Sobre el autor

Nací en Gijón, emigré a Madrid en 1994 para estudiar la carrera de periodismo y ya me quedé aquí. Tras penar como becario de un sitio a otro, llegué a Cinco Días en el año 2000; primero en la sección de Economía y desde el año 2004 en Mercados.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« octubre 2011 | Inicio | diciembre 2011 »

29 noviembre, 2011 | 14:06

Se acerca diciembre y con él, el tradicional rally de fin de año. Se trata de otra superstición más de las que acompaña a la Bolsa desde tiempo inmemorial. Se supone que los gestores de fondos tratan de cuadrar sus carteras de cara a los clientes y compran todo aquello que puede mejorar aunque sea mínimamente el resultado de la cartera. Puede que no sea más que floklore, pero lo cierto es que desde 1992 hasta la fecha, el Ibex ha logrado 15 diciembre con ganancias por solo 4 en negativo. La última caída tuvo lugar en 2007 (veníamos del máximo histórico y empezaba a manifestarse la gran crisis), cuando el Ibex perdió un 3,67% y concluyó en 15.182,3 puntos. Para encontrar hoy diciembre rojo hay que remontarse a 2002 (-9,7% y 6.036,9 puntos). El anterior fue el de 2000, con un descenso del 1,14%, que dejó al Ibex en 9.109,8. El último diciembre rojo del Ibex pertenece a 1994, entonces vivíamos en un mundo completamente distinto, con un descenso del 6,07% (3.087,6 puntos). Si pinchan en el siguiente gráfico podrán ver las variaciones porcentuales del Ibex en los últimos 19 diciembres. El Ibex en diciembre

Este año hay grandes probabilidades de que la leyenda se cumpla. Si la cumbre europea del próximo 9 de diciembre se salda con algún resultado concreto, como es de esperar, que resuelva la situación de Grecia, en inminente suspensión de pagos, y despeje un poco el panorma del mercado de deuda soberana, entonces los mercados pueden reaccionar con fuertes subidas. No hay que olvidar que, pese a quien pese, la renta variable está realmente barata y que todas aquellas empresas que sean capaces de sobrevivir a la situación actual (es de esperar que sean la mayoría) cotizan a precios como nunca se ha visto. Ahora, si Alemania sigue jugando a tensar la cuerda a ver cuánto aguanta, los números rojos pueden ser de vértigo. Hagan sus apuestas.

25 noviembre, 2011 | 18:15

Este mes, que ha visto la caída de Papandreu, Berlusconi y Zapatero-Rubalcaba está siendo nefasto para los mercados. Hacer dinero invirtiendo en la Bolsa se ha convertido en una tarea especialmente difícil. En lo que va de mes, sólo hay un valor en el Ibex que acumule ganancias: Caixabank, con una exigua revalorización del 0,65%. Hasta 24 empresas cotizadas en el selectivo (internacionales, sólidas, saneadas... todos los argumentos favorables que se quieran poner) se han depreciado más del 10%. Pero la sangría llega a todo el mundo. No hay solo gran índice en todo el planeta (sea de economías avanzadas o emergentes) que esté en positivo en noviembre.

Para muchos expertos, la coyuntura actual supone una oportunidad de compra extraordinaria, como pocas veces se ha dado en la vida. El problema es que esa oportunidad sin igual ya la vimos en septiembre pasado. Hoy, el Ibex ha vuelto a coquetear con los mínimos del año. Algunas firmas de inversión están anticipando ya un extraordinario 2012 en términos bursátiles. El equipo de análisis de Royal Bank of Scotland pronostica una apreciación media del 25%. En un almuerzo celebrado hoy con eurodiputados de PP y PSOE, éstos recordaban que la eurozona está mejor que EE UU, Reino Unido y Japón en términos de ahorro neto, déficit público y balance por cuenta corriente. Un dato que me pareció significativo es que Japón emplea uno de cada dos yenes que tiene es deuda; EE UU, uno de cada tres dólares y en la eurozona, la cifra baja a uno de cada seis euros. Se ha estado descontado el descalabro del euro, viéndolo no como una unión irreversible sino, como decía un eurodiputado, como un "apaño de fin de semana". La ruptura del euro probablemente supondría el fin de Alemania como economía avanzada, por lo que en realidad es altamente improbable que llegue a suceder. Otra cosa es que el euro se transforme. En resumen, el principal problema que hay en Europa tiene carácter político. Se ha permitido con parsimonia burocrática que las tasas de interés exigidas a varios miembros de la zona euro superen el 5%, poniendo al conjunto de la UE en una situación muy comprometida. Cuando la situación política se desbloquee, es altamente probable que los mercados se ajusten rápidamente al alza y conviene estar posicionado para ello.

Invertir en Bolsa siempre conlleva un riesgo elevado. Es necesario ser consciente de cuanto riesgo se puede soportar y de las necesidades de liquidez inmediata que uno precise. No hay que invertir nunca un dinero del que no se disponga o que se vaya a necesitar pronto, tampoco hay que invertir en nada que no se entienda (eso no lo digo yo, lo dice Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo), por muy grande que pueda parecer la recompensa prometida. Si el mundo moderno no se autodestruye y si no vamos a una fase de apocalipsis de la civilización, este puede ser un momento para acertar en Bolsa, sabiendo elegir y con el horizonte puesto en el plazo de 12 meses. En este cuadro se puede ver la situación de los valores del Ibex en términos de PER, rentabilidad por dividendo y valor en libros. Ibex increíble  

24 noviembre, 2011 | 15:38

El corazón institucional del euro y de la UE está en Bélgica, ese simpático país dividido entre flamencos y valones y que se ha acostumbrado a vivir sin Gobierno. Ahora, Bélgica ingresa con honores en la larga lista de enfermos de la eurozona. En tres días, la rentabilidad exigida al bono belga a 10 años ha crecido un punto porcentual y, tras registrar el mayor incremento desde la existencia de la zona euro, ha roto hoy el récord que ostentaba desde el año 2000, al llegar a situarse en el 5,68% en el mercado secundario. La deuda pública de Bélgica es de unos 316.000 millones de euros, pecata minuta, pero representa aproximadamente el 90% de su PIB. Si Bélgica, un país sobre el que cabe la duda razonable de que siga existiendo dentro de unos cuantos años, termina siendo rescatada, su impacto en el PIB de la eurozona será mínimo. Pero la sensación de ridículo sobre el proyecto euro será terrible. En este gráfico de Bloomberg se puede ver cómo ha empeorado la situación del bono belga a 10 años. Bono belga

23 noviembre, 2011 | 09:15

La rentabilidad exigida a la deuda alemana está por debajo del promedio de inflación de la eurozona (3%) en todos sus vencimientos desde los tres meses a los 30 años y por debajo del de la propia Alemania (2,5%) en toda la deuda hasta los 10 años. Toda la deuda germana con vencimientos superiores a los dos años ( y también alguna de los tramos más cortos) se paga en el mercado secundario por encima de su valor nominal. Es decir, hay gente que compra bonos sabiendo que, si los mantiene a vencimiento, recibirá una cantidad inferior a la que ha pagado. La posibilidad de hacer negocio consiste en confiar en que la presión sobre la Europa periférica siga agravándose y haya alguien dispuesto a perder todavía aún más dinero invirtiendo en bonos alemanes. Pero, atención, el chicle alemán se ha estirado tanto que hay peligro real de que la apuesta salga mal. La otra razón para invertir  en bonos Merkel es la búsqueda de un "valor refugio", de un lugar seguro donde quedarse tranquilo, aunque sea perdiendo dinero. Pero ¿a quién temen los inversores? Los niveles actuales descuentan un descalabro del euro, el fin del sueño comunitario y, de paso, la quiebra de un gran puñado de entidades  bancarias. Pero ¿en ese caso serviría de protección tener deuda alemana a tan bajo nivel de rentabilidad?

Ayer por la tarde cundió la noticia de Commerzbank, el segundo banco alemán, podría necesitar una inyección de 5.000 millones de euros, ahí es nada. El descalabro del euro arrastraría sin duda a los bancos alemanes, fuertemente endeudados y al sector exportador alemán, que tiene en la eurozona un gran foco de comercio. Cálculos preliminares cifran el impacto de la ruptura del euro en un 20% del PIB de Alemania y además con una moneda sobrevalorada, que dificultará su competitividad exterior. Nunca se sabe, pues más que nunca los mercados se han vuelto imprevisibles. Pero en esas circunstancias tan dramáticas, hasta el todopoderoso bono alemán se vería puesto a prueba.

Mientras tanto, a España le exigieron este martes más de un 5% para comprarle letras a tres meses, un nivel inaudito e imbatible además para cualquier depósito. ¿Es más seguro invertir en letras alemanas al mismo plazo y perdiendo dinero? No se olviden de que en España ya está en trance de asumir el poder gente seria de verdad (como botón de muestra, ya se ha anunciado que las corridas de toros volverán a TVE). Así que... ¿qué hay de temer de España?

 

22 noviembre, 2011 | 11:22

Confirmado: el mercado opina que tenemos más peligro que Líbano, esa economía tan sólida y potente. El Tesoro ha colocado hoy 965 millones de euros en letras a seis meses a un interés del 5,227% y a tres meses al 5,11%. Ya nos hemos acostumbrado a ver el bono español a 10 años a niveles estratosféricos, esta mañana cotizaba al 6,498%, dejando la prima de riesgo (el diferencial con Alemania) en 460 puntos básicos (4,6 puntos porcentuales). La curva de tipos de Líbano es notablemente mejor que la española en todos sus tramos (la prima de riesgo de España sobre Líbano en el 10 años es de 50 puntos básicos). ¿Qué cotiza todo esto? Precios de pánico completamente dislocados, reflejo también de la abundante liquidez que caracteriza al bund alemán frente a otros activos.

Estos precios están distorsionados que algún día se darán la vuelta y dejarán a muchos inversores atrapados. Hay hasta 8 bonos soberanos de economías avanzadas que están cotizando por debajo del 2%. En este gráfico de Bloomberg se puede ver la situación de los principales bonos del mundo: Deuda soberana. Es decir, se acepta perder dinero antes incluso que sacar el dinero y guardarlo debajo de un colchón. ¿Tiene sentido esto? Más nos vale que no. 

21 noviembre, 2011 | 11:34

Comienza la era Marianista y lo hace con mal pie en la Bolsa. Este post fue escrito por la mañana, cuando la Bolsa perdía cerca de un 2%. Lo actualizo con los datos de cierre. la profecía se ha cumplido: la prima de riesgo (esa gran desconocida en 2008) ha subido más de 20 puntos y ha terminado en 464 puntos básicos y la Bolsa, ay la Bolsa, el Ibex ha perdido un 3,48% y ha concluido en 8.021 puntos. Todo eso, a pesar de que por fin hay un hombre serio al frente del timón... ¿Los mercados penalizando a Rajoy? Dando un vistazo a lo que ha sucedido en otras ocasiones desde que el Ibex es Ibex, las caídas de hoy entran dentro de lo previsible. Ningún presidente electo ha conseguido ver la Bolsa subiendo en el día después de su victoria. Eso sí, esta caída es la mayor desde el triunfo del primer ZP.

El ahora desaparecido Zapatero desayunó el 10 de marzo de 2008 con números rojos, que al final de aquel día fueron relativamente modestos: el Ibex perdió un 0,29% y terminó en 12.655 puntos. Eso significa que la última era Zapatero se salda una terrorífica caída del 36,6%. El Zapatero presidente por accidente, el de 2004, también fue testigo de los números rojos del Ibex, que el 15 de marzo cayó nada menos que un 4,15% y concluyó en 7.669,1 puntos (es decir, la subida total entre 2004 y 2008 fue del 65%, aunque entre medias el Ibex llegó a rozar los 16.000 puntos). Resumen de los siete años y medio de Zapatero: una tibia mejora del 4,6%, completamente anulada por el efecto inflación.

El Aznar de la mayoría absoluta del año 2000 también se vio envuelto en números rojos, un descenso del 1,23% hasta los 12.359,7 puntos. Eso significa que la última legislatura del PP se completó con un descenso superior a 30%. El lo que pasó peor fue el primer Aznar (el que hablaba catalán en la intimidad). España sufría una crisis de vértigo y la victoria del líder popular no evitó que el selectivo español cayera aquel 4 de marzo de 1996 un 5,22%, hasta los 3.713,81 puntos. Resumen de la era Aznar, una ganancia del orden del 130%.

La entrada en funcionamiento del Ibex dio para ver al otoñal Felipe González, el que ganó la elecciones del 6 de junio de 1993. En aquella ocasión, el selectivo cedió un 1,75% y terminó en 2.810,37 puntos. Es decir, la última legislatura de González se completó con un avance del 32%.

15 noviembre, 2011 | 10:59

Los mercados, esa entelequia que algunos consideran el pozo de la sabiduría universal (sobre todo cuando Zapatero estaba en el poder), están demostrando que ya no les vale nada. El efecto Monti ha sido visto y no visto, apenas duró unos minutos. Hoy martes 15, todo se viene abajo de nuevo. El amanecer de los tecnócratas, que era visto como la solución a todos los males, no ha servido de nada. El ataque contra toda la deuda europea, excepto la alemana, está siendo tan masivo que empieza a resultar sospechoso. Cuando apenas se han cumplido dos horas de sesión, ya hay cinco países cuya prima de riesgo está creciendo más de 10 puntos. La prima de riesgo de Italia bate ampliamente los 500 puntos básicos, con un incremento de 24,5 puntos en solo dos horas. España, a la que acaban de crujir más de un 5% en las subastas a 12 y 18 meses, sube casi 20 puntos, supera los 450 y está por ver si a Mariano Rajoy le dará tiempo a llegar a la Moncloa antes de que hayan intervenido el país. La Francia de Sarkozy tiene la prima de riesgo en 180 puntos (17,5 puntos más que al cierre de ayer). Bélgica, ese extraño país sin Gobierno, ya se ha situado en 300 puntos (un nivel en el que, en el caso de España, ya se pedía abiertamente la crucifixión de Zapatero desde ciertos foros). Austria, prima-hermana de Alemania, ha subido 14 puntos y ya tiene un spread superior a los 175 puntos... Los CDS de Santander y BBVA, dos bancos pretendidamente solventes, diversificados y cuya fuente de negocio está ya más en América que en España, rondan los 350 puntos. Las Bolsas, por supuesto, caen de forma criminal, ya sea un banco, ya sea una empresa cuya actividad no es cíclica, ya sea cualquier cosa. A todo esto, el BCE sigue actuando al ralentí y su nuevo presidente, Mario Draghi, contempla impasible la caída de sus compatriotas. Alemania ya ha dicho que el banco central no está para rescatar países, pero ¿hasta cuándo aguantará la situación? La canciller Angela Merkel aseguró el lunes que si fracasa el euro, fracasa Europa. Se le olvidó decir que si fracasa el euro, también fracasarán los bancos alemanes. Quizá eso sea lo que finalmente haga reaccionar a la calculadora Merkel. La cuestión es ¿será demasiado tarde para entonces?

14 noviembre, 2011 | 09:29

En la City son muy amigos de acuñar siglas que encierran apuestas de inversión. El mejor ejemplo de ello es la idea BRIC (Brasil, Rusia, India y China), creada por  el economista Jim O'Neill, de Goldman Sachs, que agrupaba países emergentes con gran potencial de crecimiento y unas enormes dimensiones económicas y demográficas. El peor ejemplo, la gracia de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y Spain), que se le ocurrió a algún avispado de Londres y, lo peor, fue aceptada con mansedumbre por algunos economistas e inversores españoles. Ahora la gestora BlackRock intenta capturar en CASSH una idea que protega a los inversores en estos tiempos de vertiginosa volatilidad y fuerte incertidumbre. En CASSH se incluye a Canadá, Australia, Suizia, Singapur y Hong Kong. Una mezcla heterogénea en la que se identifica mercados de renta variable que han sufrido un fuerte ajuste, a pesar de tener poca deuda y unas sólidas perspectivas de crecimiento. Es decir: combinar valor y crecimiento, el Santo Grial de la inversión. La filosofía de BlackRock, que gestiona 3,3 billones de dólares (sí, han leído bien: 3,3 billones), es que hay alternativas en el mundo desarrollado ante la parálisis de EE UU, la zona euro y Japón. Es una idea. 

 

11 noviembre, 2011 | 09:58

Hoy es 11 del 11 del 11. Eso en el folklore bursátil merecería tener algún significado, como las velas blancas o negras, el retroceso de Fibonacci, la triple hora bruja, el rally de fin de año... Pero los mercados están ahora a otra cosa. Los cannoli de Berlusconi amenazan con atragantársele a la mismísima Angela Merkel. Mientras la eurozona se desmorona, crecen las voces en el mundo financiero para que el BCE se convierta en algo parecido a la Reserva Federal de EE UU y reclaman a Mario Draghi, el nuevo presidente del banco central, que ponga en marcha la máquina de imprimir billetes; que lo haga ya y a todo trapo.

"Europa necesita que se modifiquen puntos del Tratado de la Unión y se amplíe el mandato del BCE para que éste no se circunscriba únicamente al control de la inflación. El BCE debe poder crear dinero y comprar deuda pública de países que en una situación como la actual se encuentro con problemas", explica Miguel Ángel Rodríguez, analista asociado de XTB. "Mientras no se permita al BCE intervenir abiertamente en los mercados, no veremos la luz en el agujero en que nos encontramos", remacha Rodríguez, que se pregunta porqué tenemos que soportar una moneda fuerte cuando circulamos al borde del precipicio.

Como recuerda la firma de inversión Fidelity, el artículo 101 del tratado de la eurozona prohíbe al BCE ofrecer créditos a los Gobiernos y el 103 sostien que la eurozona no debería responsabilizarse de la deuda de los estados miembros. Mientras se siga con el formulismo burocrático, la bola de nieve irá engordando hasta ser imparable.

Mike Riddell, gestor de renta fija de M&G Investments, ha recopilado unos datos muy interesantes: el colapso de Argentina en las tumultuosas navidades de 2001 provocó una suspensión de pagos de 95.000 millones de dólares, el mayor default soberano de la historia, que estuvo a punto de llevarse por delante a Brasil y otras economías de América Latina. En septiembre 2008, la quiebra de Lehman Brothers marcó el origen simbólico de una crisis que llevaba ya un año larvándose; las obligaciones de Lehman ascendían a 613.000 millones de dólares. Los vencimientos que Grecia debe afrontar suman unos 350.000 millones de dólares. La entrada en juego de Italia supone subir de nivel. La deuda pública italiana asciende a 1,9 billones de euros, cuatro veces la deuda de Lehman Brothers, y 20 veces la de Argentina. Riddell recuerda que la caída en desgracia de Italia arrastraría a los bancos italianos. "Unicredit, que es el banco más grande de Italia por activos, tiene el doble de deuda de Lehman Brothers".

Italia sólo podría salvarse por la vía de ortodoxia, esa en la que todavía se empeñan muchos, registrando unas tasas de crecimiento del PIB supersónicas, dignas de la China más pujante y brillante. Algo especialmente difícil para un país cuyo PIB per capita va a la baja desde los años noventa. El gestor de M&G Investments barrunta dos soluciones rápidas para evitar el apocalipsis: "Una completa unión fiscal dentro de la eurozona [renunciando a toda autonomía en la política económica]", o bien "poner al BCE a imprimir dinero".

Mark Burgess, de Threadneedle, asegura que jamás en toda su carrera profesional ha vivido unos tiempos como los actuales. Burgess avisa de que durante los próximos dos años Italia necesitará encontrar inversores para financiar 400.000 millones de euros y "no está muy claro dónde estarán esos inversores. Los bancos se están desapalancando y reduciendo sus balances vendiendo bonos y los inversores internacionales están regresando a sus mercados domésticos". Burgess ve la puesta en marcha de una inyección masiva de liquidez como la solución más factible. "Sin ella, Italia (y, por supuesto, España y Grecia) corren el riesgo de quedarse sin dinero". El coste de no poner en marcha esa Quantitative Easing a la europea excedería en mucho los riesgos que conlleva. "¡Es el momento de poner en marcha esas máquinas de imprimir!", concluye Burgess. Por si acaso, ya ha salido algún miembro del BCE a asegurar que "no se puede esperar nada más" de lo que ya han hecho... Pues qué bien.

10 noviembre, 2011 | 13:59

Stephen King, no el novelista, sino el economista jefe de HSBC, ha apostado fuerte ante la magnitud de los acontecimientos que han puesto en un brete el futuro de Europa: "En estos momentos, sólo hay una manera de estabilizar esta crisis: el BCE tiene que expandir su balance. Tiene que convertirse en prestamista de última instancia a una escala mucho mayor y, cuando sea necesario, imprimir dinero. Esto requerirá un giro radical en la política del BCE y de sus comunicados que hablaban del SMP (Security Markets Programme) como un esquema limitado y temporal". Ante la burocrática pasividad europea, que de momento se limita a manifestar "preocupación" por el trance que sufre Italia, King califica la última cumbre del G-20, celebrada en la sobrevaloradísima localidad de Cannes, como de un "gran fiasco" y alerta de la ausencia de un plan viable para salvar a Europa.

El economista jefe de HSBC también avisa a Alemania, cuya privilegiada situación actual se desmoronaría en caso de colapso transalpino. "Sus exportaciones caerían y su sistema financiero sucumbiría seguramente al caos asociado a la debacle del sur de Europa, desencadenando un doloroso credit crunch". Ya sabemos que el propio interés es lo único que moviliza a nuestros políticos. Ni la canciller Angela Merkel y ni el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no están haciendo un gran papel en esta crisis, ni siquiera a nivel doméstico, donde van perdiendo una elección tras otra. Quizá el peligro de meter el cataclismo financiero dentro de casa les haga moverse esta vez. Estaría bien que el BCE dejase de pensar en fantasmas inflacionarios y empezara a reflexionar sobre su propia pervivencia.

"La justificación es sencilla. Sin intervención del BCE, el euro simplemente no podrá sobrevivir. Es imposible imaginar un mundo en el que Italia continuamente tiene que pagar tasas por encima del 7% y Alemania por debajo del 2%, sobre todo cuando la propia Alemania no es precisamente el paradigma de la virtud fiscal. Pongan aparte todos los discursos sobre cambios del Tratado, paquetes de austeridad o nuevos primeros ministros: el BCE tiene que actuar ahora si quiere evitar el colapso del euro". El mensaje es bastante claro, ahora queda en la autoridad monetaria no sigan desvelándose por la posibilidad de que la revisión de los convenios salariales genere una indeseada presión inflacionaria???? en una eurozona donde el cosumo privado está completamente por los suelos.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]