Innovación abierta

Carlos Marqueríe

Reflexiones análisis de tendencias internacionales sobre innovación abierta, estudios de casos de éxito en materia de innovación que afecta a la competitividad de la empresa española.

Imagen de Carlos Marqueríe

Carlos Marqueríe: es MBA por IE Business School y "Estrategias Internacionales" por la London Business School, Sustainability Investment and Finance por Harvard Extension School, y cursó diferentes clinics con premios nobeles como Friedrich Hayek (1984) Milton Friedman (1985), Michael Porter (1992) y Pedro Schwartz (1982-1986), desarrollando en el transcurso de su carrera profesional teorías innovadoras sobre la competitividad y la cooperación en entornos internacionales.

Ha desarrollado su trabajo en diferentes compañías internacionales como KPMG Peat Marwick, Coopers & Lybrand, Arthur Andersen, Cap Gemini y fondos de capital riesgo internacionales. Actualmente es socio fundador de 4i desde el 2009. Ha sido también profesor de Estrategia Competitiva en el IE Business School y en el CEU Business School.

De la fusión de los enfoques de competitividad, innovación e inversión en capital riesgo, desarrolló el primer acercamiento sistemático sobre “innovación abierta”, reconocido en diferentes corporaciones españolas y foros internacionales, y que permite el seguimiento de los procesos de inversión y transferencia tecnológica en países emergentes.

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18 junio , 2013 | 20 : 16

Requiem por los Clusters

La estrategia porteriana de los años ochenta acerca de la agrupación geográfica de empresas, que operan en la misma cadena de valor o relacionadas, esto es, el llamado Cluster, que tanto influyó en los Programas Marco Europeos y en las Plataformas, hoy en día ya no tiene validez ni sentido. Imagino, o sé, que sirvieron en España a obvios propósitos de obtener financiación europea. Pero el hecho es que han tenido muy poca relevancia en la competitividad española, al no conseguir ni una dimensión básica competitiva ni procesos de innovación relevantes ni movimientos hacia la internacionalización de la empresa española.

Las razones de que no hayan funcionado bien en nuestro país han sido, entre otras, las siguientes:

-  La Universidad no ha respondido a los retos de competitividad de la economía española. No han sabido entender, y menos gestionar, el equilibrio difícil entre las necesidades de su mercado docente, el mercado laboral, el mercado de empresas y la endogamia interna para hacer lo que los investigadores deseen, bajo el principio de la libertad investigadora consagrada en nuestras leyes. Si a este principio de libertad investigadora, se suman el principio de libertad de cátedra, y, si me apuran, el principio de libertad de gestión, que, aunque obviamente no está reflejado en nuestras leyes, sí ha estado fuertemente amparado por los sindicatos PAS y por la presión de las gerencias sobre los Vicerrectores, Decanos, y aparataje docente, al final nos queda un batiburrillo de libertades que no nos ha llevado a ningún sitio.

-  Nos quedaba, como remedio, el Consejo Social, como voz de la sociedad (incluidas las empresas) en la universidad. Pero este órgano colegiado “de gobierno” ha servido para poco, en términos de competitividad de la empresa española a través de la universidad, si tenemos en cuenta la resistencia de los Equipos Rectorales al no considerarles parte de la comunidad universitaria, y, en la actualidad, obviamente, reducirles sustancialmente el presupuesto. Todavía recuerdo aquel Presidente que no encajó bien que la universidad no tuviera una contabilidad general y financiera implantada en la gestión de la institución. Y todavía recuerdo aquel Rector que declaró abiertamente que la Universidad nunca se vería afectada por la crisis, por su carácter universalista.. y esto fue en el año 2008.

-  La empresas no desean colaborar en proyectos que pueden ser el “core” de su competitividad. Y la derrama de conocimiento, que el cluster perseguía, no producía efectos, porque no había nada que derramar o compartir. De tal forma que los proyectos comunes que se identificaban, han sido más servicios generales a un gerente y un pequeño equipo, con tal de recibir subvenciones, que esfuerzos reales de competitividad.

-  El Gobierno ha basado su impulso a la innovación regional en incentivos institucionales (como la enorme multiplicidad de Campus y Centros Tecnológicos públicos), sin tener en cuenta las necesidades reales de competitividad de la empresa española, aunque ciertamente asumiendo las presiones de las Autonomías y algunos alcaldes. A nivel central, hemos sido meros tramitadores de subvenciones y préstamos, como lo sigue haciendo actualmente el CDTI, en procedimientos en los que las préstamos para la I+D+i se conceden a quienes garanticen suficiente autonomía financiera para devolverlos y, por supuesto, sin asumir riesgo empresarial alguno, todo lo contrario a lo que hace Israel o Singapur.

En 2009, a punto de asumir Israel la Presidencia de Eureka, coordiné un desayuno en Frankfurt entre representantes de Matimop, organismo coordinador de la investigación industrial de Israel, y del CDTI. El objetivo era entender los desajustes de los  procedimientos de Eureka en España e Israel en orden a impulsar proyectos bilaterales con mayor agilidad y eficacia. Obviamente, nuestra posición burocrática de aversión al riesgo y seguridad financiera de los préstamos hacía inviable el entendimiento entre ambos organismos y por tanto, el surgimiento de suficientes (según el criterio de Israel) proyectos de cooperación bilateral en desarrollo e innovación.

La cobertura de la solicitudes de subvención, préstamos etc. (esto es “¿Hemos gastado el presupuesto?”), ha pesado mucho más que cualquier objetivo programático de aumento de la competitividad (esto es, “¿Hemos diversificado la industria textil española, o como parece muerta la hemos dejado morir”?. Entre otras cosas, porque el gobierno central y autonómico no tienen medios, ni metodología, para medir la relación entre el dinero público invertido y el incremento de la competitividad de la economía española. Entre otras muchas cosas también, porque no nos atrevemos a definir sectores prioritarios estratégicos para España  (como así lo hacen países como Israel o Singapur) por miedo a la represalias de los sectores no estratégicos, que posiblemente pesen institucionalmente más en nuestra paupérrima economía que los primeros.

Cuando España se integró en la Unión Europea lo primero que hicimos fue vender la distribución comercial, que es lo que más valor tenía. Grupos franceses y alemanes accedieron a la capilaridad comercial española que, en aquel entonces, sí representaba un mercado importante, al menos en el marco de la Unión Europea, no sujeta todavía a los embates de las gripes económicas de la globalización, o dicho de otra forma, de los sistemas globales interconectados. Esto hace que los cluster no tengan tampoco sentido ya que no articulan ningun tipo de estrategia nacional que nos defienda contra estos ataques competitivos de China, India, Rusia, Brasil y otros grandes paises emergentes o también pequeños como Israel.

En la actualidad, España es un mercado terminal muy pequeño si se compara con los mercados  americano, chino e indio juntos. Las multinacionales que operan en dichos mercados les cuesta muy poco aumentar sus activos, para asumir el incremento de cuota de España, debido a sus fuertes economías de escala. Ahí sí que no tenemos nada que hacer: en la escalas.. en los costes. Sin embargo, salvo casos memorables como Inditex, en España la internacionalización ha estado muy basada en la subvenciones del gobierno y no en criterios de inteligencia competitiva.

Hace poco leía las declaraciones de un Presidente de una Comunidad Autónoma animando a reducir los costes de la empresa española como camino hacia la competitividad. Ese es un camino que está llevando a la tumba a muchas empresas, que siguen creyendo que venderán más si hay muchas personas que pasan por delante de su tienda. Pero el hecho es que Toledo está lleno de dagas chinas, y no toledanas… y lo peor es que encima se confunden con las nuestras. 

Entonces ¿cuál es el camino que deberíamos recorrer?. La Comunidad Europea empieza a apuntarlo en su Estrategia de Investigación e Innovación para la Especialización Inteligente (RIS3) en el Marco de la Política de Cohesión 2014-2020.

Pero este asunto, querido lector, y la opinión del que escribe lo abordaremos en el siguiente blog:

 

Oda a los Ecosistemas: Los Mapas de Innovación

 

 


Comentarios

Carlos Marqueríe

Estimado Oscar, una gran aportación. Muchas gracias!

MBA OSCAR FLORES FRAGA

Estimado MBA Carlos Marqueríe, me parece que es conveniente, prudente y necesario, el establecer un debate para revisar los alcances y bondades de los clusters como modelo vigente que impulsa, la Competitivdad, Desarrollo Económico y la Innovación, para después validarlos contra sus planteamientos y revisar si se puede lograr un visión compartida amplia del tema. Las evidencias son contundentes, con datos duros, alrededor del mundo, de resultados del impacto positivo de los Clusters en diferentes latitudes a nivel internacional, en los 5 Continentes.

Invito a no claudicar a los Clusters de Europa Activos y los que están identificándose apenas, pues el dejar a un lado, sería renunciar al poder de innovación de la colaboración en masa de las organizaciones (Cluster)+ la creatividad emprendedora de las libertades individuales que fomenta la innovación de lideres fundadores de empresas familiares y de start-ups (Que integran al Cluster).

Le recomendaría ampliamente acuda a la 16th TCI Annual Global Conference, que se llevará a cabo en Kolding del 3-6 Septiembre del 2013, tratando el Tema de Inovación por medio de Alianzas Estratégicas y Clusters y en donde se lanzará por el Dr. Göran Lindqvist, Dr. Örjan Sölvell y Christian Ketels, en el Green Book 2, en que se plasman modelos Hybrid Cluster y los Cluster de Innovación (COI).

Estos últimos, los Clusters de Innovación, llevan la innovación que se genera en los clusters regionales (ya sean locales o de exportación) a nivel Internacional por medio de redes de Innovación, ejemplos de ello son los Clusters en Latinoamericanos (Clusters Hispánicos) y Norteamericanos, de como se logra la innovación por medio de redes Glocales, que tienen vinculación Tetra Hélice, con actores de Gobiernos, Universidades, Empresas y actores de la Sociedad Civil, alcanzando importantes consensos y nivel de asociación, logrando sinergias, y lo más importante además de Innovación de Productos, Productos, etc. es la Innovación en la Gestión del Cluster por medio del liderazgo del Cluster Manager, como Agente de Cambio de la Sociedad.

Saludos!

MBA Oscar Flores Fraga

Carlos Marquerie

Estimado Antonio

Gracias por tu comentario. Tenemos que reconocer la gran labor de los clusters como asociaciones, que se han organizado de cara a dinamizar sectores clave españoles. La verdad es que mi intención no es hablar de estas asociaciones.
Sostengo una evolución del concepto de cluster,para agregar también la demanda de innovación procedente de otro sectores industriales. Mis reflexiones también se orientan a alinearnos con el Marco de Cohesión 2014-2020, e incorporar elementos de demanda de innovación a la mejor estructura posible, se llamen Ecosistemas, Clusters, Racimos, Asociaciones de Empresarios, Agencias de Desarrollo Económico, Agencias de Innovación, OTRIS, o Cámaras de Comercio. Deberíamos perseguir entre todos un sola misión: que a la empresa española le llegue efectivamente innovación disruptiva, de donde sea, pero que le llegue. Hoy en día que esa innovación sea riojana, madrileña, catalana, o andaluza es lo de menos. También lo es si su origen es israelí, americano, coreano, o de Singapur. Los mercados internacionales no entienden de eso. La empresa de lo único que entiende es que si no le llega dicha innovación, su crecimiento basado en internacionalización no será suficiente para diferenciarse de la presión asiática o nórdica. Un saludo Antonio

Antonio Naranjo

Me temo que no confías en la capacidad de innovar entre los que se encuentran en un clúster. Creo que sí se ha abusado del término, y del enfoque a obtener ayudas públicas. Pero es cierto, desde mi experiencia, que un clúster es un espacio que existe per se y que, si se articula, genera oportunidades.
No debemos abandonar nunca la oportunidad que encierra un vistazo a nuestro alrededor y plantearnos hasta dónde podemos legar juntos.

Carmen de A.

Totally agree. "It is a really good article" como diría un inglés. Pone de manifiesto, de una forma clara la situación que se ha mantenido. Haciendo un análisis con perspectiva amplia, de la idiosincrasia española vs `salir adelante´. Construye y sitúa los "¿por qués?" desde la crítica constructiva, no para que nos frene sino, para que sirva de impulso. Mi enhorabuena

JuanBCN

Artículo muy interesante. Me hace ser muy pesimista sobre el futuro de España. Ninguno de esos lastres que comenta ha cambiado ni tiene pinta de cambiar: funcionamiento del CDTI, sistema de subvenciones, endogamia funcionarial en la Universidad, localismos autonómicos, sectores económicos con capacidad de presión, etc, etc. El futuro está fuera de España desde hace tiempo y para muchas generaciones en adelante.

Antonio Novo

Hola Carlos,
tu artículo comienza con una afirmación impresionante: los clusters no son relevantes por ausencia de dimensión básica competitiva, procesos de innovación relevantes o movimientos hacia la internacionalización.
Para mi sorpresa, no defiendes ni explicas en ningún momento cómo has llegado a esta afirmación, sino que directamente la tomas como axioma, pasando a continuación a asignarle causas. Como muchas de estas posibles causas pueden captar la simpatía del lector, el truco está montado: suenan plausibles las causas argumentadas, luego será cierta la afirmación inicial.
Sin embargo, yo creo que estamos ante una falacia lógica, del tipo "Non-Sequitur": aunque algunas de las causas que argumentas fueran ciertas en parte o en todo, y aceptando que fueran relevantes, no validan tu afirmación inicial.
Hay clusters en España realmente exitosos, medido su éxito en términos de competitividad real aportada a sus empresas socias. Sirvan como ejemplo Gaia en el País Vasco, que ha cumplido hace pocas semanas 30 años, Ceaga en Galicia, FEMAC en Cataluña o el de Seguridad en Madrid. Una sencilla búsqueda google ayudará al lector que quiera verificar mi afirmación a obtener información detallada.
Afirmas que las empresas no desean colaborar en proyectos “core” para su competitividad. Ciertamente, no es fácil. Pero sí que algunas lo hacen, normalmente siguiendo un camino progresivo: desde lo “auxiliar” (formación especializada, captación de nuevos mercados, innovación en procesos…) hacia lo central, el desarrollo de productos y servicios. Y es que colaborar no significa renunciar a tus derechos. Curioso que este blog se llame “innovación abierta” y tenga yo que recordar esto.
Y no quiero afirmar que los clusters no tengan problemas: todo lo contrario. Muchos. Necesitan abordar un cambio profundo, un camino exigente hacia la excelencia en gestión y proyectos. Pero si algún tipo de organismo intermedio está cerca de la innovación para la competitividad empresarial, ésos son los clusters. Y si mueren, tendremos un problema aún mayor.
¿Quién propones que los sustituyan? ¿Un ecosistema coordinado por consultoras especializadas en innovación?

Xavi Esteve

Como conocedor del concepto cluster, me gustaría hacer algunos comentarios al respecto.

En primer lugar, creo que hay un error en lo que en el artículo se entiende como cluster. Un cluster es una realidad económica: una concentración de empresas que se dedican a un mismo negocio (cerámica en Castellón, piel en Igualada, textil en Mataró, juguete en Ibi...). Esto ni está bien, ni está mal, simplemente es. A partir de esta realidad se ha hecho política industrial desde algunas administraciones públicas (Europa, CCAA, ayuntamientos...) Y a partir de aquí, en algunos casos, se ha constituido una entidad para mejorar la competitividad de ese cluster.

Es cierto que ha habido una sobreexplotación del término y una explosión de organizaciones cluster nacidas a raíz de subvenciones, pero mejorar la competitividad de un cluster no tiene por qué tener relación con subvenciones, universidades, consejos sociales, CDTIs, Eurekas y otros conceptos que el artículo apunta. Trazar una relación causa efecto entre el fracaso de estas iniciativas, y el fracaso del concepto cluster carece de sentido.

Los clusters no somos (me incluyo) LA solución a la situación actual, ni la única forma de hacer política industrial, pero sí somos entidades trabajando con una nueva aproximación para salir de esta situación. Y lo más importante, la responsabilidad, gestión y liderazgo de los clusters no recae en las Administraciones Públicas y sus iniciativas, sino que debe recaer sobre las propias empresas. Precisamente el hecho de convertir en agentes esenciales de la política industrial y de la competitividad a las propias empresas creo que es un acierto notable.

Por último, es evidente que se han hecho cosas bien y mal y que existen organizaciones cluster mejores y peores, bien y mal definidas. Pero querer hacer un réquiem de un concepto partiendo de un desconocimiento del propio concepto y basándose en los errores de las administraciones públicas creo que es poco riguroso. Y en esto los propios clusters tenemos nuestra culpa, ya que este error se debe también a la mala comunicación que nosotros mismos estamos haciendo del concepto. Además de que también se debe a que el concepto lo han utilizado todo tipo de organizaciones con fines muy distintos, llamando cluster a cualquier tipo de iniciativa.

Para terminar, comparto prácticamente la totalidad del diagnóstico y reflexión propuestos, pero no le veo la relación con el concepto cluster. Al final se habla de la "Especialización inteligente" como política de futuro adecuada, ¿qué han sido históricamente los clusters (realidad económica) sino la especialización de ciudades y regiones?
Saludos,
Xavi Esteve

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