Inteligencia competitiva

Blog realizado por la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos de la Universidad Rey Juan Carlos. Su objetivo es difundir la Inteligencia Económica y Competitiva, una herramienta de gestión cuyo objetivo es mejorar la posición de la empresa en los mercados, su influencia y su capacidad de generar crecimiento.

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Fernando Velasco: Director de la Cátedra de Servicios de Inteligencia en la Universidad Rey Juan Carlos.

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Juan M. Zafra: Coordinador. Profesor de la Universidad Carlos III.

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Rubén Arcos: Doctor por la Universidad Rey Juan Carlos. Coordinador del Máster en Analista de Inteligencia.

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12 enero , 2015 | 09 : 37

La agitación política amenaza la recuperación en 2015 y siempre

Debemos comenzar el año con buenos propósitos, no ausente de análisis y algo de prospectiva. Y no sólo porque sea una tradición, sino porque el año 2015, pese a las apariencias y los empeños, va a ser complicado. Es tiempo para ello y así evitar sorpresas a corto plazo.

Los indicadores macroeconómicos señalan que la recuperación está en ciernes y los Reyes Magos nos han traído a comienzos de año el mejor dato de empleo desde el año 1998. El paro bajó en 253.627 personas en 2014, su mayor descenso anual desde hace 17 años.  Era el dato que le faltaba al presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, para poder sostener su tesis del “despegue definitivo” de la economía.

Resulta, sin embargo, que una vez marcado este hito, aparecen en el cercano horizonte nubarrones de carácter político que no hacen sino alterar los escenarios. Estamos en un año cargado de procesos electorales, ciertos y probables, y las encuestas apuntan resultados nada tranquilizadores para la gobernabilidad.

Tendremos elecciones municipales y autonómicas en mayo; dentro de cuatro días en términos de organización interna de los partidos, campaña electoral y voto ciudadano. Significa que ayuntamientos de toda España –más de 8.000- y la mayoría de las Comunidades Autónomas van a paralizarse. No se tomarán decisiones políticas de calado; no se aprobarán grandes proyectos -aunque abundarán las inauguraciones y anuncios de grandes iniciativas- y la legislación vigente estará en entredicho hasta que se conozcan los resultados electorales.

Y no sólo hasta entonces, habida cuenta de la necesidad de pactos, acuerdos y negociaciones que habrán de abrirse.

El fin del bipartidismo se atisba ya cierto en encuestas y sondeos, pero es la irrupción de nuevas fuerzas políticas en el (posible) panorama de gobierno lo que más inquieta. Y no es tanto por sus enunciados, cambiantes y aún poco definidos en aspectos claves, sino por la corta experiencia gestora de sus dirigentes, lo desconocidos que resultan para los inversores y, sobre todo, por lo que su ascenso va a representar a la hora de conformar gobiernos, ya sean municipales o autonómicos o estatal.

Con PP y PSOE a la baja, va a ser muy difícil  que puedan justificar acuerdos de Gobierno ante sus votantes y el conjunto de los ciudadanos, tanto o más como que pacten con el tercer partido en liza: Podemos, el grupo que ha puesto patas arriba la política en España, rebajando enormemente las expectativas de otros que o bien jugaban históricamente el papel de bisagra o aspiraban a hacerlo en estos tiempos: IU, UPyD, Ciudadanos….

Encuesta el pais

A los inversores nacionales y extranjeros les asusta la ausencia de estabilidad, la incertidumbre y, sobre todo, la ingobernabilidad. La búsqueda de pactos entre formaciones políticas que hoy se empeñan en defender posiciones irreconciliables abre un escenario nada halagüeño para el arranque de proyectos inversores multinacionales que se estaban cocinando ya.

Y no sólo a inversores internacionales inquieta el futuro político. Y es más que posible que sea el escenario político el que lleva a la mayoría de los ciudadanos españoles a mostrarse tan escépticos respecto a la evolución de la economía, más allá de que el Gobierno muestre sólo algunos capítulos de la realidad o sea insensible a la creciente desigualdad y los problemas cotidianos de la ciudadanía.

Sirva como ejemplo que para el 76% de los españoles el paro sigue siendo el principal problema al que se enfrenta el país, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS); el 40% cree que la situación económica es mala y el 42,3%, que es muy mala; el 47,5% percibe que es igual que un año antes y el 39,2%, que es peor; el 45,3% piensa que dentro de un año será igual y el 25%, que será peor.

No parece necesario acudir a expertos en cuestiones electorales y comportamientos sociológicos para ver la correlación entre lo que dicen los sondeos sobre el hundimiento de PP y PSOE y la realidad que dibuja la ciudadanía en las encuestas del CIS sobre la economía.

Ese es el ejercicio que están haciendo los analistas de la situación en España a la hora de plantearse iniciativas. La situación económica es buena, pero se asienta en bases poco sólidas puesto que es consecuencia de medidas drásticas y urgentes contra la crisis, impuestas desde instancias europeas -según reconoció el propio presidente del Gobierno al inicio de su legislatura- y cuestionadas por los ciudadanos en los sondeos.

La situación política es altamente inestable. Porque a los procesos electorales fijados en el calendario se añaden otros posibles en Catalunya y Andalucía. El primero, forzado por los independentistas y en el sur, como consecuencia de estrategias partidarias de calado regional y trasfondo nacional. Se añade finalmente la más que posible convocatoria de elecciones generales en noviembre.

En fin, un año agitado en lo político, en el que las disputas internas -no hay que olvidar como se las gastan los profesionales de la política cuando se trata de colocarse o colocar a sus candidatos en las listas, lo que hará seguramente que estallen muchos más escándalos ciertos o simulados de los ya conocidos- y frente a los adversarios pueden poner en riesgo la recuperación por la desconfianza que ya expresan los inversores y que es el centro de los análisis que demandan los grupos multinacionales a sus filiales en España, embajadas y bufetes de confianza.

En la recta final de 2014, la inversión extranjera se ha recuperado, pero ha ido a parar a la compra de participaciones en grupos españoles impulsada por su presencia en mercados internacionales, las condiciones de acceso financiación, la necesidad urgente de estas empresas de reducir deuda y los atractivos precios de los activos de los que han tenido que deshacerse para sobrevivir en muchos casos. Proyectos nuevos no resultan atractivos, son pocos los que se atreven a acudir en busca de asesoramiento a las administraciones no vaya a ser que el escenario cambie en unos meses y lo que ahora se bendice y complementa con toda serie de ventajas acabe en fiasco con el vuelco electoral. Para evitar la parálisis las naciones necesitan un marco estable, consensos, diálogos.

En "Por qué fracasan los países", los profesores Daron Acemogluy y James A. Robinson demuestran que "para invertir y prosperar, la gente necesita saber que si trabajan duro, se puede ganar dinero y, sobre todo, conservarlo. Ahí es donde entran en juego unas instituciones sanas y en las que poder confiar".

No parece que la política esté dando respuesta a las incertidumbres. Los partidos emergentes que amenazan el bipartidismo deberían clarificar sus posiciones y no generalizar sus descalificaciones sobre las instituciones democráticas. Quienes han ostentado el poder desde la transción deberían saber que el discurso del miedo, la fractura y la descalificación sin fundamento es un bumerán que se acabará volviendo contra todos.

Escrito por Juan M. Zafra

 

 

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