asimilados, de forma directamente proporcional a la calidad crediticia poseída. Si unimos a ello el liquidity squeeze del mercado para todos los instrumentos monetarios donde nadie podía comprar, nos encontramos con muchos nombres de fondos de inversión con saltos de precio en forma de cupón negativo y no de dividendo, a lo que estábamos acostumbrados. Ay, cuando la liquidez era liquidez….
Sebastián Larraza
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