La semana pasada disfrute en La Coruña de una estupenda comida en la que, además de la calidad habitual de la materia prima, tuve la ocasión de compartir el café con el dueño del local. La conversación se centró en vinos y pude disfrutar del conocimiento y la experiencia de un profesional de los que, sin esnobismo, entiende y goza la cultura del vino. Cuando le pregunté de qué manera elaboraba su carta de vinos (más de 600) nos desveló una serie detalles muy interesantes: el incremento exponencial del número de marcas que existe en el mercado, la dificultad de valorar la conveniencia de incluir los denominados vinos “de autor”, la influencia que suponen la visibilidad mediática de algunas marcas a la hora de ser solicitados por los comensales y, en el mismo sentido, cómo caldos con una excelente relación calidad/precio son olvidados. Y lo más sorprendente, que los clientes hacen muy poco caso a la recomendación semanal que cuidadosamente ofrece en su carta.
Ya habrán adivinado cuál es el objetivo de este discurso enológico: descubrir el paralelismo que existe entre el negocio del vino y la industria de fondos de inversión. No me pude más que sentir identificado con el trabajo de Alfredo: tanto en advertir los nuevos retos y exigencias que supone el análisis y selección de fondos de inversión como, también, en el entusiasmo y pasión con el que lo abordamos.
Alberto Ruiz
Me permito dar el consejo de comprar fondos de inversion relacionados con el cacao, es una materia prima que escasea y que seguirá escaseando en el futuro, la demanda supera con creces a la oferta.
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Publicado por: DoVoyeur | 29/03/07 a las 2:28