Sobre el autor

Nací en Gijón, emigré a Madrid en 1994 para estudiar la carrera de periodismo y ya me quedé aquí. Tras penar como becario de un sitio a otro, llegué a Cinco Días en el año 2000; primero en la sección de Economía y desde el año 2004 en Mercados.

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30 septiembre, 2011 | 11:17

La reciente coyuntura de FCC en Bolsa ha despertado suspicacia. Si pinchan aquí en este gráfico de Bloomberg podrán ver la meteórica evolución que ha vivido en las últimas jornadas la constructura dirigida por Baldomero Falcones. He preguntado a la gente que está al pie del cañón, comprando y vendiendo en las mesas de negociación y dicen que no hay rumores de operaciones corporativas. Este gráfico , también de Bloomberg, sobre los últimos movimientos de compradores y vendedores revela que no hay un gran comprador, sino agentes que están haciendo mucho trading. Se sabe de un hedge fund al que le han reventado la posición corta que había tomado sobre FCC, que, hay que recordar, llegó a mínimos de nueve años en 15,105 euros. El precio de 18,5 euros es, según los traders, el que equipararía a FCC con el Ibex. Hoy la acción ha abierto cayendo a plomo. Habrá que estar atentos.

29 septiembre, 2011 | 13:58

La propuesta de la Comisión Europea de imponer una tasa a todas las transacciones europeas, lo que se ha dado en llamar Tasa Tobin a la europea, se ha topado con la radical oposición de los mercados financieros. La Asociación de Mercados Financieros de Europa (AFME) fue la primera en pronunciarse, emitiendo un duro comunicado: “La UE debería centrarse en reconstruir su economía e impulsar el crecimiento. Esta iniciativa no ayudará a ninguno de esos dos objetivos. Al contrario, dañará la recuperación económica y supondrá una carga extra para la economía real. (...) Debería ser rechazada por los líderes europeos”, se despacha la organización”. La propuesta de la Comisión consiste en gravar con al menos un 0,1% las operaciones en bonos y acciones y un 0,01% las de derivados.

Conviene recordar que esta no es una idea novedosa, tiene años de antigüedad. Ha estado languideciendo durante mucho tiempo, pero ha cobrado nuevos aires gracias al respaldo explícito este verano del dúo Sarkozy-Merkel. Para el sector, la idea resulta nefasta. “Es un error estratégico. El sobrecoste que conlleva para los pequeños inversores es pasar de ganador a perdedor, o de perdedor a estar directamente arruinado. Es un completo error y absurdo. Si llega a ponerse en práctica, yo trasladaré inmediatamente toda mi operativa”, valora José Luis Cárpatos, uno de los más prestigiosos operadores de Bolsa de España.

El sector mira siempre al ejemplo sueco, que impuso una tasa similar en los años noventa y el resultado fue un desastre completo. “Para hacerse una idea, el volumen de negocio cayó un 80% en solo un día en Suecia cuando se aplicó una norma similar a esta propuesta. Tendría un efecto económico muy negativo en términos de ingresos y de puestos de trabajo”, expone Soledad Pellón, estratega de IG Markets. “Reino Unido, donde el mercado financiero es un sector muy importante para la economía, ya ha dicho que no lo aplicará, por lo que, en realidad, es improbable que esta propuesta llegue a aprobarse”, vaticina Pellón. El temor es que haya arbitraje regulatorio, con las plazas financieras de Londres y Nueva York capturando la operativa bursátil para ahorrar costes.“Acabaría con el mercado regulado, que es el que ya paga comisiones e impuestos. Mientras que en los mercados no regulados seguiría sucediendo lo que quieran los bancos. Por otra parte, esto lo pagarían todos, los consumidores también, en forma de comisiones más altas y no por operar en Bolsa, sino directamente en la cuenta corriente”, avisa Luis Benguerel, director de renta variable de Interbrokers.

De todos modos, el escepticismo sobre el futuro de la propuesta es muy grande: “No me voy a pronunciar sobre si es buena o mala porque simplemente es imposible que se ponga en práctica. Es sorprendente que la Comisión haya hecho esta propuesta porque es imposible que consiga un respaldo unánime de los Estados Miembro”, subraya Karel Lannoo, director ejecutivo del think tank CEPS. Mi compañero Bernardo de Miguel valora en un excelente post los entresijos políticos del nuevo frente abierto por la comisión. Estaremos atentos a la jugada.

26 septiembre, 2011 | 13:23

El Ibex avanza hoy adentrándose en la senda de los 8.000 puntos, apoyado en una subida netamente superior al 3% (por el momento). Si el jueves pasado, cuando el índice español retrocedió un 4,62%, las Bolsas cotizaban una recesión global, según el parecer de todo el mundo. ¿Qué es lo que cotizan hoy, dos sesiones despúes? Algún malintencionado no dejará de destacar que este rebote coincide con la disolución de las Cortes por ZP, lo que supone su adiós definitivo de la política. Conviene recordar una vez que los mercados no son el centro universal de la sabiduría, ni tampoco es ese ente abstracto el que dicta cuál es la política económica "razonable". Los mercados son, sobre todo, un lugar para hacer dinero (y también para perderlo). En cualquier caso, hoy parece que el panorama se despeja algo. Esta es una semana importante, porque debería culminarse la reestructuración del sistema financiero español, varios Parlamentos deberían ratificar el Fondo Europeo de Estabilidad FInanciera (EFSF) y Grecia debería recibir por fin el siguiente tramo de ayuda (8.000 millones), o al menos algún indicio de que pronto será desembolsado. Ayudaría mucho que se enviara al mercado algún mensaje de que el BCE aprobará alguna medida de estímulo en su reunión del próximo 6 de octubre. Aunque ya se especula una rebaja de tipos (cuya efectividad es dudosa y que tendría además un cierto sesgo dramático), parece más probable que se apruebe otro tipo de medida de impacto más directo, como la de reanudar las subastas de liquidez ilimitada con duración a un año, que reducirían mucho la carga de estrés sobre los bancos. En el mercado ya está circulando esta idea, sobre todo tras la reunión del G-20 en Washington.

En cualquier caso, la idea de la recesión global no está en los escenarios de las principales casas de inversión y parece improbable, toda vez que el fuerte crecimiento de países como China, Brasil o India lo impedirá. Otra cosa es que el crecimiento mundial sea muy desigual. En ese sentido, en España se espera otro año más de via crucis. IE Business School ha hecho una encuesta entre 827 directivos graduados en esta escuela de negocios, que coincide en señalar a Brasil y China como los países con mejores expectativas de crecimiento para 2012. Especialmente alentador es que el 77% de estos directivos crea que la economía americana crecerá o, al menos, se estabilizará el año próximo. Respecto a Europa, el 64% considera que Alemania será el país como mayor crecimiento, como se puede ver en el Gráfico adjunto. De todos modos, sí conviene que recordar que la situación sigue siendo extremadamente frágil y que las ganancias de hoy pueden ser el abono para las caídas de mañana.

 

24 septiembre, 2011 | 17:35

Los tremendos ajustes bursátiles que están teniendo lugar en estos momentos han dejado las rentabilidades por dividendo en unos niveles extraordinarios. Pinchando en el siguiente documento Top Dividendo, hay una relación de los 32 grandes valores de la zona euro que ofrecen una rentabilidad por dividendo superior al 7%. A una empresa que está comprometida con la remuneración al accionista se le supone un balance sólido, un importante flujo de caja y una disciplina de gestión. Por supuesto, estas virtudes pueden ser compartidas por otras empresas que no remuneren tanto. El dividendo teóricamente sirve de protección. Teóricamente, porque como es fácil adivinar, gran parte de los valores que más remuneración ofrecen son bancos, en este momento muy castigados, y, en el caso de España, empresas de la construcción, un sector que también ha sido duramente castigado en la presente crisis. En cualquier caso, la capacidad de remunerar sólidamente al accionista siempre habla bien de una empresa y, si es capaz de soportar el avance de la crisis, tarde o temprano termina siendo reconocido por los inversores.

22 septiembre, 2011 | 13:42

Hoy es un día rojo, rojo, en los mercados. Todo cae en picado. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? No hay razones para la caída en España, que al mediodía rondaba el 5%. ZP se ha despedido ya del Congreso, que será disuelto el próximo lunes. Ya no vale echarle la culpa a ZP, sobre todo cuando se vislumbra en un horizonte cada vez más próximo la llegada de Mariano Rajoy que, se supone, será mano de santo para los mercados. Se atribuye el caos a la Fed. Pero la decisión de modificar la curva de tipos vendiendo bonos a corto plazo y sustituyéndolos por otros de más largo plazo por un importe de 400.000 millones de dólares no solo es una medida que sirve para estimular la economía (las hipotecas y otros créditos están vinculados a deuda a largo plazo), sino que además fue telegrafiada al mercado hace varios días, con lo cual no ha cogido a nadie por sorpresa. La Fed también ha anunciado que la economía atraviesa serios riesgos, cosa que tampoco es novedad. ¿Es la culpa del FMI? Ayer cifró en 300.000 millones de euros el deterioro de los activos de deuda soberana sufrido por los bancos europeos desde finales de 2009. Pero el propio FMI puso muchas cuatelas a la cifra (dependía de la metodología usada, empleando la variación de la rentabilidad de los bonos, el impacto quedaba reducido a la mitad). No parece que el FMI sea el factor desencadenante. Por otra parte, Moody's decidió rebajar ayer la calificación de Citi, Wells Fargo y Bank of America. Pero ni siquiera esto debería sorprender. A mi juicio, la reacción de hoy es una toma de beneficios en toda regla, aderezada con un poco de pánico vendedor. Como ya contamos ayer, la Bolsa viene de un rebote de cierta consideración que empezó a gestarse a mediados de agosto. Hoy los inversores están haciendo caja. Eso sería lo lógico, vender para recoger ganancias. Vender para desahcer la posición cuando ya se está en números rojos no tiene mucho sentido en este momento, solo tiene lógica si se está invertido en chicharros, pero no son los chicharros los que mueven el mercado. El mercado tiene sus cosillas y cuando no se quiere dar por contento, no hay quien le convenza.

21 septiembre, 2011 | 13:05

En los tiempos que corren, pensar en mercados financieros y en el fin del mundo al mismo tiempo se ha convertido en un asunto recurrente. Sin embargo, el mundo todavía no ha desaparecido y tampoco es probable que lo haga. La idea de que también empieza a extenderse es que quizá este sea un buen momento para invertir (sobre todo en Bolsa), si pensamos en algo de medio plazo y confiamos en que finalmente no se desencadenará el infierno sobre la Tierra. En España, el cambio de tono de ciertos titulares es inminente, solo hace falta esperar hasta el 21 de Noviembre para que muchos de los que hoy predican que España ha entrado en fase de liquidación y derribo empiecen a hablar del comienzo de una nueva era de promisión y prosperidad, atentos. Pero ahora vamos a hablar de un fin del mundo muy distinto, concretamente de ese remoto lugar llamado Australia, la verdadera apuesta ganadora del último mes. La intuición de que este el momento para meter la cabeza en la Bolsa es buena, pero hubiera resultado mucho más lucrativa hace un mes, cuando parecía que todo se venía abajo.

En un repaso de lo que ha sucedido en los mercados financieros durante el último mes, la conclusión es que invertir en Australia habría resultado extraordinariamente beneficioso. Eso sí, siempre sabiendo dónde meterse, porque el índice S&P ASX 200 ha perdido en un mes un 0,73%, una caída que se compensada por la apreciación del dólar australiano del 3,8% frente al euro. Hay tres empresas que han resultado extraordinariamente beneficiadas por la coyuntura de mercado: Bow Energy (69% de revalorización en un mes), una empresa especializada en actividades de exploración en petróleo y gas en la cuenca australiana, un negocio pujante. ¿Seguirá la carrera de Bow Energy? La compañía está pendiente de la resolución de una oferta de compra por parte de Arrow, una joint venture participada por Shell y PetroChina, lo que explica su fuerte avance. Los analistas aconsejan comprar, aunque el potencial de subida de acuerdo con el consenso de mercado se limita al 15% (1,72 dólares por acción, frente a los 1,495 actuales). La segunda empresa ganadora es OceanaGold, una empresa dedicada a la explotación de minas de oro, con importantes proyectos en Nueva Zelanda y Filipinas. OCG ha subido un 36,7% en un mes, tiene numerosas recomendaciones de compra y, sobre el precio de consenso, el potencial también es del 15% (3,14 frente a 2,72). El tercer valor destacado es Sigma Pharmaceuticals (34,4%), cuyo valor se ha duplicado en la Bolsa australiana este año, aunque parece que el recorrido ya está agotado. Los analistas aconsejan mantener, pero no dan más margen de subida. Por el momento... Con todo, puede Australia, a pesar de beneficiarse de la pujanza de Asia, sobre todo de su demanda ingente de materias primas, puede quedar demasiado lejos para muchos inversores. ¿Algo más familiar? Sí, por su puesto, en este último mes, la Bolsa americana y el bund alemán a 10 años han dado réditos muy interesantes.

El índice tecnológico Nasdaq se ha apreciado un 10,6%. Multinacionales de sobra conocidas como Intel, Microsoft, IBM, American Express y Boeing han ganado en un mes más de un 10% (Intel nada menos que un 15%). Por otra parte, tampoco habría sido nada mal refugiarse en el Treasury a 10 años, que ha subido de precio un 5%, a pesar del recorte de calificación de Standard & Poor's, y más teniendo en cuenta que el euro se ha depreciado un 5% en ese lapso de tiempo. El bund alemán a 10 años, el valor más líquido de la renta fija europea, también ha sido un acierto, pues ha rentado nada menos que un 14,3%, más que cualquier valor de renta variable alemán. Pero ojo, Adidas, E.On, SAP, Fresenius e Infineon rentan más de un 10%. Y... ¿No hay nada bueno en España? Por supuesto que sí.

Inditex es, ni más ni menos, que el mejor valor del Euro Stoxx 50, con una rentabilidad del 13,2%. Repsol también ha demostrado ser un valor más que interesante, avivado por la guerra entre Del Rivero y Brufau con Pemex como actor clave entre bambalinas, con rendimientos superiores al 11%. No hace aclarar que meter el dinero en bancos ha supuesto un fracaso absoluto. El índice de banca del Stoxx 600 se ha dejado un 5,7%, pero dentro hay descensos superiores al 10% e incluso cercanos al 30% (BNP Paribas), pero también en algunos valores refugio clásicos como el oro (-2,2%), la plata (-5,95%), el franco (-7,4%). El petróleo ha permanecido estable (1,9% en el Brent). El estado de agitación permanente ha abierto muchas oportunidades, algunas de ellas no tan evidentes a priori. Es algo que seguramente también esté sucediendo en estos momentos. Muchos gestores coinciden en que este es un gran momento para invertir, que la desconexión entre las perspectivas macro y los resultados empresariales es enorme y eso termina poniéndose en precio. Pero también se recomienda cautela extrema. El mundo sigue convaleciente y, por si acaso se nos olvida, alguien se encarga de recordarlo periódicamente agitando el fantasma de la doble recesión; el último en hacerlo ha sido el FMI, que siempre se ha caracterizado por su brillante capacidad para adelantarse a los acontecimientos y su afinado sentido de la oportunidad...

20 septiembre, 2011 | 17:34

La Reserva Federal se enfrenta al desafío de reactivar la economía después de que las famosas inyecciones masivas de liquidez (la QE1 y QE2) hayan fracasado en su objetivo de reanimar la economía, si bien han evitado que esta se hunda todavía más. El banco central de EE UU ha comenzado hoy martes 20 de septiembre una reunión que concluirá mañana. La duración del encuentro es en sí misma una noticia, pues hasta hace mes y medio estaba previsto que el comité durara solo un día. Ahora bien, ¿aprobará la Fed nuevas medidas de estímulo? Goldman Sachs está convencido de que así será.

Goldman ha evaluado los posibles resultados de la reunión y su primera conclusión es que los comentarios previos que han ido haciendo los distintos responsables de la autoridad monetaria, incluido su presidente Ben Bernanke, apuntan a medidas de estímulo adicionales. De hecho, el último comunicado de la Fed, en el que se aseguraba que la entidad había estudiado "el rango de instrumentos políticos disponible para promover un crecimiento económico más fuerte" constituye toda una declaración de intereses. Ahora bien, dado que las inyecciones de liquidez no han funcionado (han restaurado los balances de los bancos, pero no han reactivado el flujo del crédito), se espera otro tipo de actuaciones.

Goldman apuesta por un cambio en la composición del balance de la Fed, algo conocido como "Twist Operation", un remedo de un programa similar de la Fed en los años 60 y que consistirá en vender los bonos a corto plazo para comprar otros de vencimiento a más largo plazo y así alargar el perfil de madurez de la cartera de deuda pública de la Fed. Goldman subraya que el banco central americano posee 266.000 millones de dólares en deuda pública que vence de aquí a 2013 y otros 232.000 millones que vencerán el año siguiente. Goldman prevé que la Fed venda unos 300.000 millones de esta deuda y compre Treasuries con vencimiento entre siete y 10 años por una cantidad equivalente. Pero hay más.

Otra medida significativa será el recorte en la remuneración de los depósitos que las entidades hacen en la FED (IOER), que pasaría del 0,25% actual al 0,1%. Esto haría menos atractivo para los bancos mantener el dinero dentro de la Fed y, es un suponer, redundaría en una mayor circulación hacia el sistema económico de las ingentes cantidades de liquidez que la Fed ha inyectado en los últimos años.

Por último, aunque esto es menos probable, Goldman cree que la Fed podría modificar su política de comunicación y vincular de una forma más clara sus objetivos de política monetaria a la consecución de unos resultados económicos determinados. En cierta medida, esto ya ha empezado a suceder. El útimo comunicado, en el que la Fed garantizaba los tipos bajos hasta mediados de 2013 sorprendió la concreción del mensaje. Nunca el banco central se había comprometido a mantener unos determinados tipos durante un periodo tan largo y definido. Mañana tendremos la respuesta.

08 septiembre, 2011 | 11:24

Esta entrada fue escrita en las horas previas al encuentro mensual del BCE. Una vez que ha pasado dicho evento, vamos a actualizarlo. Finalmente, el BCE ha decidido mantener los tipos en el 1,5%, tal y como se esperaba, pero no ha dado incidios de que piense rebajar pronto los tipos. La era Trichet se acabará presumiblemente con ese 1,5%. Como dato curioso, subrayar que el frances comenzó su mandato en diciembre de 2003 con los tipos al 2%, un nivel que mantuvo sin cambios durante dos años más. El tipo medio durante sus ochos años de mandato es del 2,3%. El máximo fue ese disparatado 4,25% de julio de 2008, que luego tuvo que ser rectificado a toda prisa cuando Lehman Brothers dio la vuelta al mundo financiero. Sobre medidas adicionales de liquidez, Trichet no ha dicho nada de nada. Respecto a rebajar las previsiones de inflación, tampoco nada. El BCE mantiene el rango para 2012 entre el 1,2% y el 2,2%. La entidad asegura que la inflación se mantendrá "claramente por encima del 2% durante los próximos meses"; así que nada de rebajar tipos. Trichet, que espera todavía un "crecimiento moderado" para la zona euro, sí reconoce que las tendencias de los mercados de futuros apuntan a una tasa de inflación inferior al 2% para 2012. Las cosas de Palacio... van despacio.

En las horas previas a la decisiva reunión de hoy del BCE, Merill Lynch (integrado en el Bank of America) ha emitido un informe en el que anticipa un cambio de tono de la autoridad monetaria. "Ante el entorno actual de crecimiento por debajo del potencial, mitigación de las presiones inflacionarias y crecientes tensiones en el mercado interbancariom, creemos que el BCE cambiará su tono en la reunión", explica la entidad. "Podría argumentar que las tensiones en el mercado obligan a dotar de más liquidez a los bancos y también que las preocupaciones sobre las perspectivas económicas, particularmente el descenso potencial en la demanda y en la inflación, requieren adoptar una política más moderada en los tipos de interés", remata Merrill Lynch.

Recordemos que los tipos están al 1,5% después de que al BCE se le ocurriera empezar a subir los tipos en abril, ante unas presiones inflacionarias que luego se revelaron de poco vuelo. La inflación es una obsesión para el banco central, subyugado a los intereses de Alemania. Con la crisis ya avanzada, el BCE siguió insistiendo en la necesidad de subir tipos para controlar la inflación. Luego la realidad le obligó a modificar el rumbo, aunque reconoció el error de subir tipos hasta el 4,25% en julio de 2008, y ahora es probable que vuelva a hacer lo mismo.

Merrill Lynch estudia varias opciones, entra las que destaca extender las medidas no convencionales de liquidez y rebajar las previsiones de inflación para 2011 y 2012, la primera señal para bajar tipos o congelar las posibles subidas. "Podría, por ejemplo, restaurar las subastas con vencimiento a un año y liquidez sin límite. Merrill Lynch apunta a otra posibilidad, la de que el BCE compre deuda financiera garantizada, "lo que despejaría la financiación de los bancos para un horizonte superior a los próximos seis meses", pero el propio banco considera esta opción remota.

Sobre las posibilidades de rebajar las previsiones inflacionarias, Merrill Lynch está convencido de que "el banco central enfatizará los problemas de incertidumbre en los mercados y tensiones financieras, lo que abriría la puerta a futuras rebajas de tipos", si bien la entidad americana descarta que el BCE se comprometa a hacer ninguna rebaja. La autoridad monetaria es especialista en no pillarse los dedos, sus comunicados y las declaraciones del presidente, Jean-Claude Trichet, siempre dejan abiertas todas las opciones, aunque con sesgo hacia algún sentido. Es decir, el objetivo del BCE siempre es poder decir: "yo no aseguré que fuera a bajar tipos... o a subirlos".

La última opción que baraja Merrill Lynch es que el BCE condicione los tipos de interés a las perspectivas de inflación, una estrategia que adoptó en 2009 el Banco Central de Canadá, que permitiría bajar la curva de tipos respetando los objetivos de inflación de la entidad central. Para Merrill Lynch está es la alternativa menos probable de todas. En esta crisis está demostrado que los mercados exigen hechos, no palabras. El BCE y las autoridades políticas de la UE tendrán que pensar en ello si no quieren ir por detrás de los acontecimientos, como ha sucedido hasta ahora.

04 septiembre, 2011 | 17:46

El BCE celebrará el próximo jueves en la que es la penúltima reunión de Trichet, que termina su mandato al mes siguiente. A medida que se acerca el día, crecen las presiones para que el BCE baje los tipos de interés. Los últimos en pronunciarse al respecto son Mohamed El-Erian, el consejero delegado de Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, y el célebre economista Nouriel Roubini, famoso por predecir una catástrofe detrás de otra. Aunque nada es imposible, es harto improbable que el banco central haga un requiebro y baje los tipos. El efecto probablemente sería devastador: para empezar, el movimiento sería una descalificación en toda regla de la política que el BCE ha llevado a cabo desde el inicio de la crisis; el camino iniciado en primavera, con dos subidas de tipos, para llegar hasta el 1,5% aparecería como una especie de capricho ridículo. El mercado, por otra parte, con esa forma diabólica que tiene de interpretar los acontecimientos, deduciría probablemente que sólo una situación terrorífica podría llevar al BCE a emprender una rectificación tan singular: O sea: caídas de vértigo garantizadas. ¿Qué es lo que probablemente ocurrirá el jueves? Lo que el mercado espera es que la autoridad central envíe al menos un mensaje de que la política monetaria será menos dura en los próximos meses, dadas las dificultades presentes.

Por otra parte, la política de tipos cero no parece que haya funcionado muy bien allí donde se ha puesto en práctica. Los tipos cero no sacaron a Japón de su eterna crisis y tampoco a EE UU, donde el precio del dinero seguirá al 0% hasta 2013. Aunque ¿qué sentido tiene mantenerse al 1,5% cuando los demás están bajando los tipos? El BCE ha tenido de siempre una obsesión por la inflación. Cuando la crisis era ya evidente, el banco central seguía insistiendo en la necesidad de subir los tipos para contener las presiones inflacionarias y en la necesidad de evitar los peligros inflacionarios de segunda ronda: los generados por las revisiones salariales. Este tema, a pesar de la destrucción masiva de empleo en países como España, ha salido recurrentemente a lo largo de estos años y, seguramente, volverá a salir.

Unos tipos de interés más altos que el resto provocarán, además, que el euro se encarezca, poniendo en dificultades al sector exportador que es el que está en mejores condiciones para sacar adelante a la zona euro. Gran parte del comercio exterior de los países de la zona euro se hace dentro de la propia región, pero tampoco es cuestión de complicarse la vida de forma innecesaria. Quizá el BCE debió esperar antes de empezar a subir los tipos... A ver ahora cómo lo explica.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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