Nos encaminos hacia una cumbre europea que debería ser histórica. Tras el principio de acuerdo del dúo Merkozy del pasado lunes, S&P emitió ipso facto una amenazante nota en la que ponía a toda la zona euro bajo revisión negativa y daba un 50% de probabilidades de bajar el rating a todo quisqui. Si sus amenazas se cumplieran, el fondo de estabilidad europea perderá la triple A, con lo que su coste de financiación aumentaría rápidamente... o no, porque ya se sabe que el estado de humor es todo en los mercados financieros y que sus reacciones pueden ser de lo más imprevisible. Pero ¿qué es lo que piensa S&P de cada uno de los países de la eurozona? ¿Nos quiere mal? Vamos a ver qué es lo que dice la controvertida agencia:
España. El rating de AA- se ve en peligro, en primer lugar, por el "impacto potencial en España de lo que creemos que es un agravamiento de los problemas políticos, financieros y monetarios de la eurozona". O sea, que la primera amenaza nos viene de fuera. Pero atención, porque luego llega una de las principales fragilidades de la economía española: "Estos asuntos que afectan a la eurozona restringen la disponibilidad de crédito para la economía española". S&P cifra en 94% del PIB la posición financiera internacional neta de España. Además, la posición negativa de corto plazo equivale al 50% del PIB. Es decir, la dependencia de España de financiación extranjera a corto plazo equivale al 50% del PIB. El dato viene matizado porque parte de ello es financiación que los bancos españoles perciben de sus filiales en el extranjero. Pero aún así, los datos evidencian la enorme dependencia que España tiene del exterior, lo que se traduce en una gran vulnerabilidad. Aunque S&P ve al Gobierno de Rajoy "comprometido con el cumplimiento de los objetivos presupuestarios de medio y largo plazo", la agencia augura que los conflictos y falta de coordinación dentro de la UE ponen en peligro la consecución de estos objetivos, la consolidación fiscal y la reducción del ratio de deuda sobre el PIB.
Alemania. La AAA germana corre riesgos por el mismo problema que España, que es el consabido "agravamiento de los problemas políticos, financieros y monetarios de la eurozona". En este caso, S&P apunta directamente a la política, cuya "falta de actividad" a la hora de contener el problema del crédito será responsable directa del riesgo de que Alemania "dé marcha atrás en los avances de consolidación fiscal y progreso institucional logrados en los últimos años".
Francia. La AAA en problemas. Más allá del problema general de la eurozona, la agencia advierte que las medidas presupuestarias del Gobierno Sarkozy "pueden ser insuficientes" para alcanzar el objetivo de déficit del 4,5% del PIB. Para 2012, S&P pronostica un crecimiento del 0,5% (la mitad de la previsión de Sarkozy) y un déficit del 4,8%. Además, la agencia ve en peligro los objetivos de crecimiento 2013-2016, lo que podría forzar a Francia a hacer ajustes adicionales. En el frente financiero, la deuda externa de los bancos frances asciende a nada menos que el 104% del PIB, el 60% es deuda de corto plazo. "Las necesidades de financiación de la banca francesa en 2012 serán considerables", advierte la agencia, que vigilará especialmente el impacto fiscal de una potencial ayuda del Gobierno francés a las entidades galas.
Italia. La 'povera Italia' como la llamaba el inefable Berlusconi, también ve en apuros se escueta calificación de A. Las particularidades italianas se circunscriben a "crecientes riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera". El incremento de los costes de financiación internacional para las entidades públicas y privadas es un de los principales elementos de preocupación para S&P, que ve además un riesgo sustancial de "un cierre súbito de las líneas de crédito internacional" para el sistema financiero italiano.
Portugal. La BBB- lusa, a un paso de bono basura, podría sumirse en el abismo del grado de especulación por las mismas razones políticas que el resto. El tema financiero es grave: "Vemos que hay un riesgo creciente de incremento de las exigencias de los bancos europeos a los bancos lusos, con la probabilidad alta de que la banca europea decida reducir su exposición a los bancos portugueses (...) y estos se vean abocados a acelerar su desapalancamiento", con las consecuencias que ello tendría para la concesión de créditos.
Irlanda. La BBB+ es sometida en cuestión por el temor de S&P de que "el sistema bancario irlandés sea incapaz de lograr las financial externa que precisa". La parte buena (relativamente) es que, con la que ha llovido sobre Irlanda, "la financiación interbancaria ya no es una fuente importante de financiación para los bancos irlandeses" y que los depósitos más volátiles ya abandaron el sistema. Se espera para 2012 unos ahorros fiscales equivalentes al 2,4% del PIB. S&P vigilará estrechamente que se cumplan.
Austria. Uno de los pocos AAA sólidos que quedan, pero ¿por cuánto tiempo? El problema viene de las aventuras exteriores, "particularmente del deterioro de la calidad de los activos que la banca posee en Europa Central y Oriental", lo que el incrementa el riesgo de que los bancos austríacos necesiten inyecciones de capital por parte del Gobierno.
Bélgica. El país sin Gobierno (ahora habrá seis partidos en la nueva coalición) también tiene problemas con su AA. La visión sobre este país se limita a las complicaciones que la crisis institucional de la eurozona puede provocar en la estrategia de consolidación fiscal del Gobierno, que "podría retrasar la estabilización y cambio de tendencia de la trayectoria de la deuda pública".
Finlandia. Mucho se ha escrito sobre la insolidaridad de este AAA, que también se ve salpicado por la crisis sistémica. La deuda neta externa de los bancos finlandeses equivale al 100% del PIB y el 70% es además de corto plazo, por lo que las situaciones de estrés crediticio pueden provocar problemas de consideración. Máxime cuando se da el hecho de que cerca del 50% de la industria financiera finlandesa es en realidad subsidiaria de entidades extranjeras, que están experimentando un rápido deterioro de la calidad de sus activos.
Holanda. La crisis ha pasado de puntillas sobre este AAA. ¿Seguirá siendo así? "Si bien Holanda se está financiando a intereses próximos a sus mínimos históricos, una crisis profunda y duradera complicaría el acceso a la financiación de bancos y empresas holandesas". No en vano, las obligaciones del sector privado holandés ascienden en 2011 al 195% del PIB, la mitad de ese volumen es de corto plazo. Una situación de estrés en Europa tendría graves repercusiones.
Luxemburgo. Las dificultades para su AAA se limitan a las complicaciones que puedan surgir de la crisis política que atenaza a la eurozona.
Eslovenia. Su AA- está en cuestión por "los crecientes riesgos para las necesidades externas de financiación si persisten los actuales elevados costes crediticios para el sector público y privado".
Estonia. Otra AA-a la que las dificultades del núcleo duro del euro han contagiado, sobre todo en lo que respecta al "exitoso control fiscal logrado en los últimos años".
Eslovaquia. Los bancos eslovacos tienen el ratio de préstamos respecto a depósitos más bajo de toda la UE. Solo los problemas euroglobales pueden complicar la calificación de A+.
Malta. La A se ve complicada por el trance que podrían sufrir los poderosos bancos internacionales instalados en el pequeño país. Los activos de estos bancos extranjeros equivalen al 750% del PIB maltés.
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