¡Buen comienzo!
Comienza mi colaboración con este blog en un momento excepcional de los mercados financieros, especialmente los bursátiles. Las correcciones a las que hemos estado asistiendo en las últimas jornadas (aunque parece que se han frenado ligeramente) no son habituales ni por su cuantía ni por su “generación espontánea”. En mis futuras aportaciones a este cuaderno de bitácora iré exponiendo mi visión sobre la economía y los mercados y podrán comprobar que se me puede definir como un “analista fundamental”, es decir, el análisis, las explicaciones, las justificaciones y las recomendaciones las haré desde una perspectiva económica (teórica, dirán algunos). Espero que tengamos ocasión de debatir este enfoque, sobre todo con los que se denominen “analistas técnicos”. No, no crean que será con ellos con los que más discrepancias tenga (como luego se verá, ahora les daré mi apoyo) sino que seguramente tenga más puntos de desacuerdo con otros analistas fundamentales (como decía Keynes, “donde hay dos economistas, hay tres opiniones”).
Pero bueno, regresemos al tema central: ¿qué está pasando con las bolsas mundiales en los últimos días?. Podemos tratar de encontrar diversas causas: dudas sobre la solvencia de un porcentaje de los préstamos hipotecarios concedidos en EEUU, sobre la salud de la economía china, declaraciones de Greenspan, etc. En fin, toda una lista que percibo que tratamos de rellenar para justificar el movimiento y que dudo de que verdaderamente sean la causa de la actual corrección. En este sentido, en ocasiones se puede recurrir a una explicación más sencilla: llevábamos muchos meses con una tendencia alcista y la aversión al riesgo de los inversores se había situado en unas cotas mínimas que no estaban en consonancia con la posición cíclica de la economía mundial que, no lo olvidemos, es de desaceleración, con unas condiciones monetarias más restrictivas que hace dos o tres años y con unas valoraciones más ajustadas. De forma imprevista y espontánea, los inversores perciben esta situación, las órdenes de compra desaparecen de los terminales y los precios de venta comienzan a caer, activando órdenes condicionadas de venta que autoalimentan el movimiento, intensificando su saldo, aumentando en este caso la volatilidad, generando a su vez nuevas órdenes de venta. En definitiva, “comportamiento de rebaño” con un claro sesgo técnico.
¿Qué conviene hacer en estas circunstancias? En mi opinión, la prioridad debe ser analizar la situación económica. Y ésta no ha cambiado (o, al menos, no significativamente), por lo que sigue siendo lo suficientemente favorable como para apostar que el mercado bursátil sea el que más se revalorice en este 2007 (con ganancias cercanas al 10%). Aún siendo consciente de que a corto plazo puede continuar la caída (por su carácter de “corrección técnica” y no tanto “fundamental”), considero que ésta ha sido especialmente excesiva en los grandes valores, entre los que destacan el SCH y BBVA, por lo que se revelan como “compra clara”. Más problemas podría tener Telefónica, lastrada por el temor a que realice una compra (¿Italia?). Ahora bien, si se puede tener algo de paciencia (3-6 meses), cualquier precio por debajo de los 17 EUR es muy atractivo para este valor.
David Cano
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