Sobre el autor

Nací en Gijón, emigré a Madrid en 1994 para estudiar la carrera de periodismo y ya me quedé aquí. Tras penar como becario de un sitio a otro, llegué a Cinco Días en el año 2000; primero en la sección de Economía y desde el año 2004 en Mercados.

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30 mayo, 2012 | 10:58

La era Rajoy promete ser una legislatura hiperbólica. Mariano está ya a punto de pillar a ZP en uno de sus récords negativo y eso que lleva menos de seis meses al frente de Moncloa: la rentabilidad exigida en el mercado secundario al bono soberano a 10 años superó el 6% en 21 sesiones durante los siete años del ominoso ZP y con el bueno de Mariano ya son 17 en muy poco tiempo. Además, hay que añadir que ocho de las 21 sesiones de ZP con el bono por encima del 6% tuvieron lugar después del 20-N de 2011, cuando el PP ya había ganado con mayoría absoluta y se vislumbraba el inminente fin de siete años de martirio socialista. Zapatero no fue un dirigente que generara ningún tipo de confianza en los mercados financieros, el problema es que Rajoy tampoco parece ser ese hombre llamado a tranquilizar las aguas (y eso es un asunto grave para España). Rajoy se encuentra epatado: creyó desde el principio que contaba con el guiño cómplice de los mercados y creyó que los mercados premiarían a un Gobierno que estaba haciendo lo correcto. Eso le pasa a Rajoy por hacer caso a los que pretendían hacer ver que el Mercado era una especie de sanedrín de canosos y severos hombres sabios que dictaba sentencia contra la errática política socialista de ZP. El Mercado no está aquí ni para ayudar a un país, ni para sancionar una determinada política económica; ni para defender una ideología política concreta; el Mercado está para ganar dinero, esa es su única razón y el motor que mueve su acción. Por eso, al Mercado hay que hacerle caso lo justo y, sobre todo, tenerlo muy controlado. El análisis del Mercado suele ser intenso, visceral y muy marcado por las tendencias del momento; no es un análisis sosegado y profundo. Por eso, es vital generar confianza. Rajoy lo hizo al principio, pero ahora todo se le ha escapado de las manos y los acontecimientos le superan todos los días. El plan ahora es que ya no hay plan y eso sí que no gusta nada en el Mercado, un lugar donde la incertidumbre es detestada. El presidente del Gobierno intentó el pasado lunes generar esa confianza, pero lo hizo con muy poca fortuna. En primer lugar, ofreció su rueda de prensa en la oficina del PP en Génova, en lugar de hacerlo en la Moncloa, que era donde correspondía. Sobre este particular, hay que recordar que Rajoy le tiene mucho más cariño a la calle Génova que a la Moncloa, hasta el punto de demorar la mudanza a la sede presidencial todo lo que pudo. En cualquier caso, las respuestas, categóricas, pero sin fundamento para respaldarlas, no convencieron. El hecho de negar la relación entre el caso Bankia y la subida de la prima de riesgo puso de manifiesto que el virus de la Moncloa (que terminan padeciendo todos los presidentes) ha afectado a Rajoy nada más aterrizar. "No creo que influya absolutamente para nada la decisión que se ha tomado sobre Bankia con la prima de riesgo. Absolutamente para nada"; negar la realidad no parece el camino adecuado. Sobre el eventual rescate de la banca nacional, Rajoy también fue categórico: "No va a haber ningún rescate a la banca española". El tiempo dirá si el presidente tiene que rectificar. Posteriormente, el jefe del Gobierno achacó la presión sobre la prima de riesgo a "dudas importantes sobre la zona euro", echando la culpa de los males propios a las circunstancias externas, al mejor estilo ZP. Sobre el potencial impacto del rescate de Bankia, Rajoy no solo reconoció que no había conversaciones con el BCE, lo cual sería necesario, la verdad; sino que además aseguró sin argumentarlo que el rescate "no influye en el déficit para nada". El mensaje que transmite el Gobierno en estos momentos es de confusión total; por el bien de todos, es prioritario que eso cambie cuanto antes... Menos mal que ya queda menos para la Eurocopa. Bono español a 10 años

Twitter. @FernandoM_Badas

29 mayo, 2012 | 10:50

El nuevo presidente de Bankia-BFA, José Ignacio Goirigolzarri, ha anunciado entre sus muchas prioridades la venta de sus participadas cotizadas, que se pueden hacer líquidas con gran facilidad. De acuerdo con los datos oficiales de Bankia-BFA, el grupo tiene acciones en ocho empresas que cotizan en Bolsa. Si la entidad vendiese hoy, ahora mismo, todas esas acciones y las consiguiese colocar al precio al que cotizaban esos valores hace 20 minutos, la recaudación sería de unos 2.743 millones de euros. De todo eso, más de una tercera parte correspondería al 5,3% de Iberdrola (1.034,8 millones). Estos ingresos vendrían bien, pero son mucho menos de los que habría logrado Bankia-BFA hace justo un año: 4.740 millones de euros. Es decir, en el transcurso de los últimos 12 meses, esas participadas se han depreciado unos 2.000 millones, lo que implica que las provisiones realizadas por los nuevos gestores de Bankia-BFA (1.600 millones de euros), ya se han quedado cortas; así es la realidad del mercado. En una crisis normal, lo lógico sería pensar que hemos llegado ya al punto más bajo de la crisis bursátil (las valoraciones son anormalmente atractivas) y que Bankia-BFA podría hacer un buen negocio a poco que manejase con cierta prudencia la venta de esas participadas. Sin embargo, en esta crisis están ocurriendo cosas de lo más imprevisible e inesperado (entre ellas, la propia caída en desgracia del ex presidente del grupo, Rodrigo Rato), tampoco se puede descartar el colapso de Grecia (de potenciales efectos devastadores). La lectura que cabe extraer de todo esto es que Bankia-BFA no se debería precipitar y malvender sus participadas. Por otra parte, la presión vendedora que supondría para algunos de valores poner a la venta de golpe todo el paquete accionarial no conduciría a otra cosa que a un nuevo desplome de esas compañías, lo que sería un malo, malísimo negocio para Bankia-BFA, que parece haber copado ya el cupo de decisiones erróneas. En el siguiente excel se pueden ver las participadas y cuánto dinero sacaría Bankia-BFA si las vendiese al precio al que cotizaban hace unos minutos. Participadas cotizadas de Bankia

Twitter:@FernandoM_Badas

24 mayo, 2012 | 11:07

En los últimos tiempos, la crisis de deuda soberana se ha convertido en un problema que atañe casi en exclusiva a España. De forma imperceptible, las cosas empezaron a torcerse en marzo, el Gobierno tiró a la basura su guión previo y empezó a escribir uno diferente cada día, según iba arreciando la tormenta que venía desde Europa. Es decir, el Ejecutivo empezó a comportarse al mejor estilo ZP, pero eso sí, Guindos, Montoro y Sáez de Santamaría han logrado conservar ese aire de "echao pa'lante" de quién está muy seguro de lo que hace, aunque las improvisaciones empiecen a amontonarse una detrás de otra. El resultado, medido en términos de mercados financieros, es más bien nefasto. La subida de la célebre prima de riesgo es algo que prácticamente se limita a España. En menos de tres meses, el spread con Alemania se ha encarecido en 185 puntos básicos (ver gráfico), casi dos puntos porcentuales, en lo que supone todo un récord en la era moderna. Italia, que tiene un presidente interino, no elegido democráticamente, sin respaldo político y cuyo mandato concluye en abril del año próximo, ha visto como su prima de riesgo sube 122 puntos. Y ahí concluye la presión en Europa.

En Austria, la prima de riesgo no ha subido en estos meses y se mantiene en los 100 puntos, a pesar de los mínimos históricos del bund alemán. En Portugal, ha bajado 40 puntos, aunque se mantiene en unos disparatados 1.100 puntos. En Bélgica, apenas se ha movido el spread 20 puntos en estos tres meses, pese a que no han tenido Gobierno hasta hace bien poco y persiste sobre los 184 puntos. En Francia, la llegada del problemático Hollande ha coincidido con una ligera relajación del spread; el conjunto, sube 40 puntos y se sitúa en los 130. En Holanda, cuyo Ejecutivo ha entrado en colapso, la prima de riesgo apenas se ha movido de los 45 puntos. En Finlanda, es poco más de 30 puntos. En resumen, Europa está preocupada ante una eventual salida de Grecia y la ruptura del euro, pero quien está tiritando de verdad es España.

Donde sí que están lloviendo palos de verdad es en la Bolsa, el activo más líquido. Todos los índices sufren importantes caídas, pero quien se lleva la palma, una vez más, es nuestro atribulado Ibex. Es lógico, toda vez que la banca es un tercio del índice y es la banca la más castigada en Europa. No es casualidad que haya varios bancos españoles entre los peores del año en Europa. El Gobierno empieza a comprender bastante tarde que la verdadera reforma que le interesa al mercado no es la laboral, ni siquiera la guerra contra el déficit; lo que importa en las Bolsas y donde nos van a seguir atizando sin compasión es en el sector financiero, que es la reforma en la que se deberían haber centrado todos los esfuerzos desde el principio. Y ahora tiene que venir gente de fuera para certificar que nuestros bancos valen algo...

Twitter: @FernandoM_Badas

18 mayo, 2012 | 10:27

El caso Bankia ha destapado la caja de los truenos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se despachó el jueves con una alocada sentencia, asegurando que la fusión entre Caja Madrid y Bancaja había sido un "matrimonio a punta de pistola". Esta afirmación de Aguirre entra en contradicción directa con otra declaración suya en la misma comparecencia, indicando que si los directivos de Caja Madrid hubieran tenido información "veraz", no habrían aceptado la fusión con las otras cajas. ¿En qué quedamos? Es decir, a juicio de Aguirre parece que lo único cierto que se sabía en Caja Madrid acerca de Bancaja es que el bonachón actor Bud Spencer era el protagonista de sus comerciales; una entidad que contrata al protagonista de Puños Fuera o Dos Superpolis tiene que ser buena por fuerza. La primera afirmación de Aguirre intenta abonar la tesis de que la culpa de todo la tiene el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por no investigar ni supervisar adecuadamente. Estas tesis, sin embargo, son un arma de doble filo. Decir que Caja Madrid y Bancaja fue un matrimonio a punta de pistola es lo mismo que decir que en Caja Madrid se sabía que Bancaja era un asunto oscuro y, en consecuencia, sería tanto como afirmar que la salida a Bolsa de Bankia fue un engaño masivo, ejecutado a sabiendas desde la red comercial. Es probable que Aguirre no haya pensado suficientemente en la gravedad de sus acusaciones. Decir que la culpa es de MAFO es lo mismo que asegurar que si MAFO lo hubiera hecho bien, habría descubierto que Bankia era la Casa de Tócame Roque. Es conclusión, toda la tesis conspirativa contra el Banco de España a quien deja en muy, muy mal lugar es a la propia Bankia. Tiene más sentido pensar que la fusión fue un intento ambicioso para superar una situación difícil, pero las circunstancias económicas y de mercado han hecho que fracasara... de momento. Porque esa es otra. El nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, es uno de los banqueros más prestigiosos de España; su nombramiento debería haber aportado tranquilidad a accionistas y clientes. Sin embargo, el excelso Goirigolzarri ha tardado más de una semana en salir a decir públicamente lo que debía haber dicho el primer día: que no hay peligro para los clientes. Al Gobierno se le puede reprochar lo mismo. Es más, es lamentable que el primero que mandó un mensaje de tranquilidad a los ahorradores no fuera nadie del Ejecutivo, sino el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras Moncloa se mantuvo mucho tiempo instalado en el mutismo que marca su actuación más veces de las que debería. Mientras tanto, la sangre ha corrido libremente. Algunos ahorradores han corrido a retirar sus depósitos, ignorando el hecho de que el desembarco del Estado en Bankia refuerza precisamente la seguridad de la entidad. El Gobierno también ha asistido impávido al despeño de la cotización de Bankia (y de paso del resto de los bancos cotizados españoles), que hoy es pasto de especuladores. Se puede argumentar que la CNMV ha sido extraordinariamente rigurosa a la hora de no suspender la cotización, pero con los datos en la mano, lo cierto es que la CNMV tiene razón y ha actuado correctamente, si bien en otras ocasiones no le ha temblado la mano a la hora de suspender una cotización ante circunstancias de mucho menor calado. Bankia llegó a caer ayer un 30% y esta mañana subía más de un 18% tras salir de la subasta de volatilidad. Es más que probable que muchos se hayan lucrado con el pánico de otros haciendo trading, los que hayan acertado pueden haber ganado más de un 40% en pocas horas. En conclusión: el asunto Bankia se ha gestionado mal desde el Gobierno, era casi imposible hacerlo bien, pero desde luego, este no será uno de los temas sobre los que Mariano Rajoy pueda sacar pecho en el futuro.

Twitter: @FernandoM_Badas

15 mayo, 2012 | 12:42

En una jornada tranquila, como es la de la festividad de San Isidro en Madrid, Bankia sigue batiendo récords negativos. La acción ha llegado hoy a 1,78 euros, acumulando una pérdida catastrófica superior al 25% en solo siete sesiones, como se puede ver en el siguiente gráfico y superior al 50% desde su accidentado debut bursátil, como se puede observar en este gráfico. En estas circunstancias, ¿merece Bankia seguir listada en el Ibex 35? Bankia empezó como el cuarto valor financiero por capitalización bursátil de la Bolsa española y ahora está en pugna con Sabadell y Popular; los tres se reparten del cuarto al sexto puesto, según el día. Los cerca de 3.000 millones de euros que ha perdido Bankia, suponen liquidar todo el capital que la matriz, BFA, obtuvo con la OPS (salida a Bolsa mediante la colocación de acciones nuevas). Pese a todo, de las empresas que están fuera del Ibex, no hay ninguna que tenga una capitalización mayor superior a los 3.550 millones de euros en los que está valorada ahora Bankia en Bolsa (si excluimos la internacionales como Bayer o Enel Greenpower). Los poco más de 5,5 millones de euros de efectivo que Bankia negociaba esta mañana colocan a la entidad como el octavo valor más negociado de toda la Bolsa española, lo que da una idea de los ínfimos niveles de negociación en los que se mueve el mercado español, donde ayer, sin ir más lejos, hubo 14 valores que no movieron ni un solo euro, otros siete sobre los que se negociaron en total menos de 1.000 euros y 18 más cuyo volumen total de compra/venta no superó los 10.000 euros. Con estos datos sobre la mesa, la respuesta es que sí, que Bankia merece seguir en el Ibex 35. Pero se da la circunstancia de la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) es una entidad intervenida y el futuro más lógico es que tanto Bankia como BFA terminen siendo subastadas por el Estado. Que, a pesar de todo esto, Bankia siga siendo uno de los valores más importantes del selectivo, tanto por volumen de negocio como por capitalización, habla bastante mal del Ibex y explica bastante bien la volatilidad a la que está sujeto un índice de dimensiones tan reducidas.

Una asociación que representa a pequeños accionistas, la AEMEC, busca, además de la caída del gobernador del banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que los pequeños accionistas puedan recibir una compensación por las pérdidas sufridas durante estos días. Es improbable que esta última reivindicación tenga éxito, pues las pérdidas se han producido dentro de un mercado organizado, la Bolsa, y poco hay que objetar al respecto. Se acusa a la CNMV de pasividad, siendo benevolentes, por no suspender la cotización de Bankia cuando circulaban rumores de todo tipo. La respuesta del supervisor es que "se hicieron todas las comprobaciones necesarias" y que "se comprobó que no había asimetría de información". También se cargan las tintas contra el auditor, Deloitte, que se ha callado hasta el final sus enormes discrepancias sobre la valoración de la participación de BFA en Bankia (casi nada, solo unos 3.500 millones de euros) y "que seguro que ya lo sabía desde hacía tiempo", ha afirmado el director general de la Aemec, Henning Wegener. El argumento final es que nunca se debió permitir la salida a Bolsa de Bankia, algo que incluso llegó a sopesarse, pues la entidad salió a cotizar en un momento que su defenestrado presidente calificó entonces de "tormenta perfecta". Nadie podía imaginarse cómo iba a terminar Bankia ¿nadie? Bueno, lo cierto es que la propia entidad sí que se lo imaginaba y se encargó de dejarlo claro en el primer apartado del capítulo de riesgos específicos de Bankia. ¿Qué dónde está eso? Pues aquí, en el tríptico de la OPS, que es el documento que todo inversor debe leerse antes de acudir a una salida a Bolsa, le cuente lo que le cuente el director de su oficina bancaria. Visto en perspectiva, la salida al parqué de Bankia ha devenido en un fracaso total, el valor logró empatar el primer día gracias a la acción estabilizadora y solo superó los 3,75 del precio de debut durante el mes de agosto. Los pequeños accionistas siguen siendo los principales vendedores del valor, como lo evidencia el hecho de que sea el propio bróker de Bankia el que más títulos vende. No parece que a estas alturas tenga demasiado sentido salirse del valor, pues el que lo haga, incurrirá en unas pérdidas terribles (a no ser que estemos hablando de operaciones de trading). El valor puede haber encontrado en los 1,7 euros un lugar donde apoyarse... pero el techo de los 3,75 euros del debut se antoja cada vez más lejano y más difícil de recuperar. De los dividendos, mejor ni hablar. Mal asunto para los accionistas... y para el Ibex.

Twitter: @FernandoM_Badas

11 mayo, 2012 | 12:39

Al calor de la crisis financiera, el Gobierno alemán creó una agencia especial llamada FMSA, uno de cuyos cometidos es la adiministración del fondo de rescate, el SoFFin, un instrumento que, a su vez, facilitó la creación de unas sociedades dedicadas a la gestión de activos problemáticos... Solo dos entidades se adscribieron al plan: WestLB, que transfirió sus activos a Erste Abwicklungsanstalt e Hypo Real Estate, que terminó subsumida por el SoFFin (controla el 100% del capital), a través de FMS Wertmanagement. Ambas sociedades se dieron un plazo de 10 años para liquidar todos los activos problemáticos, lo cuál nos sirve para hacernos una idea de lo que nos espera aquí: un plazo de 10 años en un país como Alemania, donde la economía es bastante boyante. Dos años después, el resultado de las sociedades de la liquidación de activos es bastante dispar: WestLB, que a partir de julio se llamará Portigon, transfirió 77.500 millones de euros. El volumen ha pasado de 77.500 a 51.000 millones, mejor de lo planeado, y el objetivo es que los activos queden reducidos a la mitad para el año 2014. Eso sí, Erste AA admite que el calendario previsto para la liquidación de activos concluye en el año 2027 (es decir, un proceso de 17 años y eso que es exitoso). En el caso del ex Hypo Real Estate, la cosa va mucho más tranquila. Se transfirieron 175.700 millones de activos y dos años despues, aún quedan por liquidar por 160.500 millones.

En los dos casos estamos hablando de historias de muy, muy largo plazo y, como señalábamos antes, en un país donde la economía marcha viento en popa. ¿Qué se puede esperar entonces que ocurra aquí? Mediante la prematuramente difunta reforma financiera del pasado mes de febrero, el promedio de cobertura de activos de dudoso cobro se situaba en el 50%, frente a los rangos habituales del 30-35% que imperan en los países OCDE. Sobre el papel, eso tendría que dar a los inversores internacionales una señal de confianza absoluta en la solvencia del sistema financiero, sobrecubierto respecto a los parámetros normales. Pero el caso es que los inversores no se lo creen, porque no tienen fé en los balances de los bancos españoles, unos recelos a los que la reciente intervención de Bankia puede dar la razón. Ahora se anuncia la cuarta reforma financiera de la crisis, confiando en que sea la definitiva. Pero como me comentaba el director de gestión de Inversis Banco, Fernando Hernández, "hay que asumir que los muertos que saques del armario, por mucho que los saques, siguen estando muertos". No se puede olvidar tampoco que el paro sigue siendo del 25% y que todas las previsiones apuntan a que el Gobierno no cumplirá con los objetivos de déficit ni remotamente; Bruselas sitúa el objetivo de déficit en el 6,4%... La crisis va para largo.

Twitter:@FernandoM_Badas

 

10 mayo, 2012 | 10:44

El Ibex está hundido, pero hay algún elemento para la esperanza. El índice ha vuelto a los niveles de octubre de 2003. Pero parece haber encontrado un suelo importante en el territorio de los 6700 puntos, como se puede ver en este gráfico: El IBEX en mayo. Ese parece ser el nivel de apoyo que ha encontrado el selectivo en su viaje a los infiernos y cada vez que se acerca allí, empieza a entrar dinero. Por indicadores técnicos de fortaleza RSI, el índice está en 40 puntos, dentro del rango estable de 30 a 70 puntos. Es decir, teóricamente no está sobrevendido. Así que no parece a priori que el índice vaya a experimentar un importante rebote a corto plazo, pero si cabe la esperanza de que la sangría se haya detenido y nos instalemos en un inmenso paralelo... por el momento.

El tema de Bankia, como impacto real en el mercado bursátil, es una tormenta en un vaso de agua. Los títulos intercambiados ayer del ex banco de Rato representaron un volumen de 35 millones de euros, que puede parecer mucho, pero es un 1,5% de todo lo negociado en el continuo. El hecho de que el volumen sea tan bajo, indica que la presión viene sobre todo del pánico de pequeños accionistas, más que de estrategias bajistas, como lo demuestra también el hecho de que el 20% de la presión vendedora de estos tres días de infarto provenga del propio broker de Bankia (como las acciones se colocaron de forma masiva entre los clientes de la red comercial, ahora estos clientes venden a través de su sucursal).

El ajuste del sector financiero español, el mismo que presumía al principio de la crisis de ser el más solvente del mundo, parece que está muy lejos de haber concluido. En estas circunstancias, la Bolsa española interesa más bien poco a los inversores. La prueba está en la alarmante escasez de volumen del mercado. Solo cinco valores lograron mover ayer más de 100 millones de euros y solo 16 de los 130 que están listados en el mercado movieron más de 20 millones. Más de una decena de valores del Ibex 35, que se supone que es la flor y nata del empresariado español mueven al día menos de 10 millones de euros en Bolsa.

Una cosa más sobre los niveles de 2003. De los 25 valores que estaban entonces en el selectivo y que siguen hoy, hay 17 que están por debajo de los precios a los que cotizaban entonces. De esas 25, Inditex sea quizá la que más se parece a sí misma. Hay unos cuantos valores, principalmente financieros, que registran depreciaciones superiores al 90% respecto a los niveles a los que cotizaban entonces. Pero eso se debe también al procesos de ampliaciones de capital y otras operaciones corporativas. El caso más llamativo es el de Telefónica. La operadora cotiza hoy por encima de los niveles a los que lo hacía entonces (11,2 euros esta mañana, frente a los 10,2 de entonces). Pero... el matiz viene por el hecho de que entonces hay ni más ni menos que cuatro empresas de Telefónica listadas en el Ibex 35, lo que demuestra lo difícil que es encontrar en España grandes empresas para incluir dentro de un índice bursátil. La suma de Telefónica, más Terra Lycos, TPI y Telefónica Móviles daba un total de 25,93 euros; ese era el verdadero valor de la operadora.

Twitter: @FernandoM_Badas

07 mayo, 2012 | 11:08

Ha habido cierto thriller final, pero Françoise Hollande ha vencido y ha puesto fin a la era Sarkozy, que ha terminado siendo mucho más breve y liviana de lo que cabía imaginar en 2007. Es de suponer que la derrota Sarkozyniana habrá sido recibida con disgusto en los pasillos de Génova y la Moncloa, pero la verdad es que la victoria del socialista Hollande puede ser una buena noticia para el atribulado Gobierno de Rajoy. Por una parte, Mariano se libera de un aliado que a la hora de la verdad ha demostrado ser muy poco leal. Sarkozy no ha dejado de agitar en toda la campaña el fantasma de España como una economía de tercera división, es cierto que atribuía todo a las malas artes de ZP, pero el mal ya está hecho. Por otro lado, el dogma del déficit cero y la receta de ricino de la austeridad germánica empiezan a ponerse ahora en cuestión. Es altamente improbable que el Gobierno cumpla los objetivos de déficit público del 5,3% pactados con Bruselas (ya bastante diluidos desde el 4,4% inicial). Ningún Estado de la era moderna ha logrado una rebaja tan sustancial en tan poco tiempo (el déficit de 2011 fue del 8,5%), pero si algo ha dejado claro este Gobierno es que se dejará la piel en su empeño por lograrlo. Eso no está mal, muestra determinación. Pero en el camino hay un peligro cierto de terminar de rematar la economía. Y empieza a extenderse la idea de que no habrá creación de empleo neto en toda la legislatura. Desde una perspectiva histórica, cuatro años puede ser muy poco, pero en la vida del día a día, es mucho tiempo. Por eso, la victoria de Hollande es buena para Rajoy, porque permitirá apostar más de forma inmediata por el crecimiento que, por cierto, es otra forma de reducir el déficit. Se ha llegado a un grado de esquizofrenia tal que se ve mal que un presidente de Gobierno defienda públicamente impulsar el crecimiento económico de su país. Si la práctica de la austeridad máxima hubiera arrojado algún resultado favorable, poco habría que objetar a la política impuesta por Merkel. Pero lo cierto es que allí donde se ha puesto en marcha, ni ha funcionado, ni ha servido para aliviar la presión de los mercados, que sigue igual o peor. Ante esta ausencia palmaria de resultados tangibles, parece lícito preguntarse si no sería bueno empezar a introducir, al menos, alguna ligera variación.

Con Sarkozy se ha cumplido la regla de que no hay un Gobierno en esta crisis capaz de sobrevivir al veredicto de las urnas. Algo sobre lo que todos los implicados deberían reflexionar, si es que les interesa algo, claro. Las políticas erróneas patrocinadas por los grandes partidos están favoreciendo, además, el ascenso de partidos extremistas muy poco recomendables, como se ha visto en Grecia y en la propia Francia. ¿Qué pensará ahora Sarkozy?... ¿Qué los franceses son unos ingratos?... ¿Qué tal vez se haya equivocado? Sería bueno que Rajoy también reflexionara sobre ello.

Twitter: @FernandoM_Badas

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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