15 mayo, 2012 | 12:42
¿Merece Bankia seguir en el Ibex 35?
En una jornada tranquila, como es la de la festividad de San Isidro en Madrid, Bankia sigue batiendo récords negativos. La acción ha llegado hoy a 1,78 euros, acumulando una pérdida catastrófica superior al 25% en solo siete sesiones, como se puede ver en el siguiente gráfico y superior al 50% desde su accidentado debut bursátil, como se puede observar en este gráfico. En estas circunstancias, ¿merece Bankia seguir listada en el Ibex 35? Bankia empezó como el cuarto valor financiero por capitalización bursátil de la Bolsa española y ahora está en pugna con Sabadell y Popular; los tres se reparten del cuarto al sexto puesto, según el día. Los cerca de 3.000 millones de euros que ha perdido Bankia, suponen liquidar todo el capital que la matriz, BFA, obtuvo con la OPS (salida a Bolsa mediante la colocación de acciones nuevas). Pese a todo, de las empresas que están fuera del Ibex, no hay ninguna que tenga una capitalización mayor superior a los 3.550 millones de euros en los que está valorada ahora Bankia en Bolsa (si excluimos la internacionales como Bayer o Enel Greenpower). Los poco más de 5,5 millones de euros de efectivo que Bankia negociaba esta mañana colocan a la entidad como el octavo valor más negociado de toda la Bolsa española, lo que da una idea de los ínfimos niveles de negociación en los que se mueve el mercado español, donde ayer, sin ir más lejos, hubo 14 valores que no movieron ni un solo euro, otros siete sobre los que se negociaron en total menos de 1.000 euros y 18 más cuyo volumen total de compra/venta no superó los 10.000 euros. Con estos datos sobre la mesa, la respuesta es que sí, que Bankia merece seguir en el Ibex 35. Pero se da la circunstancia de la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) es una entidad intervenida y el futuro más lógico es que tanto Bankia como BFA terminen siendo subastadas por el Estado. Que, a pesar de todo esto, Bankia siga siendo uno de los valores más importantes del selectivo, tanto por volumen de negocio como por capitalización, habla bastante mal del Ibex y explica bastante bien la volatilidad a la que está sujeto un índice de dimensiones tan reducidas.
Una asociación que representa a pequeños accionistas, la AEMEC, busca, además de la caída del gobernador del banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que los pequeños accionistas puedan recibir una compensación por las pérdidas sufridas durante estos días. Es improbable que esta última reivindicación tenga éxito, pues las pérdidas se han producido dentro de un mercado organizado, la Bolsa, y poco hay que objetar al respecto. Se acusa a la CNMV de pasividad, siendo benevolentes, por no suspender la cotización de Bankia cuando circulaban rumores de todo tipo. La respuesta del supervisor es que "se hicieron todas las comprobaciones necesarias" y que "se comprobó que no había asimetría de información". También se cargan las tintas contra el auditor, Deloitte, que se ha callado hasta el final sus enormes discrepancias sobre la valoración de la participación de BFA en Bankia (casi nada, solo unos 3.500 millones de euros) y "que seguro que ya lo sabía desde hacía tiempo", ha afirmado el director general de la Aemec, Henning Wegener. El argumento final es que nunca se debió permitir la salida a Bolsa de Bankia, algo que incluso llegó a sopesarse, pues la entidad salió a cotizar en un momento que su defenestrado presidente calificó entonces de "tormenta perfecta". Nadie podía imaginarse cómo iba a terminar Bankia ¿nadie? Bueno, lo cierto es que la propia entidad sí que se lo imaginaba y se encargó de dejarlo claro en el primer apartado del capítulo de riesgos específicos de Bankia. ¿Qué dónde está eso? Pues aquí, en el tríptico de la OPS, que es el documento que todo inversor debe leerse antes de acudir a una salida a Bolsa, le cuente lo que le cuente el director de su oficina bancaria. Visto en perspectiva, la salida al parqué de Bankia ha devenido en un fracaso total, el valor logró empatar el primer día gracias a la acción estabilizadora y solo superó los 3,75 del precio de debut durante el mes de agosto. Los pequeños accionistas siguen siendo los principales vendedores del valor, como lo evidencia el hecho de que sea el propio bróker de Bankia el que más títulos vende. No parece que a estas alturas tenga demasiado sentido salirse del valor, pues el que lo haga, incurrirá en unas pérdidas terribles (a no ser que estemos hablando de operaciones de trading). El valor puede haber encontrado en los 1,7 euros un lugar donde apoyarse... pero el techo de los 3,75 euros del debut se antoja cada vez más lejano y más difícil de recuperar. De los dividendos, mejor ni hablar. Mal asunto para los accionistas... y para el Ibex.
Twitter: @FernandoM_Badas
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